Rajoy pide apoyo a sus presupuestos para mejorar las pensiones y promete ayudas fiscales en el IRPF

Aunque fuentes de su Gobierno habían avanzado que Mariano Rajoy no iba a sacar hoy ningún conejo de la chistera en el pleno sobre las pensiones que se celebra en el Congreso, el presidente sí ha hecho un anuncio para tratar de contentar a los pensionistas que llevan semanas movilizados y que el próximo sábado volverán a salir a la calle en una gran manifestación: en los próximos Presupuestos, que tiene previsto aprobar en Consejo de Ministros a finales de mes, concentrará las ayudas fiscales relativas al IRPF para pensionistas y familias y mejorará las pensiones mínimas y de viudedad. Esa ha sido la escueta propuesta que ha puesto sobre la mesa sin dar más detalles de cómo piensa articularla. Lo que ha quedado claro es que no habrá revalorización de las pensiones conforme al IPC. Al menos, no para todas.

Y es que en su réplica a la portavoz de Coalición Canaria, Ana Oramas, uno de los votos con los que cuenta Rajoy para sacar adelante sus PGE, el presidente ha dejado caer una posible indexación de las pensiones mínimas a la subida de los precios. La frase del presidente, no obstante, ha sido bastante confusa: “Comparto con la señora Oramas… me parece razonable lo que ha dicho a favor del IPC al menos los más bajos…” El portavoz del PP en el Congreso, Rafael Hernando, ha dicho a la salida que el objetivo es revalorizar las pensiones más bajas “por encima del IPC”. Lo cierto es que los socios presupuestarios del Gobierno, Oramas y el portavoz del PNV, Aitor Esteban, le han dejado solo en la defensa del factor de sostenibilidad que se introdujo en 2013 y han reclamado la revalorización de acuerdo con el índice de subida de los precios.

Por lo demás, la falta de concreción del presidente deja en el aire muchas incógnitas, aunque se puede intentar una aproximación a algunas respuestas. Por una parte, el anuncio de mejora de las pensiones de viudedad retoma un viejo compromiso, el que adquirió su Gobierno cuando llevó a cabo la reforma de 2011, en cuya exposición de motivos se plasmó que una parte de las prestaciones de este colectivo irían subiendo de forma progresiva “a partir del 1 de enero de 2012”. Esto, que se desarrollaba en una disposición adicional de la norma, no llegó a cumplirse y en octubre de 2017 la ministra de Empleo, Fátima Báñez, aseguró que por fin iba a hacerlo. Ahora, hay que preguntarse si por fin ha llegado el momento.

En cuanto a las ayudas fiscales en el IRPF, si Rajoy quiere que Ciudadanos apoye sus Presupuestos para este año no tiene más remedio que cumplir lo pactado con el partido naranja y eso supone que pensiones de entre 12.000 y 14.000 euros anuales quedarán exentas y las que se sitúen entre esa cantidad y los 17.500 euros se beneficiarán de una rebaja fiscal. Albert Rivera, líder de C’s, ha recordado este miércoles todas estas exigencias. Queda flotando, por otra parte, la idea del ‘impuesto negativo’ que había avanzado Cristóbal Montoro para las personas más mayores, probablemente a partir de los 80 años -las que más merma de sus prestaciones han padecido- a modo de una “prima fiscal por edad”, independientemente de que paguen o no IRPF y más allá de que estén o no jubilados.

Por lo que se refiere a las ayudas a las familias, el presidente tampoco ha aportado precisiones pero algunas informaciones, que citan fuentes de Hacienda, apuntan a que podría aplicarse a partir del cuarto hijo lo que, a primera vista, parece una medida regresiva que solo beneficiaría a las rentas más altas puesto que las medias y bajas difícilmente pueden hacerse cargo de un número tan elevado de hijos.

A la espera de mayores concreciones, para la hemeroteca queda este otro compromiso de Rajoy: “Mientras yo sea presidente, las pensiones no se van a congelar, subirán siempre y haré todo lo posible para mejorarlas”.

En cualquier caso, el jefe del Ejecutivo ha aprovechado el pleno monográfico y el señuelo de las pensiones para pedir el apoyo de la Cámara a sus cuentas, que hoy por hoy solo tienen plenamente garantizados los votos del PP. Para ello, ha recordado que es en el marco de este debate donde se deben acordar las decisiones que se tomarán sobre ingresos tributarios y gastos sociales, teniendo en cuenta que no se puede gastar “lo que no se tiene” y que España está obligada cumplir con los objetivos europeos en materia de déficit público. “Es en el contexto de los Presupuestos donde podemos hablar de las mejoras posibles para el bienestar de los españoles también en materia de pensiones”, ha apostillado.

El Gobierno mantiene su previsión de aprobar antes de Semana Santa el proyecto de Presupuestos Generales del Estado para 2018, aunque no está cerrado que tenga que ser el viernes 23 de marzo. El propio Rajoy anunció hace dos semanas que su intención era aprobarlos ese día pero resulta que la víspera, el día 22, tendrá que viajar a Bruselas para participar hasta el día siguiente en un Consejo Europeo. Tratándose de un asunto de tanta trascendencia, lo normal es que los PGE se aprueben en un consejo liderado por el presidente, aunque tampoco se descarta que le sustituya la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría. “Aprobaremos a final de este mes en Consejo de Ministros los Presupuestos”, ha precisado este miércoles el presidente sin fijar el día. De momento, también está abierta la fecha en la que el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, presente públicamente el proyecto en el Congreso. De hecho, no se descarta que pueda hacerse después de Semana Santa.

Como era previsible, Mariano Rajoy ha basado su intervención en dos pilares: la defensa de sus reformas que, según ha subrayado, han evitado el rescate de nuestra economía con las negativas consecuencias para ese tipo de prestaciones que hubiera tenido, y la defensa del sistema público de pensiones que, ha recordado, es uno de los mejores de los países de nuestro entorno según el último informe de la OCDE. Lo que no ha dicho es que, según otro informe de Eurostat que publica InfoLibre, los pensionistas españoles tienen un 30% menos de poder adquisitivo que la media europea. Pero el líder del PP no pierde oportunidad de pedir que no se reviertan sus reformas, además de que se preserve el Pacto de Toledo como máxima expresión del consenso. En concreto, ha reclamado un nuevo impulso al Pacto de Toledo pero descartando una rectificación -“hay que avanzar sobre lo ya construido y no partir de cero”, ha señalado- y ha asegurado que hay que seguir creando empleo, “más y mejor”.

Rajoy reclama un consenso que él mismo ha quebrado, según el PDeCAT

Tanta apelación al consenso y a no mover ni una coma de lo realizado hasta ahora ha provocado una interesante intervención del portavoz del PDeCAT, Carles Campuzano, que ha reprochado al Gobierno que mientras que en 2011 se opuso a la reforma del PSOE, acordada con los interlocutores sociales, “por puro cálculo electoral”, en 2013 “optó por imponer su reforma sin acuerdo con los agentes sociales, ni los grupos y “rompiendo la dinámica del Pacto de Toledo”.

Campuzano ha recordado que precisamente el Pacto de Toledo decidió en 1995 vincular las pensiones al IPC porque el principal riesgo para los pensionistas “es que inflación se coma el valor de su pensión”, ha dicho. Esto no ocurrió entre 2013 y 2015, con una inflación cercana al 0, pero que desde 2016 “se está comiendo el valor de las pensiones y eso abre proceso paulatino de empobrecimiento de los pensionistas”, ha añadido. El IRP (Índice de Revalorización de las Pensiones), que establece que la subida se producirá siempre y que como mínimo será del 0,25 %, es un sistema “injusto y debe modificarse”, ha subrayado el portavoz de los nacionalistas catalanes.

En su exposición inicial, el presidente del Gobierno ha reconocido que muchos pensionistas han podido tener cierto “desasosiego” sobre sus prestaciones, pero asegurando que no hay motivo para ello. Rajoy ha abierto este debate recalcando que todo los pensionistas del presente y del futuro deben tener la seguridad de que el Gobierno y todos los representantes políticos están comprometidos con la garantía de estas prestaciones.

Rajoy ha argumentado que el gasto en pensiones y en el desempleo han sido las dos partidas que el Ejecutivo no bajó al llegar al Gobierno, cuando se encontró en un “momento de emergencia” con una crisis económica que podía llevar a España a la quiebra y al rescate. “Las pensiones son una política de Estado. No las paga este Gobierno ni ningún otro Gobierno. Las pagamos entre todos con las cotizaciones y los impuestos y el Estado solo actúa como garante para asegurar su equidad y solidaridad”, ha añadido.

El presidente del Gobierno ha señalado que el gasto en pensiones aumenta a un ritmo del 3 % y ha advertido de que la entrada de nuevos pensionistas en sistema supondrá 3.800 millones de euros más de gasto sin tener en cuenta revalorización ninguna. “Solo por la entrada de nuevos pensionistas, más del doble de lo que destinamos a pagar becas”, ha insistido tras explicar que el sistema de Seguridad Social tiene una misión decisiva.

La oposición exige soluciones y el PSOE embiste a Rajoy

No puede afirmarse que la única propuesta de Rajoy sobre las pensiones haya sido sólida y consistente. Faltan todos los detalles para saber cómo se llevará a efecto, pero al PSOE no le ha gustado ni siquiera el enunciado. Su portavoz, Margarita Robles, le ha acusado de ofrecer un “discurso complaciente que elude lo que está pasando en la calle”.

“¡Se están tomando el Pacto de Toledo a cachondeo! ¡No son capaces de hacer ninguna propuesta!”, ha exclamado Robles que no ha ahorrado críticas y reproches al presidente y que ha utilizado un tono vehemente en una intervención sin papeles, en la que ha considerado que el presidente “miente”, no resulta creíble y “está alejado de la realidad que se está viviendo en la calle”. La portavoz socialista ha cargado sin contemplaciones contra Rajoy: “¡Debería darle vergüenza que con un incremento de dos euros al mes usted venga aquí a alardear y hacer el discurso que ha hecho!”.

Robles se ha ganado una durísima réplica de Rajoy, quien le ha recordado que el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero congeló las pensiones en 2011, cuando el IPC cerró el año en el 2,9 %. No ha mencionado que sólo congeló las máximas. “Usted no tiene autoridad para decir esto”, le ha espetado Rajoy a la portavoz del PSOE respecto a su exigencia de que se vinculen las pensiones a la inflación. Ha acusado al gobierno socialista de dejar las cuentas “hechas unos zorros”, ya que se encontró con un déficit público del 9,3 % del PIB y actualmente está en el 3,1 %.

Mucho más suave ha sido el presidente en su respuesta al secretario general de Podemos, Pablo Iglesias, que le ha exigido que cumpla la Constitución y tenga “un poco de empatía” con los españoles “que se han matado a trabajar” y merecen unas pensiones dignas. Como es habitual en las intervenciones del líder del partido morado, Iglesias ha lanzado una batería de propuestas al Ejecutivo, incluidas también en varias proposiciones de ley presentadas por Unidos Podemos en el Congreso, que han sido vetadas por el Gobierno por afectar a los presupuestos.

Como primera medida, el líder de Podemos ha planteado la subida del salario mínimo interprofesional a 950 euros y derogar las dos últimas reformas. En segundo lugar, ha defendido la necesidad de un impuesto de solidaridad a la banca. Además, ha pedido acabar con el “factor de empobrecimiento” que algunos llaman factor de sostenibilidad, que vincula la evolución de las pensiones a la esperanza de vida; y suprimir las desgravaciones fiscales a los planes privados de pensiones.

Frente a los argumentos expuestos por el jefe del Ejecutivo, Iglesias ha asegurado que los 2.000 millones de euros empleados en rescatar las autopistas es lo que habría costado revalorizar las pensiones este año. “Lo que estamos proponiendo no es ideológico”, ha dicho y ha añadido: “Cuando hablamos de pensiones hablamos de seguridad social, hablamos de paz social y orden. No rompan la paz social y el orden y suban las pensiones como marca la Constitución, que es de obligado cumplimiento para todos”.

Rivera reivindica su rebaja fiscal frente a la subida según el IPC

Para el líder de Ciudadanos, Albert Rivera, lo importante no es “si subimos o no un euro” sino acometer esa rebaja del IRPF para las rentas de entre 12.000 y 17.0000 euros que su partido exige a Rajoy para apoyar los Presupuestos. Según sus cálculos, “si se acuerda esa rebaja tributaria, uno de cada cuatro pensionistas tendría entre 33 y 60 euros al mes más en el bolsillo”. Aunque Rivera también ha echado en cara a Rajoy que haga un discurso contradictorio al afirmar que “todo va bien, pero hace falta dinero”, en general está más cerca del Gobierno que los otros dos grandes partidos de la oposición. De hecho, ha sido muy crítico con los socialistas a quienes ha acusado de “hacer el mismo discurso que Podemos, pese a ser los responsables del rescate de las cajas de ahorros”.

Rivera ha considerado que la portavoz socialista se ha limitado a “un cruce de reproches cortoplacista”. Eso lo hace “cualquiera”, ha recalcado al señalar que la “obligación” del legislador no es proponer “cosas populistas” sino dar respuesta al problema. Y por eso, ha subrayado que no hay discusión posible en la obligación constitucional de “actualizar” las pensiones, pero lo que sí que hay que hacer es discutir cómo garantizarlas.

El líder de C’s ha planteado otras propuestas para luchar también contra la precariedad laboral, paso indispensable para que el modelo pueda sobrevivir y para que no haya abuelos sosteniendo con su pensión a sus hijos y a sus nietos y puedan vivir “dignamente” con su prestación. Entre ellas destaca el contrato único en el que todos los trabajadores sean indefinidos y tengan una indemnización de 20 días por año trabajado o reducir las cotizaciones a las empresas que más contraten. De cara al futuro, Rivera ha apostado por aumentar los permisos de paternidad y las ayudas para guarderías, entre otras medidas, para que los españoles tengan más niños y se puedan así garantizar las pensiones.

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