Rajoy desinfla el debate del Congreso sobre pensiones a tres días de la gran manifestación del 17-M

El pleno monográfico sobre las pensiones que tendrá lugar este miércoles en el Congreso amenaza con convertirse en una sucesión de monólogos, en los que Gobierno y oposición expongan sus posturas antagónicas, sin aportar ningún avance que tranquilice a los millones de pensionistas que llevan semanas movilizándose y que garantice el futuro de las prestaciones. De cumplirse el pronóstico, la comparecencia de Mariano Rajoy podría exacerbar aún más los ánimos de los mayores que se echarán de nuevo a la calle el próximo sábado para exigir una subida por encima del 0,25%.

Rajoy pidió comparecer para explicar sus planes al respecto un minuto antes de que se lo exigiera la oposición parlamentaria. Pero 24 horas antes de que suba a la tribuna de oradores, el Ejecutivo se ha encargado de enfriar las expectativas asegurando que el presidente “no se plantea ni golpes de efecto ni ocurrencias de última hora”. Es decir, que en su intervención el presidente repasará cuántas pensiones se pagan, a cuánto asciende el gasto total para hacerles frente, cómo el envejecimiento de la población contrarresta los efectos positivos de la creación de empleo -de la que volverá a presumir pese a la discutible calidad de los contratos que redunda en cotizaciones más bajas- cómo piensa pagarlas el Gobierno con préstamos del Tesoro tras haber vaciado la hucha… Pero no dirá ni una palabra de mejorar los salarios para subir las aportaciones a la Seguridad Social, ni de revalorizar las pensiones conforme al IPC, ni mucho menos de compensar por la vía fiscal las carencias para financiarlas, como le demandan algunos partidos.

Y todo esto pese a que el presidente se enfrentará a los diputados con el dato de la inflación de febrero aún calentito. Este martes se ha sabido que los precios subieron un 1,1% en términos interanuales, muy por encima de la subida de las pensiones de 2018, cuya cuantía media apenas roza los dos euros al mes. Rajoy se escudará en el veto de la Mesa del Congreso, con los votos del PP y Ciudadanos, a la tramitación de la proposición de ley de Unidos Podemos que planteaba que las pensiones se revaloricen a inicios de año con el IPC previsto y que, en caso de no cumplirse ese dato, se abone la diferencia en un pago único.

El veto se adopta en virtud de la prerrogativa que la Constitución otorga al Gobierno de oponerse a la tramitación de aquellas iniciativas que suponen, a su juicio, una disminución de los ingresos o un aumento de los gastos presupuestarios. En el caso de la proposición de revalorización de las pensiones, el Ejecutivo considera que la aprobación de esta iniciativa generaría un aumento del gasto cuantificable en 2.175,28 millones de euros en 2018 por la paga adicional correspondiente a la variación del IPC en 2016 y 2017. Adicionalmente, estima un incremento del déficit público en el periodo 2020-2025 por la supresión del Factor de Sostenibilidad y la aplicación del Índice de Revalorización de las Pensiones.

Unidos Podemos y también el PSOE han criticado con dureza los vetos del Ejecutivo y que la unión del PP y Ciudadanos los hayan avalado este martes en la Mesa. “Del PP no esperamos nada, pero hacemos un llamamiento a Ciudadanos para que levante ese veto y se pueda debatir”, ha denunciado la portavoz de Unidos Podemos, Irene Montero, que ha recordado que su grupo también presentó una proposición de ley para limitar los vetos que también está paralizada en el trámite de enmiendas. Montero ha anunciado que su partido participará en la concentración del próximo sábado 17 de marzo en la Puerta del Sol en defensa del sistema público de pensiones.

“¡Cree usted un impuesto extraordinario a la banca!”

Críticas también de la portavoz socialista, Margarita Robles, que será quien intervenga en representación de su partido en el debate de este miércoles. El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, que no es diputado, ha sido especialmente duro en su intervención ante el grupo parlamentario de su partido, reunido con vistas al pleno monográfico. “Rajoy dice que no sabe cómo revalorizar las pensiones según el IPC, ¡pues cree usted un impuesto extraordinario a la banca!”, le ha espetado al presidente el líder socialista.

Sánchez ha recordado cómo en la mayoría de los países europeos las pensiones se actualizan en función del IPC y ha explicado que el coste estimado que tendría aplicar esta medida este año, unos 1.600 millones de euros, podría costearse con los dos impuestos a la banca y sobre las transacciones financieras que proponen los socialistas. Además, ha aprovechado para arremeter contra la reforma laboral que el PP aprobó con su mayoría absoluta en la primera legislatura de Rajoy y que ha presentado como la causante de que el sistema público de pensiones esté en riesgo, pues, con el mismo número de cotizantes que en 2011, ha caído el nivel de los ingresos debido a la precarización del empleo y la devaluación de los salarios.

Desde Ciudadanos, Juan Carlos Girauta ha negado la mayor, esto es, que su partido haya vetado la proposición de revalorización de las pensiones. En realidad, se trata de una cuestión más semántica que otra cosa ya que sin el concurso de Ciudadanos el Ejecutivo no hubiera podido frenar la iniciativa de Podemos. “No vetamos nada, quien veta es el Gobierno al ser una prerrogativa del Gobierno. Si ellos lo hacen, lo hacen ellos”, ha subrayado Girauta, quien ha asumido temporalmente las funciones de portavoz ‘popular’ para recordar que el Gobierno del socialista José Luis Rodríguez Zapatero también vetó iniciativas del PP para elevar la cuantía de las pensiones.

La rebaja fiscal de C’s y la prima de Montoro

El partido naranja no es en absoluto  partidario de recetas como las propuestas por el PSOE sino más bien de todo lo contrario. De hecho, lo que persigue la formación liderada por Albert Rivera de cara a los presupuestos de 2019 es una rebaja fiscal que, según C’s, también beneficiaría a los pensionistas. Se trataría de una bajada generalizada de los tipos de gravamen sobre la renta el 1 de enero de 2019 y una elevación del mínimo exento de los 12.000 euros actuales hasta 14.000 euros, de modo que las rentas mileuristas e inferiores no pagarán IRPF. Lo que rechazan de plano tanto Ciudadanos como el PP es el impuesto a la banca que plantea el PSOE.

Dentro del capítulo de propuestas para garantizar el futuro de las pensiones, la más extravagante hasta la fecha es la que lanzó el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, que de momento parece haber quedado olvidada al fondo de un cajón: una prima fiscal para los jubilados de más edad que se traduciría en una deducción en la cuota del IRPF para los que tengan en torno a 80 años y con una pensión media o alta.

Teniendo en cuenta que actualmente los que cobran una pensión inferior a 12.000 euros no tienen que pagar impuestos y que el Gobierno no tendrá más remedio que incorporar a sus presupuestos el acuerdo con Ciudadanos para que los contribuyentes con rentas inferiores a 14.000 euros queden exentos y los que ganen menos de 17.500 se beneficien de una rebaja en el impuesto, no parece que la idea de Montoro vaya a tener una gran utilidad. De llevarse a la práctica, afectaría a un reducido número de pensionistas.

En cualquier caso, habrá que esperar a ver lo que dice este miércoles Rajoy y si, como ha adelantado Moncloa, se limita a hacer un repaso de la situación sin avanzar ninguna medida.

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