La huelga de mujeres, la rebelión de los pensionistas  y el bloqueo catalán en la agenda política nacional

Cuando todavía resuenan en el aire los ecos de la huelga de las mujeres en España, que asombraron Europa y se han convertido en protagonistas de las próximas citas electorales; y cuando el bloqueo político se convierte en Cataluña en algo crónico tras el fracaso de las investiduras de Jordi Sánchez (preso) y Carles Puigdemont (prófugo); y mientras los pensionistas avanzan hacia la gran manifestación del día 17; los líderes, nacionales del PP, PSOE, Podemos y C’s aparecen desconcertados ante estos novedosos vuelcos en el debate nacional mientras se acercan a un largo curso electoral.

El que podría abrirse en los próximos meses en Cataluña ante la ausencia de Gobierno y que tendrá lugar en el otoño por el previsible adelanto electoral que Susana Díaz anunciará en Andalucía para que sus comicios no se unan a las elecciones europeas, municipales y autonómicas (en 13 Comunidades) de la primavera de 2019.

Un horizonte electoral intenso (y todavía falta por saber si habrá adelanto de los comicios generales) en un país sin Presupuestos Generales para 2018 en el que el Gobierno, en precampaña electoral y asustado con las encuestas, empieza a repartir dinero a policías y guardias civiles (para homologarlos con los Mossos), a los funcionarios (más de un 8% en tres años) y muy pronto a los colectivos de mujeres y pensionistas en un ambiente de tensión social y cuando la corrupción del PP mana a borbotones y espera sus sentencias.

Rajoy aumenta el gasto social para frenar el hundimiento electoral del PP en beneficio de Cs y para preparar la que será su sexta campa electoral como candidato a la presidencia del Gobierno, porque sus pretendidos sucesores, Sáenz de Santamaría, Feijóo, Cifuentes y Cospedal, se han desmoronado en los últimos meses y a Rajoy ya no le queda ningún adversario interno.

El desgaste de Rajoy en el Gobierno es enorme sobre todo por lo mal que ha llevado (a medias con Soraya) el desafío catalán. Pero si es cierto que el Gobierno desgasta como decía Andreotti ‘más desgasta la oposición’. Y en ese sentido solo basta mirar la caótica situación del PSOE dividido en sus siete taifas (de Madrid, Andalucía, Cataluña, Baleares, País Vasco, Galicia y Asturias) a juego con su pretendida ‘España plurinacional’.

A lo que se añade su pésima relación con los barones regionales del partido a los que le ha quitado poder e influencia en las listas electorales y pactos nacionales, y por eso muchos de ellos  estarán ausentes en la Escuela de Buen Gobierno de los próximos días. Y también por los pésimos pronósticos que al PSOE le dan las encuestas, entre otras cosas por su complicidad con los nacionalismos, y el hosco liderazgo de Sánchez y ello a pesar que el PP parece en caída libre.

Pablo Iglesias por su parte cree que las movilizaciones de pensionistas y mujeres les van a beneficiar a Podemos que son los más beligerantes con un Rajoy que si está en el poder político es gracias a que Iglesias se negó a facilitar la investidura de Sánchez, ahora hace dos años, para favorecer de manera descarada a Rajoy.

Pero las encuestas sitúan a Podemos -dónde Iglesias aparece cada vez como más autoritario y resignado a la oposición- en el cuarto lugar. Y ya veremos si logran recuperar terreno en un horizonte en el que Albert Rivera y Ciudadanos se presentan como la formación estelar y el primer partido de España en todos los sondeos electorales por delante de todos los demás.

Aunque a Cs, que se coloca de perfil en muchos debates para evitar los riesgos (ayer Rivera ofrecía una mejora fiscal de 60 euros a los pensionistas), necesita aclarar muchas cosas de su proyecto y programa y presentar un sólido equipo de Gobierno que compense sus falta de experiencia en la gestión.

Y por supuesto ofrecer, como ahora lo harán todos, mejoras importantes para los colectivos de mujeres y pensionistas a sabiendas de que ambos debates están en La puertas del Congreso y que esta misma semana se iniciarán.

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