Suecia revive el asesinato de Olof Palme con acusaciones de manipulación en el caso

Nuevas revelaciones periodísticas apuntan a que la investigación fue manipulada para acusar al delincuente Christer Pettersson

Suecia revive estos días el traumático asesinato en 1986 de su primer ministro Olof Palme con nuevas revelaciones periodísticas, que apuntan a que la investigación fue manipulada para acusar del crimen al delincuente Christer Pettersson.

Pettersson, que falleció hace catorce años, fue condenado a cadena perpetua en 1989 pero absuelto meses después en segunda instancia, en un caso convulso lleno de errores desde el inicio y escándalos que provocaron dimisiones en la cúpula policial y de una ministra.

Pero Pettersson no se convirtió en el principal sospechoso hasta dos años después de que Palme fuese disparado a quemarropa el 28 de febrero de 1986, cuando volvía a casa con su mujer Lisbet tras ir al cine en Estocolmo.

La policía lo puso en el punto de mira cuando asumió la investigación del caso Thure Nässén, un agente con contactos en los bajos fondos y que conocía al delincuente.

A Nässén, considerado una especie de héroe en Suecia, señala directamente en una serie de reportajes emitidos esta semana -coincidiendo con el aniversario de la muerte de Palme el 28 de febrero de 1986- la televisión pública “SVT”, que ha entrevistado a una decena de antiguos agentes del grupo investigador y encontrado nuevos documentos del caso.

Algunos excompañeros de la policía y personas vinculadas al mundo de la droga de la época han confirmado ahora que Nässén convenció a varios drogadictos para testificar contra Pettersson a cambio de dinero y que los interrogatorios fueron manipulados.

El principal instrumento de Nässén fue Sigge Cedergren, un traficante del que Pettersson era cliente y que aseguró haber visto a este fuera del cine la noche del crimen y dio como posible motivo vengar a un amigo preso condenado por varios atentados en Estocolmo.

Según estos testimonios, Nässén dio previamente información a Cedergren para que respondiese de forma adecuada en los 43 interrogatorios a los que fue sometido, tres veces más por ejemplo que Lisbet Palme, la única persona que supuestamente vio de cerca al asesino.

Pero los interrogatorios no fueron grabados o las cintas han sido destruidas, aunque en los primeros once que se le realizaron, Cedergren -consumidor habitual de anfetaminas por entonces- no menciona el nombre de Pettersson, según los registros.

La serie de “SVT” revela que, en el primer juicio, el fiscal ocultó al tribunal que uno de los testigos había asegurado en los interrogatorios que Nässén le había ofrecido dinero para declarar.

“Es una deshonra que avergüenza a la policía sueca. No pudieron resolver el asesinato del primer ministro. Estaban dispuestos a usar métodos que pensé que no se aplicaban en Suecia. Es un escándalo”, dice a “SVT” Leif Silbersky, uno de los abogados suecos más reputados.

Aparte de Cedergren, la investigación plantea dudas sobre los relatos de los testigos presenciales -claves, ya que no se encontró el arma-, pues documentos no difundidos hasta ahora revelan que varios habían identificado previamente a otras personas.

Algunas irregularidades ya habían salido a la luz, como que un fiscal le dijo a Lisbet Palme que el sospechoso era alcohólico, pero no se sabía que la viuda había asegurado en sus primeros interrogatorios que había dos pistoleros y que no los había visto bien.

“Nunca he manipulado nada. He sido tan jodidamente honesto que casi me siento mal al pensarlo“, dijo al diario “Expressen” Nässén, que se ha negado a responder a las acusaciones de SVT.

En uno de los reportajes de la serie, el expolicía de 82 años parece admitir en cambio en una conversación telefónica con una delincuente sueca conocida suya que varios testigos declararon contra Pettersson por la recompensa y le pide que guarde silencio.

El “grupo Palme”, como se llama esa unidad especial, trabaja aún en la considerada mayor investigación mundial de un caso de asesinato, que hasta hace dos años había producido 87.000 documentos que ocupaban 250 metros de estanterías en una comisaría de Estocolmo.

La proyección internacional de Palme -un referente mundial de la socialdemocracia- ha hecho que entre los posibles asesinos se haya mencionado desde el Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) a los servicios secretos sudafricanos, sin descartar enemigos internos como la extrema derecha sueca o la propia policía.

El actual líder del grupo, Krister Petersson, aseguró a “SVT” estar convencido de que el caso será resuelto y, aunque no da detalles sobre los supuestos avances, se mostró convencido de que el único condenado hasta ahora no fue el autor del asesinato más conocido de Suecia.