Puigdemont anuncia una demanda contra España ante la ONU por “violar” sus derechos

El líder de Junts per Catalunya (JxCat), Carles Puigdemont, ha anunciado este jueves que un equipo de abogados internacionales ha presentado esta tarde en su nombre "una demanda contra el Estado español ante el Comité de los Derechos Humanos de Naciones Unidas", para denunciar la "violación" de sus derechos. En un vídeo difundido a través de las redes sociales, Puigdemont, en Bélgica huido de la justicia española, ha explicado que esta acción legal pretende denunciar la "violación" por parte del Estado de la "declaración universal de los derechos humanos y la carta de los derechos civiles y políticos".

Para Puigdemont, “nada hace justificable la colección de abusos que ha cometido el Estado español” en Cataluña, por lo que cree que “ha llegado la hora de pasar a la acción para que estos abusos no queden impunes, y no quedarán impunes“.  En su opinión, “la dignidad no se negocia, simplemente se respeta. Quizá para hacerla respetar hacen falta sacrificios, pero ningún pueblo que ha mantenido la defensa de su dignidad ha perdido nunca”.

Puigdemont ha anunciado además que renuncia “de manera provisional” a su investidura y, en su lugar, ha propuesto el nombre de Jordi Sànchez, número dos de su lista y en prisión preventiva desde hace cuatro meses en Soto del Real (Madrid).

Puigdemont ha oficializado así lo que era un secreto a voces desde hace semanas: que estaba preparando desbloquear la legislatura dejando paso, en primera instancia, a Jordi Sànchez, a quien ha definido como “un hombre de paz, injustamente encerrado en una cárcel española”.

Así, Puigdemont ha pedido desde Bélgica al presidente del Parlament, Roger Torrent, que inicie lo más pronto posible una ronda de contactos para proponer a Sànchez como “nuevo candidato como presidente del gobierno autonómico”, lo que puede desencadenar más tensión ya que el propio ministro de Justicia, Rafael Catalá, dijo el martes que es “difícil” pensar en un presidente autonómico que esté “en prisión”.

Puigdemont ha argumentado que la decisión de renunciar por ahora a su investidura -bloqueada de momento por las medidas cautelares impuestas por el Tribunal Constitucional- responde a una sola razón: “En las actuales condiciones, esta es la única manera para que se pueda acordar un nuevo gobierno lo más rápidamente posible”. “Ahora Madrid no tendrá ninguna excusa para continuar la política de ocupación de nuestras instituciones, no habrá ninguna excusa para que Madrid ignore nuestra voz, o no acepte nuestras decisiones o imponga una visión colonialista sobre nuestro futuro”, ha dicho.

Este paso “nos dará la libertad de poder emprender la próxima fase del camino hacia la independencia y el despliegue de la república catalana desde espacios más libres y democráticos”, ha continuado Puigdemont, que ha indicado que “ninguna motivación individual es indispensable” para el movimiento independentista. “Nuestras instituciones deben continuar gobernadas por el independentismo, y no por el autoritarismo del 155“, ha añadido desde Bélgica, donde permanece huido de la justicia española por el proceso independentista.

Tras ratificar su “firme voluntad de mantener la legitimidad de la república votada por los ciudadanos el 1 de octubre y ratificada por el Parlament” el día 27 del mismo mes, ha anunciado que en los próximos días convocará “a los miembros del Parlament a una reunión solemne para poder impulsar esta nueva etapa y establecer el Consejo de la República para que lidere el camino hacia la independencia efectiva”.

Este Consejo de la República, que según consta en el preacuerdo de JxCat y ERC presidirá el propio Puigdemont, actuará “en estrecha colaboración con el Gobierno del interior y con los debates y movilizaciones” de la sociedad catalana “para culminar el proceso constituyente”, que debe “fijar los valores republicanos en la base del nuevo país”.

“No claudicaré, no renunciaré, no me retiraré ante la actuación ilegítima de quienes han perdido en las urnas ni ante la arbitrariedad de quienes están dispuestos a pagar el precio de abandonar el Estado de derecho y la justicia para defender la unidad de la patria”, ha recalcado. Y ha añadido: “Tengo plena confianza en que ganaremos y que un día, espero que muy pronto, podré volver a Cataluña como un hombre libre y que nuestras instituciones tengan también la libertad de poder investir presidente al candidato que la mayoría considere”. “Continuemos nuestra lucha legal y política hasta el final, porque tenemos derecho”, ha sentenciado.

El guante ya ha sido recogido por Jordi Sànchez, quien ha aceptado la propuesta de cederle a él convertirse en el próximo candidato a la Presidencia de la Generalitat. “Es un gran honor y una enorme responsabilidad poder representar al pueblo de Cataluña”, ha expresado en Twitter.

Por su parte, Torrent iniciará la semana próxima una nueva de ronda de contactos con los representantes de los grupos parlamentarios a fin de proponer a Jordi Sánchez como candidato a la presidencia de la Generalitat. Según fuentes de la presidencia del Parlament, el hasta ahora candidato de JxCat, Puigdemont, ha trasladado ya a Torrent su intención de no someterse al debate de investidura, tal como el propio Puigdemont ha revelado a través de las redes sociales desde Bélgica.

El Gobierno se atribuye la renuncia

El Gobierno de Mariano Rajoy se ha atribuido la renuncia de Puigdemont y le ha advertido que no vivirá “a costa del erario público”, según han informado a Europa Press fuentes del Ejecutivo. “Después de mes y medio, Puigdemont asume que no va a ser presidente de la Generalitat, algo que no hubiera sido posible sin la determinación del Gobierno de utilizar todos los recursos a su alcance para impedir esa burla a la legalidad vigente”, reivindican desde Moncloa.

En el mismo sentido, el Partido Popular ha atribuido a la “tenacidad y firmeza del Gobierno de Mariano Rajoy” y a la aplicación del artículo 155 la renuncia de Puigdemont a volver a ser investido. “Gracias a la tenacidad y firmeza del gobierno de Mariano Rajoy con la aplicación del artículo 155 de la Constitución, el expresident fugado de la justicia renuncia a su candidatura para presidir el Govern de Cataluña”, ha escrito el PP en su cuenta de Twitter tras conocer la renuncia de Puigdemont.

El coordinador general del PP, Fernando Martínez-Maillo, también a través de Twitter, ha atribuido la renuncia del expresident a “la fortaleza del Estado de Derecho y la aplicación del artículo 155” en Cataluña y afirma que ambos “han triunfado ante la ilegalidad y el sin sentido”.

En un mensaje a través de Twitter, el líder del PPC, Xavier García Albiol, ha asegurado este jueves que Puigdemont no ha renunciado a la investidura “por voluntad propia”, sino “forzado por la perseverancia del Gobierno de España, las instituciones democráticas del país y el PP”.

Por su parte, la líder de Ciudadanos en Cataluña, Inés Arrimadas, ha considerado que el expresidente de la Generalitat se retira como candidato a la reelección porque “no puede alargar más” el “esperpento”, y critica que los soberanistas persistan en el “lío”. La líder de la formación naranja ha considerado, además, que con la propuesta de Sànchez como candidato, los independentistas pretenden “alargar el ‘procés’, porque es su modus vivendi”. “No están buscando un presidente de la Generalitat, están buscando alargar el ‘procés’, alargar el lío, sin enfrentarse a la realidad”, ha dicho Arrimadas. La realidad, ha precisado la también portavoz nacional de Ciudadanos, es que no tienen apoyo internacional ni cuentan con una “mayoría social” y, sobre todo, “no tienen la razón, porque el nacionalismo es una ideología pasada de moda”.

El secretario de Organización del PSC, Salvador Illa, también ha criticado que Jordi Sànchez sea candidato a la presidencia de la Generalitat y ha asegurado que no es una propuesta viable, en alusión a que está encarcelado. “Puigdemont no podía ser presidente y ahora pretende dejar como legado otra propuesta sin salida. Pedimos que se proponga a un presidente viable que saque Catalunya del desbloqueo y la parálisis”, ha argumentado en un apunte en Twitter.

El acuerdo de investidura, aún lejos

El mensaje de Puigdemont llega después de que el Parlament haya aprobado este mismo jueves, con los votos de JxCat, ERC y la CUP, una resolución que ratifica “la confianza en Carles Puigdemont como presidente”, pese a que ha evitado ratificar también la declaración de independencia del 27 de octubre de 2017.

En la comparecencia está previsto que Puigdemont explique los siguientes pasos que prevé el acuerdo de investidura de JxCat y ERC, que contemplan crear el lunes en Bélgica tres órganos para internacionalizar la República y difundir un proceso constituyente: una Assamblea de Representants de la República, una Presidència del Consell de la República y un Consell per la República.

Aún así, JxCat y ERC mantienen discrepancias “relevantes” que siguen bloqueando el acuerdo de legislatura en Cataluña, según han explicado fuentes de la negociación.

Pese a que JxCat y la CUP han trasladado ya a la CUP un preacuerdo sobre la nueva estructura institucional que pretende encabezar Puigdemont desde Bruselas, en paralelo a un Govern presidido por Jordi Sànchez en Cataluña, siguen sin conseguir cerrar numerosos flecos en torno a cuestiones relacionadas con la hoja de ruta y el plan de gobierno de esta legislatura.

En el documento interno que la CUP ha distribuido a sus bases para resumirles la propuesta de acuerdo de JxCat y ERC, la parte del plan de gobierno solamente está esbozada en cinco puntos sin mayor concreción: “cohesión y progreso para un contrato social”, “prosperidad y nuevo modelo productivo: políticas redistributivas”, “fortalecimiento democrático: derechos y libertades”, “Cataluña en el mundo” y “gobernanza compartida: espacios de soberanía”.

Fuentes de JxCat reconocen que el debate interno de la CUP puede “ralentizar” los tempos del desbloqueo de la legislatura, ya que pueden condicionar su apoyo a la investidura del nuevo president a los acuerdos programáticos que puedan alcanzarse.

Este sábado se reunirá el consejo político de la CUP para valorar los escenarios, sobre los que también deben pronunciarse las asambleas territoriales de la formación. Las bases de la CUP deberán escoger entre tres opciones: apoyar el acuerdo que alcancen JxCat y ERC sin condiciones, apoyarlo siempre y cuando se acepten puntos programáticos para “materializar la república” catalana o rechazarlo por su carácter “autonomista”.

Pero más allá del posicionamiento que adopte la CUP, de momento ni tan solo puede darse por cerrado el acuerdo entre JxCat y ERC. Fuentes republicanas admiten “discrepancias muy relevantes”, por ejemplo en la pretensión de JxCat de que el “proceso constituyente” sea pilotado desde Bruselas por la nueva estructura que prevé liderar Puigdemont, puesto que para ERC “no tiene ningún sentido” que este “gran debate ciudadano” sobre la Cataluña del futuro sea teledirigido “desde 2.500 kilómetros de distancia”.

Ambas formaciones también mantienen un pulso en torno a la idea de maximizar la recaudación a través del impuesto de patrimonio. Los republicanos se quejan de que JxCat no quiere concretar la reducción del IRPF a las rentas medias y bajas, esquivan la puesta en práctica del modelo territorial de las vegueries, impulsan alguna carretera “controvertida” en el Berguedà, rehuyen un Pacto Nacional por la Educación y evitan concretar cuestiones “clave” de la ley de territorio.