ERC pide a Exteriores que aclare las ‘presiones’ para destituir al cónsul de Finlandia en Barcelona

Después de hacerse pública la destitución del cónsul general honorario de Finlandia en Barcelona a petición del Gobierno español, ERC ha registrado este jueves la solicitud de comparecencia del ministro de Asuntos Exteriores, Alfonso Dastis, para que dé cuenta al Congreso de los Diputados de estas "presiones ejercidas" desde el Ejecutivo para el cese de Albert Ginjaume.

En opinión del portavoz de ERC en el Congreso, Joan Tardà, se trata de una “injerencia evidente” en la política exterior de un tercer Estado, Finlandia, que pone de relieve “el nerviosismo del Estado español en relación al proceso de independencia catalán”.

Ginjaume ejercía desde hacía 19 años como cónsul honorario de Finlandia en Barcelona. Hasta hoy, fecha en la que se ha ejecutado su cese. La embajada del país nórdico, a través de un comunicado volcado en su página web, hizo pública el jueves la decisión: “Finlandia cesa en el cargo al cónsul general honorario de Finlandia en Barcelona, el Sr. Albert Ginjaume Egido, a partir del 1.3.2018 a petición del Gobierno español”, suscribe el texto difundido.

El cese se ha llevado, continúa explicando, “de común acuerdo” con Ginjaume y en consecuencia “del cambio de sus aptitudes para el cumplimiento del cargo”. La embajada nórdica confirma que el Gobierno español ha apelado a “actividades inadecuadas” para un cónsul, “relacionadas con la situación política que vive Cataluña en la actualidad”, para pedir el cese.

El caso de Ginjaume se une a Filipinas, Bulgaria y Letonia, que en los últimos meses también han cesado a sus representantes honorarios por actividades como manifestarse a favor de la independencia, difundir información independentista e incluso insultar al Gobierno por sus decisiones sobre Cataluña.

A mediados de octubre pasado, el Ministerio de Exteriores búlgaro destituyó al ex futbolista Hristo Stoichkov del cargo en cuestión tras sus declaraciones ofensivas contra la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáez de Santamaría.

En enero fue destituido el cónsul honorario filipino, Jordi Puig Roches, por participar en, al menos, una manifestación por la independencia. Éste había publicado varias fotos en estas actividades en sus redes sociales.

El último caso se remonta a la semana pasada, cuando el Tribunal Supremo archivó la demanda del cónsul honorario de Letonia en Barcelona, Xavier Vinyals, cesado por el Ministerio de Asuntos Exteriores español por exhibir una estelada en la sede consular.

Los cónsules honorarios ejercen su cargo bajo una autorización otorgada por el país receptor y sin la aprobación de éstos, el cónsul no tiene condiciones de seguir en el cargo. “Es imprescindible que el cónsul honorario disfrute de la confianza del país receptor”, aseveran los finlandeses en su nota.

Esta figura se rige por el Convenio de Viena de Relaciones Consulares, que establece que los representantes diplomáticos de un país no podrá entrometerse en la política interna del país anfitrión. Si así fuese, el país anfitrión puede retirarles el exequator o permiso de representación oficial que se concede a quien -sin ser diplomático- ostenta la representación honoraria de otro estado.