Rajoy y Sánchez se blindan ante los dirigentes territoriales de sus respectivos partidos, PP y PSOE

Mientras Francisco Granados ponía el ventilador en marcha para salpicar con la Púnica a antiguos cargos del PP y a la actual presidenta madrileña, Rajoy se ha hecho la foto de la ‘entente’ con sus dirigentes territoriales, después de días de supuesto malestar interno por la inacción del Gobierno y el avance en las encuestas de Ciudadanos. La corrupción ha pasado a un segundo plano del encuentro porque nada une tanto como un enemigo común desprestigiado y que además dispara sin pruebas. Al mismo tiempo, Pedro Sánchez ha presentado un reglamento del PSOE que le refuerza frente a sus ‘barones’ a costa de dar también más poder a la militancia. Pero con un detalle importante: él y su dirección tendrán siempre la última palabra.

La militancia, por ejemplo, será la que decida los pactos postelectorales a todos los niveles -nacional, autonómico y municipal- y si se apoya la investidura de un candidato de otro partido. Si esta norma hubiera estado en vigor, el presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, tendría que haber sometido a la aprobación de los militantes el acuerdo por el que gobierna con Podemos, mientras que la presidenta andaluza, Susana Díaz, no habría estado obligada a someter a consulta su acuerdo de investidura con Ciudadanos, ya que es el PSOE el partido que gobierna.

El poder de los militantes del PSOE también será considerable, pero menos, a la hora de elegir candidatos a las distintas citas electorales y a los miembros de los órganos de dirección del partido. Podrán elegir los secretarios generales de todos los niveles territoriales y a un tercio de los miembros de los comités, así como podrán participar en la elección de los miembros a las conferencias políticas. Asimismo, podrán votar todas las candidaturas electorales a través de las asambleas. Pero los órganos de dirección del PSOE serán los que decidan en última instancia la composición de las listas electorales, lo que supone una modificación de lo que se aprobó en el 39 congreso del partido, donde se decidió que las listas se confeccionarían a través del voto secreto y directo de los militantes.

Es importante la relación del militante con el secretario general porque es precisamente en este punto en el que Sánchez se ha blindado frente a eventuales maniobras de dirigentes territoriales como la que dio al traste con su liderazgo en octubre de 2016. Antes del 39 Congreso Federal, el secretario general podía ser revocado por una moción de censura en el comité correspondiente o si dimitía más del 50% de los miembros de la Ejecutiva, como le ocurrió al secretario general en su anterior etapa. Con las nuevas normas, el comité correspondiente podrá iniciar el proceso de revocación (si lo pide más del 50% de sus miembros), pero sólo la militancia tendrá el poder de hacer efectivo o frenar el cese. Y no hay que olvidar que Sánchez hoy por hoy tiene a la militancia de su parte.

El papel de los simpatizantes también sufre algunos retoques respecto a lo acordado en el congreso federal, en el que se estableció que “podrán participar y votar en la selección de candidatos para las elecciones en las diferentes instituciones representativas en todos los niveles”. El nuevo reglamente, en cambio, dice que su participación sólo será obligatoria para la elección del candidato a la presidencia del Gobierno central. Podrán participar en la elección del cabeza de lista en las elecciones autonómicas y municipales a partir de 50.000 habitantes y solo si los órganos del partido lo deciden.

Por lo demás, la dirección federal podrá convocar cualquier consulta, vinculante o no, y podrá vetar las que se celebren en cualquier territorio. Además, el PSOE eliminará la barrera de los avales en sus primarias y obligará a los candidatos a dejar en suspenso sus cargos orgánicos mientras dura la competición.

El documento, que ha presentado este lunes el secretario de Organización, José Luis Ábalos, y que equivale al corpus normativo que guiará la acción del partido, aglutina en un solo texto lo que antes se dividía en varios reglamentos. Tras haber recibido el visto bueno de la Ejecutiva Federal, deberá aprobarlo el Comité Federal, máximo órgano entre congresos, el 17 de febrero en su reunión en Aranjuez (Madrid).

El PP: mucha financiación autonómica, 0 corrupción y algo más de C’s

La Ejecutiva socialista ha alumbrado un nuevo modelo de partido, como ha proclamado el propio Ábalos. El PP, sin embargo, no está por la labor de cambiar nada pese a los problemas que lo sacuden. Uno de los más graves es la corrupción pero, mientras que las revelaciones del antiguo secretario general del partido en Valencia, Ricardo Costa, tuvieron un impacto considerable desde el momento que él mismo se autoinculpó en la financiación ilegal vinculada a la trama Gürtel, lo que el exconsejero madrileño Francisco Granados le ha contado este lunes al juez que instruye el ‘caso Púnica’, sin una sola prueba y pretendiendo quedar al margen, no ha surtido el mismo efecto. Se desconoce si su eco habrá llegado al almuerzo que Mariano Rajoy ha celebrado con los ‘barones populares’, pero los asistentes han asegurado que no se ha hablado para nada de corrupción.

El asunto central del cónclave ha sido la financiación autonómica cuya reforma exigen los dirigentes territoriales de todos los partidos, también del PP, y unos con más urgencia que otros. El ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, ha defendido siempre que hay que esperar a que Cataluña tenga un nuevo Govern para abordar la reforma, pero hay ‘barones’ que no están dispuestos a esperar, sobre todo teniendo en cuenta la parálisis que afecta a las negociaciones entre los independentistas para sacar adelante una investidura viable del futuro ‘president’.

De momento, una de las conclusiones del encuentro es la renuncia de Montoro a una de sus propuestas más polémicas. Concretamente, el ministro ha prometido retirar de la mesa su propuesta para establecer una quita a algunas Comunidades infrafinanciadas que permita perdonarles parte de su deuda. Contra esta medida se habían rebelado buena parte de los líderes territoriales del PP, que la consideraban injusta por premiar a quienes incumplen los objetivos de déficit frente a quienes sí fueron exigentes con los mismos.  Por ello, tras la claudicación de Montoro, este lunes tanto Alberto Núñez Feijóo como Juan Vicente Herrera han salido “tranquilos” y con cierto aire triunfal de su almuerzo en Génova.

Los presentes también han hecho hincapié en la necesidad de que haya unos Presupuestos Generales del Estado para 2018 durante este encuentro de trabajo, en el que no se ha hablado de renovación del partido ni de Ciudadanos a pesar del auge que recogen las encuestas. “No estaba invitado”, ha recalcado Núñez Feijóo.

Tras el encuentro, ha comparecido en rueda de prensa el coordinador general del PP, Fernando Martínez Maillo, empeñado en convencer a los informadores de que la preocupación por el avance de Ciudadanos no ha sido objeto de debate. Parece que eso no es del todo cierto, como han reconocido otros asistentes. Y el propio Maillo ha dedicado buena parte de su comparecencia a arremeter contra el partido de Albert Rivera. Especialmente duro ha sido con la actitud de Inés Arrimadas, a la que ha comparado con una “estatua de sal” por no querer intentar su investidura en el Parlamento catalán y por haber fomentado el voto útil en las elecciones autonómicas, un voto que según sus palabras se está revelando “inútil”.

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