Solo la marcha de Rajoy puede frenar la caída en picado del PP y el triunfo electoral de Rivera

Si es cierto como dicen las encuestas electorales que el PP está en caída libre mientras Ciudadanos se afianza como primera fuerza política nacional, esa situación, que puede ir a peor para el partido de Mariano Rajoy, solo se puede afrontar con la marcha de Rajoy (según un sondeo de Metroscopia el 62 % de votantes del PP quieren que se vaya) del primer plano de la política nacional y del liderazgo del PP. Y cuando antes mejor.

Naturalmente Rajoy no se marchará porque como Ulises está atado al mástil del poder y tiene los oídos taponados (y los ojos cerrados) para evitar oír los cantos de Sirena que en su partido, desde el flanco derecho de Aznar hasta sus mandos regionales y más centrados, le piden dos decisiones urgentes: una profunda crisis del Gobierno que se estrelló en Cataluña -por cobardía e incapacidad-; y la apertura del proceso de sucesión del líder, a ser posible en un proceso de primarias como hace meses lo propuso Cristina Cifuentes.

Para hablar de todo ello (si les deja Rajoy) el presidente del Gobierno y del PP reúne este lunes a todos los barones regionales del partido en compañía de la dirección nacional y con presencia de la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría y del ministro de Hacienda Cristóbal Montoro.

La convocatoria viene forzada por el creciente malestar y la preocupación que se registra entre los dirigentes y gobernantes del PP de toda España por la imparable caída de las expectativas electorales de su partido. Algo que se ha confirmado en el hundimiento del PP catalán y pregonan todas encuestas en las que se pronostica que Ciudadanos ganará en las próximas elecciones generales en las que el PP puede quedar en segundo o tercer lugar.

Los motivos del hundimiento del PP son bastante claros: incapacidad de una respuesta firme a la crisis catalana; múltiples casos de corrupción del PP; Gobierno fracasado en la gestión pública -salvo en la economía y el empleo-; deterioro de la vida democrática (Justicia y prensa) en favor del autoritarismo de Rajoy; y fin del espantajo de Podemos que el PP exhibió como amenaza en los comicios de 2016, cuando se decía que el partido de Iglesias estaba cerca de superar al PSOE con el famoso ‘sorpasso’.

Naturalmente, Rajoy pedirá calma a sus barones, les dirá que todo esto de C’s es pasajero, que la buena marcha de la economía les traerá votos y que él se encuentra en plena forma lo que no es verdad.

Se vio en la crisis catalana donde: no se atrevió a aplicar el 155 el día 8 de septiembre como debió; dijo que no habría referéndum (incluso en presencia de Trump) y lo hubo; convocó elecciones catalanas demasiado pronto el 21-D; se equivocó en la estrategia jurídica lanzando la euroorden en contra de Puigdemont (que el Tribunal Supremo suspendió) y con el recurso al TC contra la candidatura de Puigdemont a presidir la Generalitat, lo que fue rechazado  tanto por el Consejo de Estado como por el TC; y a no olvidar el desastre del  despliegue las Fuerzas de Seguridad en Cataluña o el fracaso del CNI.

Y todos estos errores le han causado un grave daño a España y a su imagen internacional. Además en el ámbito de la vida democrática hemos visto la manipulación de los fiscales para tapar la corrupción del PP y el uso y abuso de RTVE, así como de la influencia y presiones de Moncloa en los medios privados, lo que ha constituido un grave deterioro de la libertad de prensa y de expresión. Además se entrometió en la crisis del PSOE para provocar la caída de Pedro Sánchez en octubre de 2016 y no ha cumplido el pacto de su investidura que firmó con C’s.

Y además ya es hora que Rajoy deje el coche oficial y se retire a descansar, incluso aunque le cueste marcharse y corra el riesgo de que, una fuera de la Moncloa, algún juez lo vuelva a votar a declarar por segunda o tercera vez.

Ahora bien lo de marcharse choca de frontal manera con el estilo político de Rajoy, pero si no abre ese camino y esa opción correrá el riesgo de convertir el PP en una nueva UCD.

RELACIONADO