Puigdemont sopesa una fórmula para gobernar y burlar a la justicia que ERC no ve con malos ojos

Bruselas se ha convertido en la capital de las negociaciones para la formación del futuro ‘Govern’ de Cataluña. Puigdemont no ha dicho cómo piensa sortear los impedimentos legales para ser investido ‘president’ y la inhabilitación que, en el supuesto de que pueda eludirlos, le espera a la vuelta de la esquina. Pero sí ha logrado que todas las formaciones independentistas se trasladen a la capital belga para escuchar sus propuestas. La última, que ha adelantado ‘La Vanguardia’, no garantiza ni mucho menos la legalidad de su nombramiento. Pero enmascara algunos de los aspectos más cuestionables de su regreso a la presidencia de la Generalitat estando imputado y reclamado por la justicia.

La idea parte de la propuesta de Oriol Junqueras de compatibilizar dos presidencias, una en Bruselas para salvar la cara manteniendo el órdago al Estado mediante la restitución de la persona que el independentismo considera su presidente legítimo, y otra ejecutiva y efectiva en Barcelona. La diferencia fundamental con lo que planteó el líder de Esquerra es que el presidente con sede en la capital belga no tendría un mero carácter simbólico, sino que también llevaría aparejados poderes ejecutivos.

Para evitar uno de los efectos más indeseados de la investidura si se lleva a cabo incumpliendo los requisitos que ha establecido el Tribunal Supremo -no a que se haga de forma telemática o por delegación y exigencia de que Puigdemont se ponga a disposición del juez antes de someterse al trámite personalmente- el órgano encargado de sancionarla no sería el Parlament sino la llamada asamblea de electos, que fue creada por la Asamblea de Municipios por la Independencia (AMI). Integran la asamblea diputados, concejales y alcaldes que ya a finales de 2016 querían disponer de un instrumento para ayudar a “culminar” el proceso soberanista en situaciones como la actual, cuando la vulneración de resoluciones judiciales emanadas de tribunales españoles pudiera impedir a los cargos electos que ejercieran sus funciones.

De momento, todo esto es solo una de las opciones que están sobre la mesa pero cuenta con el visto bueno de ERC, la formación que más reticente se ha mostrado hacia una investidura de Puigdemont que tenga nuevas consecuencias penales para quienes participen en ella. El presidente del Parlament, el republicano Roger Torrent, aplazó la semana pasada el debate de investidura hasta que pudiera celebrarse “con plenas garantías” y para formar un Gobierno “efectivo”. Este lunes, el portavoz de la formación, Sergi Sabriá, ha reaccionado de esta manera cuando se le ha preguntado por la fórmula: “Nos suena bien, porque le da todo el valor al Govern legítimo de Bruselas y lo hace compatible con acabar con el 155, restituir a Puigdemont y formar Govern”.

En la rueda de prensa posterior a la reunión de la comisión permanente de ERC, Sabrià ha explicado que en las últimas horas, y fruto de una reunión celebrada este domingo en Bruselas, las negociaciones “avanzan a buen ritmo y somos optimistas”, aunque no ha querido entrar en los detalles concretos.

ERC considera que ahora mismo los plazos para celebrar el pleno de investidura se han detenido, por lo que lo importante es seguir negociando sin prisas la fórmula concreta que permita cumplir los tres objetivos mencionados. Según Sabrià, los tres objetivos -acabar con el 155, restituir a Puigdemont y formar Govern- deben poder cumplirse porque su partido rechazará “asumir más riesgos si no se dan las tres condiciones”, es decir, no avalará el acuerdo si únicamente se cumplen “de forma parcial” uno o dos de los objetivos y no los tres.

En cuanto a ciertas informaciones que han circulado asegurando que Puigdemont quiere reservar para su candidatura los puestos clave del futuro Govern, Sabriá ha asegurado que en el diálogo con JxCat “no estamos hablando ahora de nombres del Govern, sino sólo de la fórmula”, y ha añadido que en las negociaciones también participa la CUP. Las reuniones, ha dicho, seguirán celebrándose tanto a tres bandas como bilaterales.

Sobre el comunicado del antiguo sector crítico de ERC Reagrupament -organización vinculada al PDeCat- en el que se pide la cabeza del diputado Joan Tardá por haber declarado que quizá habría que sacrificar a Puigdemont con tal de tener un nuevo Gobierno, Sabrià ha considerado “vergonzoso que alguien ponga en duda el compromiso y la firmeza independentista de Tardá”. “Sus convicciones no pueden ser puestas en duda”, ha lamentado.

Por su parte, Eduard Pujol, diputado de JxCat y persona de la máxima confianza de Puigdemont, ha comparecido en rueda de prensa tras la reunión que su grupo ha mantenido con el expresidente en Bruselas y ha reiterado el convencimiento de que habrá acuerdo en los próximo días. Pujol ha avanzado que hoy no habría acuerdo, pero ha garantizado que el que se alcance será para salvaguardar y proteger la investidura de Puigdemont, porque “las conversaciones van en esta dirección”, al tiempo que permitirá levantar la aplicación del artículo 155.