El Supremo sigue implacable contra los líderes del ‘procés’ mientras la política se atasca en Puigdemont

El juez que instruye la causa abierta en el Supremo para investigar el ‘procés’, Pablo LLarena, ha citado como investigados para la segunda mitad de febrero a la segunda tanda de dirigentes secesionistas que propiciaron la Declaración Unilateral de Independencia en octubre. Después de los miembros del cesado Govern y de los líderes de las organizaciones civiles, les ha llegado el turno a los segundos escalones -Marta Rovira de ERC, Anna Gabriel y Mireia Boyá de la CUP, Marta Pascal del PDeCat y Neus Joveras de la Asociación de Municipios para la Independencia- y al principal instigador de la hoja de ruta secesionista, Artur Mas. La justicia actúa, mientras la situación política sigue atascada por las cargas judiciales de quienes deberían desatascarla.

Gabriel y Boyá acudirán el día 14 de febrero; Pascal y Rovira lo harán el 19; y Mas y Joveras, comparecerán el día 20.

En un auto reciente, el juez imputó a un amplio grupo de dirigentes integrados en el comité estratégico en el que se apoyó el proceso independentista, y entre ellos estaban los ahora citados. Llarena amplió la investigación por el proceso independentista a estas personas porque considera que los hechos que se investigan se han podido desarrollar bajo la dirección y coordinación de un conjunto de personas identificadas a través de la abundante documentación incautada durante los registros que se llevaron a cabo el 20 y el 21 de septiembre en dependencias de la Generalitat como la consejería de Economía dirigida por Oriol Junqueras y en determinados partidos.

Al exnúmero dos del exvicepresidente, Josep María Jové, se le incautaron el documento titulado ‘EnfoCATs: Reenfocant el procés d’independencia per a un resultat exitós. Proposta estratégica’, en el que se determinaba la hoja de ruta a seguir tras la declaración unilateral de independencia y se hablaba de un comité estratégico formado por el presidente y vicepresidente del Govern, así como una agenda en la que se relataban reuniones para avanzar hacia la ruptura con el Estado español detallando la identidad y las aportaciones de los participantes. Se cuenta, por ejemplo, que en esas reuniones, que llevan el epígrafe “hoja de ruta”, desempeñaban un papel protagonista además del presidente y vicepresidente de la Generalitat, Carles Puigdemont y Oriol Junqueras, Artur Mas, Marta Rovira y Anna Gabriel, entre otros. “Fueron, en definitiva, los que diseñaron, orientaron, dirigieron y controlaron la implementación de sus planes para la creación de un estado soberano”, señalan los investigadores.

En el comité estratégico también estaban los miembros de grupos parlamentarios y partidos independentistas (como sus portavoces, presidentes o secretarios generales) y los presidentes y vicepresidentes de ANC, Òmnium y la Asociación de Municipios para la Independencia (AMI). La Guardia Civil ha llegado a la conclusión de que los altos cargos de las entidades soberanistas, ANC, OC y AMI no sólo participaron en el comité estratégico sino que tenían “la consideración de órganos ejecutivos especialmente encargados de mantener las movilizaciones sociales y diseñar las estrategias de comunicación coordinadas con el Parlament, el Govern y los partidos políticos independentistas”.

Las decisiones que el juez Llarena ha ido tomando hasta ahora y las que se espera que tome próximamente -el auto de procesamiento de los cabecillas del ‘procés’ y su inmediata inhabilitación- complican aún más si cabe la confusa situación política catalana. La instrucción del magistrado del Tribunal Supremo conduce a dos conclusiones: el prófugo Carles Puigdemont no puede ser investido para ejercer una presidencia “efectiva” y con garantías de la Generalitat y esa presidencia, en el hipotético caso de que se asumiera saltándose leyes y resoluciones judiciales, sería la más efímera de la historia, puesto que finalizaría en cuanto su titular fuera inhabilitado. Así las cosas, se avanzan ya algunas alternativas.

A vueltas con la bicefalia: presidencia simbólica y presidencia ejecutiva

Y la que más triunfa a día de hoy es la vieja fórmula del ‘poder repartido’ entre un presidente de la Generalitat y un ‘conseller en cap’, ese ‘consejero de consejeros’ que ha existido en otras épocas: el republicano Josep-Lluís Carod Rovira ejerció fugazmente el cargo durante el primer gobierno tripartito que dirigió Cataluña entre 2003 y 2006, hasta que la difusión de una reunión suya con ETA le obligó a dimitir. El propio Artur Mas consolidó su carrera política a la sombra de Jordi Pujol como ‘consejero primero’ entre 2001 y 2003, justo hasta que fue nombrado presidente de la Generalitat el socialista Pasqual Maragall.

La fórmula del ‘conseller en cap’ o ‘conseller primer’ no significa exactamente una bicefalia, ya que el ‘president’ sigue estando por encima, pero es más realista que la planteada por el líder de ERC, Oriol Junqueras, en una entrevista con ‘Diario16.com’ respondida desde la cárcel a través de sus abogados. A Junqueras le preguntan por el empeño de Puigdemont de ser investido permaneciendo en Bruselas y su respuesta es la siguiente: “La cuestión es si el Parlament puede investir a un diputado electo. Ahí radica un principio democrático elemental, lo que no quita que las circunstancias puedan obligar o impedir que esa presidencia sea efectiva. Y que se deba combinar una presidencia legítima, aunque simbólica, con una ejecutiva”.

Aunque no lo dice expresamente, de su argumentación se deduce que su idea es que la presidencia simbólica sea para Puigdemont. Sobre si él puede ser presidente desde la prisión de Estremera, donde está encarcelado desde el 2 de noviembre de 2017, Junqueras considera que tiene las mismas dificultades que una Presidencia desde Bélgica: “La prisión tiene muchas limitaciones. Vendría a ser lo mismo”. Asegura que ve con respeto las posiciones de Puigdemont, aunque admite que en ocasiones hay puntos de vista distintos, pero evita polémicas y concluye que “hay que poner las luces largas, a menudo las cortas no te dejan ver todo el recorrido ni un horizonte”.

La cuestión es que esa doble presidencia, ejecutiva y simbólica, no está recogida en ninguna de las leyes que rigen la política catalana. Sí lo está la del ‘conseller en cap’. “El Gobierno se compone del Presidente o Presidenta de la Ge­neralitat, el Consejero Primero o Consejera Primera, si procede, y los Consejeros”, establece el artículo 68.2 del Estatuto de Autonomía.

El artículo 69 añade que “el Presidente o Presidenta de la Generalitat por Decreto puede nombrar y separar a un Consejero Primero o Consejera Primera, de todo lo cual debe dar cuenta al Parlamento. El Consejero Pri­mero o Consejera Primera es miembro del Gobierno. El Consejero Primero o Consejera Primera, de acuerdo con lo establecido por la ley, tiene funciones propias, además de las delegadas por el Pre­sidente o Presidenta”. Y el artículo 67.8, detalla que “el Consejero Primero o Consejera Primera, si lo hubiere, o el Consejero o Consejera que determine la ley suple y sustituye al Pre­sidente o Presidenta de la Generalitat en los casos de ausencia, en­fermedad, cese por causa de incapacidad y defunción. La suplencia y la sustitución no permiten ejercer las atribuciones del Presidente o Presidenta relativas al planteamiento de una cuestión de confianza, la designación y el cese de los Consejeros y la disolución anticipada del Parlamento”.

Asimismo, la Ley de la Presidencia de 2008 dice en su artículo 14 que “el presidente o presidenta de la Generalitat puede nombrar a un consejero primero o consejera primera del Gobierno. En tal caso, debe dar cuenta al Parlamento del nombramiento, así como, en su caso, del cese. El consejero primero o consejera primera es miembro del Gobierno y no es titular de ningún departamento”.

Vuelve la fórmula del ‘conseller en cap’ o ‘conseller primer’

Más acorde con estas disposiciones es la propuesta que ha avanzado el ‘exconseller en cap’ Carod Rovira en un artículo publicado en Nació Digital, en el que dice que “Cataluña podría volver a disponer de una Generalitat presidida por el diputado que reuniera la mayoría de votos del Parlamento y de un gobierno, nombrado por el Presidente, dirigido en su día a día por un Consejero Primero. En ningún sitio está escrito que este Consejero Primero deba residir, necesariamente, en el territorio de Cataluña, ni que deba tener la condición de diputado, ni que el Presidente no pueda nombrar a quien considere oportuno para ocupar este cargo”. Recuerda, además, que la ley de la Presidencia “prevé, explícitamente, el uso de procedimientos telemáticos en la acción de gobierno y no dice nada, porque no le corresponde, sobre la utilización o no de este medio en las actividades parlamentarias”.

La propuesta de Carod Rovira se concreta en la elección de “un presidente muy institucional que, ya en su discurso de toma de posesión, anunciara el nombre del Consejero Primero” que “se encuentre donde se encuentre” anunciaría de forma inmediata la composición de su gobierno. “Esta fórmula hace un uso audaz e inteligente, irrefutable, del marco legal vigente y evita el choque legal con el estado, por más que no ahorra la confrontación política, si el Consejero Primero no es del agrado del estado español”, afirma el autor quien, a diferencia de Junqueras, atribuye todo el poder ejecutivo a esa figura geográficamente distante que se correspondería con el candidato de Junts per Catalunya.

En cualquier caso, Junqueras y Carod Rovira tratan de desatascar un problema para el que nadie más admite tener soluciones. Es el caso del presidente del Parlament, Roger Torrent, que fue quien abrió la espita al anunciar que aplazaba el debate de investidura hasta que pudiera celebrarse “con garantías” y para una “presidencia efectiva” de la Generalitat, pero que después no ha querido ir más allá.

Este jueves, tanto en Rac1 como en La Sexta ha repetido hasta la saciedad que “el único candidato es Puigdemont” y que piensa hacer todo lo que esté en su mano para defender sus derechos y legítimas aspiraciones. Claro que, al mismo tiempo, ha hecho un llamamiento a la generosidad en la emisora catalana en estos términos: “Es evidente que cuando más hemos avanzado es cuando hemos sido más generosos, cuando los partidos políticos y el conjunto del movimiento de defensa de la república hemos sido más generosos. Así que, por ahora y por el futuro, también tenemos que asumir que avanzaremos si somos lo más generosos posible”.

Mucho más contenidos se muestran en las filas del PDeCAT cuyas discrepancias con Puigdemont han sido la comidilla de las últimas semanas. En público, sin embargo, sus dirigentes tampoco quieren alimentar la polémica e incluso se han mostrado indignados por las informaciones que les atribuyen esas diferencias con el expresidente. “Basta de mentiras. El PDeCAT está y estará siempre junto al president Carles Puigdemont”, fue el mensaje con el que estallaba el miércoles Marta Pascal, coordinadora general del PDeCAT. “Lejos de rifirrafes estériles, es el momento de la política en mayúsculas. Los catalanes hablaron claro el 21 de diciembre y Catalunya saldrá adelante restituyendo a su presidente legítimo Carles Puigdemont. Confianza en nuestro Parlament”, decía también David Bonvehí, dirigente del mismo partido.

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