El Rey pide que tras el 21-D se recupere la convivencia y se respete la pluralidad en Cataluña

Un año más, Cataluña ha ocupado buena parte de mensaje de Nochebuena del Rey que, en esta ocasión, se ha producido tres días después de las elecciones en esa Comunidad. Quizá porque los resultados del 21-D no han respondido a las expectativas de que se produjera un profundo cambio político en el Parlamento catalán, Felipe VI ha cambiado el estilo imperativo de otros discursos recientes -el que pronunció el 3 de octubre tras el referéndum, sin ir más lejos- por un tono conciliador, pasando de puntillas sobre la exigencia de cumplir la ley y respetar el Estado de Derecho, exigencia que ha mencionado como un requisito básico de nuestra convivencia y no como una amenaza contra aquellos que la incumplan.

El Rey ha recordado  esta Nochebuena que “respetar y preservar los principios y valores de nuestro Estado de derecho es imprescindible para garantizar una convivencia que asegure la libertad, la igualdad, la justicia y el pluralismo político”. En ese sentido, ha instado a no renunciar a la España que "juntos" han construido los españoles y ha animado a seguir "actualizándola", a construir un país "que ilusione", dispuesto a "adaptarse a los nuevos tiempos" con "los valores cívicos de respeto y de diálogo" que fundamentan la convivencia. "Estoy seguro de que nadie desea una España paralizada o conformista, sino moderna y atractiva, que ilusione", ha afirmado Felipe VI, antes de abogar por "una España serena, pero en movimiento y dispuesta a evolucionar y a adaptarse a los nuevos tiempos".

Tras abrir su mensaje navideño a los españoles con la reflexión de que 2017 ha sido “un año difícil para nuestra vida en común”, marcado sobre todo por la situación en Cataluña, don Felipe ha precisado que también han sido meses en los que se ha comprobado el compromiso “firme y sincero” de los ciudadanos “con la España democrática que juntos hemos construido”. Su referencia más directa a la situación en Cataluña, donde las elecciones han arrojado una nueva mayoría independentista que no obstante no ha recabado más que un 47% de los votos, ha sido para hacer un llamamiento a la superación de esa fractura de la sociedad catalana. Concretamente, ha pedido a los nuevos representantes del Parlament que afronten los problemas que afectan a todos los catalanes respetando la pluralidad y también ha apelado a la necesidad de recuperar la convivencia en Cataluña dentro del marco constitucional.

El Rey ha considerado que las recientes elecciones autonómicas han abierto un camino que debe conducir a que “la convivencia en el seno de la sociedad catalana recupere la serenidad, la estabilidad y el respeto mutuo”. Y para apoyar ese llamamiento ha recordado la crisis desencadenada en los últimos meses por el órdago secesionista. “Como sabemos, ya -ha advertido-, el enfrentamiento y la exclusión sólo generan discordia, incertidumbre, desánimo y empobrecimiento moral, cívico y económico de toda la sociedad”. Por todo ello, ha continuado, el único camino posible por el que deben transitar los representantes recientemente elegidos por los ciudadanos catalanes es el que conduce a “que renazcan la confianza, el prestigio y la mejor imagen de Cataluña”.

Felipe VI también ha hecho hincapié en la necesidad urgente de reafirmar los valores que siempre han caracterizado a Cataluña: “Su capacidad de liderazgo y de esfuerzo; su espíritu creativo y vocación de apertura, su voluntad de compromiso y su sentido de la responsabilidad”. Al igual que en la práctica totalidad de los discursos en los que ha hecho referencia a la cuestión catalana, el Rey ha hecho una reflexión sobre la necesidad de no poner muros a los sentimientos y, entre todos, impedir que la radicalización de las ideas políticas “distancie y separe a las familias y a los amigos”.

Además de "los problemas de convivencia" generados por la crisis independentista en Cataluña, el Rey ha advertido de que la corrupción también se mantiene, junto al desempleo y el terrorismo yihadista, "como una de las principales preocupaciones de la sociedad". El jefe del Estado ha recalcado que ello "demanda que sigan tomándose las medidas necesarias" para la "completa erradicación" de la corrupción y para que los ciudadanos "puedan confiar plenamente en la correcta administración del dinero público".

Este año, el monarca ha querido dar más importancia al aspecto positivo de su balance por lo que ha precisado que los meses pasados también han servido para comprobar el compromiso "firme y sincero" de los ciudadanos "con la España democrática que juntos hemos construido". En este contexto, ha recordado que, a lo largo de los últimos 40 años, los españoles han hecho realidad "un país entre los más avanzados del mundo", han "asentado definitivamente la democracia" -punto en el que ha destacado cómo se superó incluso "un intento de involución", en alusión al 23F-, y han hecho "prevalecer la vida, la dignidad y la libertad de las personas" frente al terrorismo.

"Y todo ese gran salto sin precedentes en nuestra Historia ha sido posible gracias a una España abierta y solidaria, no encerrada en sí misma, una España que reconoce y respeta nuestras diferencias, nuestra pluralidad y nuestra diversidad con un espíritu integrador, una España inspirada en una irrenunciable voluntad de concordia", ha argumentado. A continuación, ha puntualizado que se debe reconocer que en ese camino "no todo han sido aciertos" y "persisten situaciones difíciles y complejas que hay que corregir" y "requieren de un compromiso de toda la sociedad para superarlas", si bien "el balance tan positivo de todos estos años es innegable" y "es la historia de un gran triunfo de todos los españoles".

"Una España -ha continuado- a la que no debemos renunciar, que debe ilusionar y motivarnos y que debemos seguir construyendo, mejorándola, actualizándola, sobre la base sólida de los principios democráticos y los valores cívicos de respeto y diálogo que fundamentan nuestra convivencia" y que, "como hemos comprobado" en 2017, "están profundamente arraigados en nuestra sociedad".

Después de un llamamiento para que los españoles confíen en lo que siempre les ha unido y, sobre todo, en lo que pueden alcanzar juntos, con una "fe firme" en sus convicciones y capacidades, don Felipe ha concluido: "Si seguimos por ese camino, si lo hacemos así y con todas nuestras energías, yo estoy convencido de que el año que viene -y los que vendrán después- serán mucho mejores".

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