El Banco de España rebaja una décima la previsión de crecimiento para 2018 y 2019 por Cataluña

El Banco de España ha reducido sus previsiones de crecimiento para el conjunto de la economía española en 2018 y 2019 por la incertidumbre causada por el movimiento soberanista en Cataluña, que ha desembocado en la peor crisis institucional española en casi 40 años. "El crecimiento del PIB se revisa ligeramente a la baja en 2018 y 2019 lo que es consecuencia del aumento de la incertidumbre asociada a la situación en Cataluña", afirma el banco en una nota que se ha hecho pública este viernes.

“El alcance de la incertidumbre política en torno a Cataluña constituirá un condicionante adicional de la evolución de la economía española a lo largo del horizonte temporal considerado. En el escenario central, se ha supuesto que el nivel de incertidumbre registrado en los últimos meses remitirá durante la primera parte de 2018”, se lee en ese comunicado, en el que la entidad reduce en una décima sus previsiones de crecimiento para 2018 y 2019 al 2,4 y al 2,1 por ciento, respectivamente, frente a sus anteriores proyecciones. Para este año mantiene su previsión de crecer un 3,1 por ciento, mientras que para 2020 prevé un crecimiento del 2,1 por ciento.

La incertidumbre derivada de la inestabilidad política en Cataluña no es el único riesgo que ve el banco central para la economía. Concretamente, menciona que “los riesgos en torno al escenario central de crecimiento del PIB están condicionados, en el corto plazo, por la última información coyuntural disponible para el área del euro, que sugiere que la actividad podría crecer a un ritmo mayor que el previsto. Más a medio plazo, subsisten diversos focos de incertidumbre, vinculados a las elevadas valoraciones alcanzadas por algunos activos financieros, la capacidad de las autoridades chinas para reconducir los desequilibrios de esa economía y las consecuencias del proceso de salida del Reino Unido de la Unión Europea”.

No obstante, el Banco de España insiste en que a nivel interno los mayores riesgos son los que proceden del conflicto catalán e incluso se permite irrumpir en la campaña para el 21-D decantándose abiertamente por las opciones constitucionalistas en contra del bloque independentistas que, por otra parte, está lanzando mensajes en los que da a entender su intención de volver a la situación previa a la aplicación del artículo 155 si vuelve a gobernar Cataluña. “Un alivio como el que ha comenzado a percibirse en las últimas semanas del grado de tensionamiento -dice el banco en alusión al 155- podría conducir a un escenario de mayor crecimiento del producto. Por el contrario, un hipotético rebrote de las tensiones en los próximos meses podría llevar a un impacto más pronunciado sobre las decisiones de gasto de los agentes privados”.

La revisión a la baja del banco central se suma a la realizada por el propio Ejecutivo español para el próximo año a causa de la situación política en Cataluña. De hecho, a mediados de octubre, cuando ya se había celebrado el referéndum ilegal pero aún no se había procedido a votar en el Parlament una resolución que llevaba implícita la declaración unilateral de independencia, el Gobierno remitió a Bruselas su plan presupuestario elevando el crecimiento de este años del 3% al 3,1%, y recortando el de 2018 del 2,6% al 2,3%.

Todo lo anterior se traduce en que, según el Gobierno, el objetivo de déficit del año que viene acabará en el 2,3% del PIB, en lugar del 2,2% anteriormente anunciado. Según el Banco de España, el desfase del déficit se agrandará hasta el 2,5% en 2018 (tres décimas más que el objetivo) y será del 2,1% en 2019 y del 1,8% en 2020.

El Ministerio de Economía ya percibía en octubre “una ligera contención de la demanda interna” y el Banco de España avisa de que “la expansión del producto seguirá apoyándose en la demanda nacional, para la que, no obstante, se prevé una desaceleración en los próximos años (con un alza del 2% en 2018, dos décimas menos que en septiembre, y del 1,8% en 2019, una décima menos). A su vez, la demanda exterior neta continuaría ejerciendo una contribución positiva, aunque ligeramente decreciente, a lo largo del horizonte de proyección”, con un alza del 0,4% en 2018 (una décima más que la estimación anterior) y del 0,3% en 2019 (la misma estimación). Las importaciones, por su parte, también crecerán pero menos que las ventas al exterior.

Por otra parte, el Banco de España revisa al alza sus previsiones de inflación para este y el próximo año porque estima unos mayores niveles de precios del petróleo. Para este año el banco espera un crecimiento del 2 por ciento que se moderaría al 1,5 por ciento el año que viene y al 1,4 por ciento en 2019 para volver a repuntar al 1,7 por ciento ya en 2020. Como en el caso de la eurozona, las tasas de inflación siguen por debajo del objetivo del Banco Central Europeo, que en la víspera decidió mantener los estímulos monetarios el tiempo necesario.

La entidad vaticina una tasa de paro -uno de los mayores lastres de la economía española- de alrededor del 11 por ciento para finales de 2020, frente a las tasas actuales de alrededor del 16 por ciento. “Se prevé -alerta el banco- una moderación de los elevados ritmos de crecimiento observados en los últimos años conforme avanza el periodo de proyección, en consonancia con la desaceleración proyectada de la actividad”.

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