Trump desafía a la comunidad internacional y reconoce a Jerusalén como capital de Israel

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, desoyó a la comunidad internacional y reconoció este miércoles a Jerusalén como capital de Israel, algo que, según ha dicho, "debería haberse tomado hace tiempo" al tiempo que insinuó que sus predecesores evitaron adoptarla por cobardía. Una medida que promete generar tensiones en Oriente Medio y reducir las posibilidades de un proceso de paz entre israelíes y palestinos.

Pese a las advertencias en los últimos días tanto de sus aliados occidentales como árabes, Trump ha comparecido en la Casa Blanca para dar el primer paso para trasladar la Embajada estadounidense de Tel Aviv a Jerusalén, en el marco de lo que se espera que sea un proceso de traslado que llevará años. El presidente ha anunciado que los trabajos para consumar este traslado comenzarán “inmediatamente”.

Trump aseguró que su decisión de reconocer Jerusalén como capital de Israel no debe interpretarse como una falta de compromiso con el proceso de paz entre israelíes y palestinos, y prometió que hará “todo” lo posible para ayudar a las partes a lograrlo. “Estados Unidos apoyará una solución de dos Estados si eso es lo que acuerdan las dos partes“, dijo Trump en un discurso desde la sala de recepciones diplomáticas de la Casa Blanca.

Esta es la primera vez que Trump respalda personalmente la llamada solución de dos Estados, uno israelí y otro palestino independiente, cuyas fronteras se establecerían mediante una negociación de paz.

Trump buscaba con esa afirmación suavizar el rechazo que ha generado entre los palestinos su reconocimiento de Jerusalén, al corregir la posición inicial sobre el tema que expresó el pasado febrero, cuando dijo que podría aceptar una solución “de un Estado” si eso era “lo que le gusta a las partes” en conflicto.

Esa postura rompió con el precedente marcado por sus tres predecesores, Bill Clinton (1993-2001), George W. Bush (2001-2009) y Barack Obama (2009-2017), y alineó a la Casa Blanca con la derecha nacionalista de Israel, que aboga por desechar esa fórmula respaldada por la comunidad internacional.

Respecto a su decisión sobre Jerusalén, Trump quiso “dejar muy claro” que el anuncio “no pretende, de ninguna manera, reflejar una desviación del rotundo compromiso (de su país) a facilitar un acuerdo duradero de paz”. “Estados Unidos sigue profundamente comprometido a ayudar a facilitar un acuerdo de paz que sea aceptable para ambos lados. Pretendo hacer todo lo que esté en mi poder para ayudar a lograr ese acuerdo, y sin duda, Jerusalén es uno de los asuntos más delicados en esas conversaciones”, afirmó el presidente estadounidense.

“No estamos adoptando ninguna posición en ningún asunto sobre el estatus final (de las negociaciones), incluidas las fronteras específicas de la soberanía israelí en Jerusalén, o la resolución de las fronteras disputadas. Esas cuestiones deben resolverlas las partes implicadas”, matizó Trump.

El mandatario llamó “a todas las partes a mantener el statu quo en los lugares sagrados de Jerusalén, incluido el Monte del Templo” o Explanada de las Mezquitas, situado en la parte palestina de la ciudad.

Trump confirmó además que el vicepresidente estadounidense, Mike Pence, “viajará a la región en los próximos días” para “reafirmar el compromiso” estadounidense de “trabajar con socios en todo Oriente Medio para derrotar el radicalismo”.

Estados Unidos se convierte así en el único país del mundo que reconoce como capital de Israel a Jerusalén, donde ninguna nación tiene su embajada debido a que, tras la anexión israelí de la parte oriental de la urbe en 1980, la ONU llamó a la comunidad internacional a retirar sus oficinas de representación de la Ciudad Santa.

Los palestinos reclaman la parte oriental de la urbe (Jerusalén Este) como capital de su futuro Estado independiente, y han dado mucha importancia al futuro de la misma en las negociaciones de paz de las últimas décadas.

Netanyahu habla de ‘día histórico’

El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, ha asegurado que el reconocimiento de Jerusalén por parte de Estados Unidos supone un “día histórico” para Israel y ha reivindicado esta disputada ciudad como “capital del pueblo judío”.

“Es un día histórico”, ha celebrado Netanyahu en su perfil de Facebook. Jerusalén, ha añadido, “ha sido la capital de Israel durante casi 70 años”, así como “el centro de esperanzas, sueños y oraciones durante tres milenios”. Durante este tiempo, ha añadido, “Jerusalén ha sido la capital del pueblo judío”.

“Desde cada rincón de la tierra, nuestro pueblo deseó volver a Israel, a tocar sus rocas doradas, a caminar por sus tierras sagradas. Por eso es raro poder hablar de nuevos y auténticos hitos en la historia gloriosa de esta ciudad (…) y el pronunciamiento del presidente Trump es una ocasión de este tipo”, ha afirmado.

Netanyahu ha advertido de que cualquier acuerdo de paz con los palestinos debe incluir a Jerusalén como capital de Israel –pese a que los palestinos reclaman Jerusalén Este como la suya– y ha instado a otros países a seguir el ejemplo de Estados Unidos y trasladar también sus embajadas.

Rechazo unánime de la comunidad internacional

La ONU, la Unión Europea y los principales países árabes rechazaron este miércoles la decisión unilateral de Trump y expresaron su grave preocupación por las consecuencias de esta iniciativa. El anuncio de Trump fue criticado por la gran mayoría de las instituciones internacionales, e incluso el Papa Francisco pidió sin éxito a Trump que respetara el estatus de Jerusalén antes de que se hiciera oficial la decisión.

El presidente palestino, Mahmud Abás, dijo que el anuncio de Trump viola “todas las resoluciones y acuerdos internacionales” y anima a Israel “a seguir con la política de ocupación, asentamiento y limpieza étnica”.

El secretario general de la ONU, António Guterres, reaccionó también al anuncio de Trump para dejar claro que el estatus final de Jerusalén debe ser resuelto en negociaciones directas entre Israel y los palestinos, y recalcó la necesidad de avanzar hacia la solución de dos estados.bGuterres rechazó una vez más las “medidas unilaterales” y advirtió de que cualquier decisión que no sea aceptada por todas las partes “podría poner en peligro la posibilidad de la paz entre israelíes y palestinos”.

La Unión Europea también expresó su “grave preocupación” por la decisión de Trump y “las repercusiones que esto puede tener en las perspectivas de paz”, indicó la alta representante comunitaria para la Política Exterior, Federica Mogherini, en un comunicado. “Deben cumplirse las aspiraciones de ambas partes y se debe encontrar una manera, a través de negociaciones, de resolver el estatus de Jerusalén como la futura capital de ambos Estados”, afirmó Mogherini.

Desde Argel el presidente de Francia, Emmanuel Macron, calificó de “lamentable” la decisión de su colega estadounidense e instó a todas las partes a la calma y a la responsabilidad para “evitar la violencia a toda costa y favorecer el diálogo”. “El compromiso de Francia y Europa es con la solución de los dos estados, Israel y Palestina, viviendo uno al lado del otro en paz y seguridad en fronteras internacionalmente reconocidas, con Jerusalén como capital de ambos”, afirmó Macron.

Incluso un aliado fiel de EEUU como el Reino Unido también criticó la medida y calificó de “poco útil” para la paz la decisión de Trump. La primera ministra británica, Theresa May, explicó además que el Reino Unido mantiene Tel Aviv como base para su embajada en Israel y “no tiene planes de trasladarla”, al tiempo que defendió que el futuro de Jerusalén “debe determinarse en un acuerdo negociado entre israelíes y palestinos”. Jerusalén debe “en último término, ser la capital compartida de los Estados de Israel y Palestina”, dijo May, que resaltó que Londres considera Jerusalén Este como “parte de los territorios palestinos ocupados”.

España expresó también su preocupación y advirtió de que alterar el estatus de la ciudad de Jerusalén es una cuestión “extremadamente sensible” que debe ser resuelta mediante “negociación”. Antes de que se produjera la decisión oficial de Trump, el ministro español de Asuntos Exteriores, Alfonso Dastis, subrayó que “el estatuto de Jerusalén es una cuestión central que debe ser resuelta mediante negociación, es extremadamente sensible alterarlo y eso nos preocupa”.

Desde Turquía el ministro de Exteriores, Mevlüt Çavusoglu, condenó el reconocimiento del Gobierno estadounidense de Jerusalén como capital de Israel, una iniciativa que calificó de “irresponsable”. “Esta decisión es una clara violación del derecho internacional y de las decisiones de Naciones Unidas al respecto”, dijo el ministro turco en un mensaje difundido en turco y en inglés. Más tarde, el Ministerio de Exteriores emitió un comunicado en el que recordó que “varias resoluciones de Naciones Unidas subrayan que la cuestión palestina solo se puede resolver mediante un Estado de Palestina soberano, independiente y contiguo, con Jerusalén Este como capital”.

Como era previsible los países árabes condenaron con dureza la decisión de Trump y mostraron su temor ante las consecuencias que este paso pueda acarrear en Oriente Medio. Egipto, aliado de EEUU en la región, y Jordania rechazaron la medida y recordaron que la misma supone una violación de las resoluciones internacionales.

Antes de conocerse el anuncio oficial, la Liga Árabe ya había convocado una reunión de emergencia para el próximo sábado de los ministros de Exteriores de la región de Oriente Medio para abordar la cuestión.

Desde Arabia Saudí, otro socio destacado de EEUU en la región, el ministro de Turismo, el emir Sultán bin Salmán bin Abdelaziz, reafirmó el apoyo de su país “al pueblo palestino y su capital, Jerusalén”.

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