Bruselas propone crear un Fondo Monetario Europeo en 2019

La Comisión Europea (CE) presentó este miércoles sus propuestas para reforzar la eurozona en los próximos años en las que pide convertir el Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE) en un Fondo Monetario Europeo, crear instrumentos presupuestarios para afrontar futuras crisis y un ministro de Economía europeo.

“La eurozona va mejor en el plano económico y eso ofrece una oportunidad para preparar el futuro que hay que aprovechar”, dijo al presentar las propuestas el comisario europeo de Asuntos Económicos, Pierre Moscovici.

Las medidas sobre el futuro de la Unión Económica y Monetaria (UEM), anunciadas desde hace meses, contienen una propuesta legislativa para convertir el MEDE, el actual fondo de rescate de la eurozona, en un Fondo Monetario Europeo (FME).

Bruselas propone reforzar su papel en la gestión de los futuros rescates, trabajando junto al Ejecutivo comunitario, eliminar la necesidad de unanimidad para tomar la mayoría de decisiones y hacerle responsable del cortafuegos para el Fondo Único de Resolución, un instrumento destinado a contribuir financieramente a las resoluciones bancarias en la eurozona como último recurso.

Este se nutre de contribuciones de entidades financieras y en 2023 deberá tener 55.000 millones de euros, pero aún falta por constituir un cortafuegos común, es decir, una especie de bolsa con fondos aportados por los Estados que se usaría si se dan varias quiebras seguidas o se produce alguna tan costosa que los 55.000 millones no son suficientes.

La Comisión propone mantener la capacidad de préstamo del futuro FME en 500.000 millones de euros ampliables, como ahora, pero quiere que deje de ser un órgano intergubernamental dónde toda decisión depende de los Estados y pase a ser comunitario, es decir, que su funcionamiento se regule en los Tratados europeos y esté sujeto a escrutinio por parte de la Eurocámara. Bruselas quiere que los Estados y la Eurocámara adopten la propuesta a mediados de 2019.

Por otra parte, la Comisión propone herramientas financiadas con el presupuesto comunitario para impulsar las reformas, apoyar a los países que quieran unirse al euro y, en particular, la creación de una “función de estabilización” que permita reaccionar de forma conjunta cuando un país se vea tan afectado por una crisis que no pueda responder por sí solo.

Con respecto a esta última medida, la de mayor calado, el Ejecutivo comunitario aboga por que esta herramienta anticrisis tome la forma de un instrumento de inversiones, con financiación de diferentes fuentes, al que puedan acudir países en dificultades siempre que respeten las normas de disciplina fiscal europeas.

Este proporcionaría préstamos o avales con fondos del presupuesto de la Unión Europea o del futuro FME, y esto “podría complementarse” con un “seguro” basado en contribuciones voluntarias de los Estados miembros.

La CE hará una propuesta legislativa concreta para ello en mayo de 2018, en el marco del presupuesto plurianual para el periodo 2021-2027, y espera sea aprobada a mediados de 2019.

Por otro lado, el Ejecutivo comunitario aboga en una “comunicación”, sin valor de propuesta legislativa, por crear un ministro de Economía y Finanzas para toda la Unión Europea que sea a la vez comisario y presidente del Eurogrupo. Este sería responsable de un eventual presupuesto, de identificar la política fiscal “apropiada” para toda la eurozona (a pesar de que la política tributaria depende de los Estados) y de representar internacionalmente a la UE.

Las propuestas serán discutidas por los jefes de Estado y de Gobierno de la eurozona en una cumbre en Bruselas el próximo 15 de diciembre.

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