Ana Pastor reclama que los problemas políticos se resuelvan en las Cortes

Más allá de las declaraciones de salón realizadas por todos los grupos que acudieron a la celebración del 39 aniversario de la Constitución en el Palacio de la Carrera de San Jerónimo, las conversaciones privadas dejaron un mensaje soterrado muy especial. Todos los políticos e invitados que acudieron coincidieron en que hay problemas, pero que sólo pueden solucionarse utilizando las Cortes como herramienta democrática para darles solución.

Fue un espíritu que la presidenta del Congreso, Ana Pastor, insinuó en su discurso pero desarrollo en sus conversaciones posteriores. Incluso poniendo como ejemplo a Pablo Iglesias, con el que dijo haber conversado del tema en ocasiones e incluso que él se mostró comprensivo porque entendía que las reclamaciones de la calle deberían resolver en el Parlamento. Pero la política es la política y hoy ha sido evidente que los intereses más inmediatos pesan sobre todo lo demás a la hora de hacer política. Es decir, según los consultados, que todo el mundo estaba pensando en las elecciones catalanas.

De hecho, Ángel Gabilondo, el portavoz del PSOE en la Asamblea madrileña, que sigue siendo más filósofo que político, expresó a República.com esa idea con la más fina ironía. Preguntó si alguien había dado alguna noticia sobre Cataluña y, cuando se le dijo que no, concretó: “Entonces, aquí no hay noticia”. Porque, como añadieron otros políticos consultados al respecto, “si no aborda la cuestión catalana de uno u otro modo, se queda en juegos florales”.

Pero la prueba de que se trataba de otro asunto, no del catalán, fue que en esta ocasión no acudió  la celebración ningún portavoz de grupos nacionalistas o independentistas, ni el PNV, ni del PEdCAT o de ERC. Ni siquiera de Compromís. Y tampoco de las confluencias de Podemos. Porque estuvieron Iglesias e Iñigo Errejón.

Pero en el caso del secretario general fue evidente que estaba tan fuera de sí en aquel entorno parlamentario que hubo periodistas que le saludaron golpeándole la espalda y ni siquiera se giró para decir “hola” porque estaba a lo suyo, a lo que dijo de que la necesaria reforma de la Constitución es un problema de país sobre el que tiene que pronunciarse todo el mundo, no sólo las fuerzas parlamentarias y pensando en la celebración, a las 18 horas de la tarde, de un acto propio en el Colegio de Arquitectos de Madrid sobre la necesidad de una alternativa al actual modelo constitucional de 1978 titulado “Conectar España: nuevos acuerdos para un proceso constituyente”.

Puro trámite

El acto fue tan protocolario que se llevó a cabo como de puro trámite. Mariano Rajoy, Pedro Sánchez, Albert Rivera y Pablo Iglesias hicieron sus declaraciones previstas a la entrada (no se produjo ningún anuncio relevante respeto a la que ya se sabe), acudieron al discurso de Pastor, aplaudieron al terminar, se dejaron rodear de oleadas de periodistas que pretendían informarse sobre cualquier cosa que no fuera evidente, lo que no consiguieron, saludaron a las personalidades presentes y se fueron justo antes de las dos de la tarde, casi al mismo tiempo. Primero, Iglesias, sin detenerse un segundo en el pasillo ni mirar atrás. Luego Rivera, guiñando el mundo a todo el mundo y pidiendo perdón por no pararse.

Sánchez salió del Congreso en tercer lugar unos minutos después, más tranquilo que sus predecesores, deteniéndose lo justo para contarle a este diario y a un periodista de Onda Cero que Miquel Iceta va a obtener el 21-D unos excelentes resultados que superan lo que reflejan las encuestas. Y Mariano Rajoy fue el último, pero porque había quedado con la presidenta del Congreso para sacarse las fotos oficiales de trámite que reclamaba la ocasión.

Cataluña, con todo, seguía estando ahí. Y Emilio García-Page, el presidente socialista de Castilla- La Mancha, explicaba a este diario que no va a dar ningún mitin en Cataluña durante la campaña porque son elecciones autonómicas y es vidente que desde su tierra se ven las cosas diferentes a como las ve Iceta, por más que respete sus planteamientos. Cerca estaba Susana  Díaz, la presidenta socialista andaluza, que andaba en las mismas, se callaba al respecto, quizás porque estaba hablando a fondo del asunto con el “jacobino” Alfonso Guerra. Pero lo cierto es que ambos fueron rivales de Pedro Sánchez, el gran valedor de Iceta y viceversa.

Padres de la Constitución

Sólo los tres “padres” de la Constitución que siguen vivos (Miguel Herrero de Miñón, Miquel Roca  y José Pedro Pérez Llorca) sonreían tras el acto mirando al techo del Salón de los Pasos Perdidos, donde todas las figuras femeninas son representaciones de la República con sus coronas murales, aunque sin segundas intenciones al respecto. Sin duda, veían pasar la conmemoración revoloteando como águilas ancianas.

Herrero de Miñón, siempre sabihondo, señaló a este diario, sin dejar de sonreír, pero en serio, que no cabe duda de que la Constitución puede y debe reformarse, pero con un gran consenso, algo en lo que, añadió, están de acuerdo sus dos compadres. Pero fue el mejor ejemplo de que lo que primaba hoy no era hablar de la reforma constitucional, de la que nadie habló en serio, sino de Cataluña. El ex dirigente de UCD considera que puede ser decisivo que los resultados de los independentistas bajen, pero piensa que una solución duradera sólo pasará por un Gobierno transversal en el que se incluyan constitucionalistas e independentistas dando paso a otra situación de estabilidad futura. Sólo que, añadió, un Gobierno transversal no es algo que pueda hacerse tras las próximas elecciones y habrá que esperar a las siguientes. Por lo menos.