Rivera muestra un ejemplar de la Constitución a Montoro y el ministro felicita a Maroto, que ha criticado duramente a Ciudadanos

El Congreso aprueba el cupo vasco, allana el camino hacia los presupuestos del 2018 y enfrenta a PP y C’s

El pleno del Congreso ha aprobado este jueves dos leyes que podrían ser la clave para desatascar la negociación con el PNV de cara a los Presupuestos Generales de 2018, tras el parón impuesto por el conflicto catalán y la respuesta del Gobierno central que los nacionalistas vascos han censurado, especialmente por lo que se refiere a las cargas policiales del 1-O y a la aplicación del artículo 155. Esas dos leyes son la modificación del concierto económico vasco y el nuevo cupo, por el que Euskadi pagará al Estado 1.300 millones anuales hasta 2021, lo que supone 225 millones menos de lo que estaba fijado en el anterior acuerdo firmado en 2007. La aprobación se ha producido por la vía exprés y de la importancia que tiene para Rajoy da una idea que le haya costado su primer disgusto serio con Ciudadanos.

Públicamente, no obstante, ninguna de las partes quiere admitir la vinculación entre el cupo y las cuentas del Estado para el próximo año. “Responde (el cupo) a pactos de junio y julio y no tiene que ver con los presupuestos generales de 2018”, ha insistido el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, al término del debate en los pasillos del Congreso, al tiempo que ha puntualizado que será la normalización de la situación en Cataluña tras las elecciones autonómicas del 21 de diciembre la que “allanará” las negociaciones necesarias para aprobar los presupuestos. “Lo que será fundamental es que en Cataluña volvamos a la normalidad, a la legalidad plena”, ha dicho.

Por su parte, el líder del PNV, Andoni Ortuzar, ha asegurado que no habrá negociación de los presupuestos hasta que se levante la actual situación de “excepcionalidad política”. Ha asegurado que su partido va a esperar a ver “qué sucede en Cataluña” con las elecciones autonómicas catalanas del próximo 21 de diciembre y “cómo se gestiona el nuevo tiempo político” a partir de esa fecha y luego ya verá.

En el caso del proyecto de ley del concierto, ha sido respaldada por 294 votos de los 330 diputados que se han pronunciado, ya que sólo Ciudadanos y Compromís se han manifestado en contra, mientras que el cupo ha tenido 292 votos a favor, dos menos, dado que EH Bildu se ha abstenido en este caso. Ciudadanos había presentado sendas enmiendas a la totalidad, que han sido rechazadas. El Cupo es la aportación que hace Euskadi cada año a las arcas comunes del Estado por las competencias no transferidas al Gobierno autonómico, como infraestructuras (aeropuertos, puertos, ferrocarriles), defensa y representación exterior. Con este dinero se contribuye también al mantenimiento de las instituciones comunes, como el Congreso y el Senado.

Durante el debate, Montoro ha negado que el cupo suponga privilegios para el País Vasco o agravios para el resto de las comunidades, que son las quejas que están en boca de los críticos. Pero, además, el ministro no ha ocultado en ningún momento el enfado que ha causado en el Gobierno que Ciudadanos se haya colocado al frente de los detractores.  “Cuando en vez de normalizar la relación institucional lo que se hace es poner el énfasis en el agravio es llevar al enfrentamiento entre españoles, lo haga un partido político en esta Cámara o lo haga un dirigente autonómico en su comunidad”,  le ha espetado a Albert Rivera.

Incluso, el titular de Hacienda ha regañado al líder del partido naranja por haber hablado de una manera que “no es propia de un líder político que tiene aspiraciones máximas en un país”. Se estaba refiriendo a una de las acusaciones del presidente de C’s, que ha reprochado al Gobierno haberse “pasado por el arco del triunfo” la opinión de los expertos que nombró para estudiar la reforma del sistema de financiación autonómica. Montoro ha afirmado que “ciertos calificativos y -ha insistido- ciertos enfrentamientos entre ciudadanos sobran”, sobre todo dada la situación en Cataluña y la importancia de las elecciones autonómicas del 21 de diciembre.

Rivera, contra el ‘cuponazo’ y el ‘amaño político’

Entre esos calificativos utilizados por Albert Rivera, destaca el de “cuponazo”. El líder de C’s ha asegurado que no discute la existencia del concierto ni la foralidad, sino cómo se calcula el cupo, cómo se gestiona y cómo se llega a acuerdos para decidir la aportación. “Y este es el problema, que no es del concierto, sino del cuponazo, que no responde a un cálculo técnico sino a un amaño político”, ha sentenciado.

El líder de la formación naranja ha denunciado que el acuerdo sobre el Cupo hará que una comunidad “rica” como el País Vasco sea “subvencionada en casi un 30% por el resto de españoles”. “¿Cómo podemos aceptar esta injusticia, señor Montoro?”, ha preguntado, acusando al Gobierno de haberse “pasado por el arco del triunfo” la opinión de los expertos en financiación autonómica. Por último, ha afeado al PNV que diga que “no hay ambiente” para apoyar los Presupuestos Generales del Estado de 2018 pero sí lo haya para pactar el Cupo. También ha arremetido contra el PSOE por respaldar el acuerdo sobre la aportación vasca pese a considerarse un partido “progresista”, y contra ERC y PDeCAT. “Como buenos supremacistas, les gusta el privilegio”, ha dicho a estos últimos, acusándoles de buscar otro “cuponazo” para Cataluña.

El diputado de Compromís Ignasi Candela, ha reclamado “un sistema de financiación justo para todos, sin ningún tipo de privilegio”. “Estamos muy hartos que la política en España siga en el eje Madrid-Euskadi-Cataluña”, ha concluido, resumiendo de alguna manera la filosofía de su rechazo a las dos leyes que se han debatido y aprobado. Compromís ha justificado ese voto en contra porque reclama mejor financiación también para el resto de comunidades “sin ningún tipo de privilegio” y ha cargado contra Ciudadanos por su posición, a su juicio farisea, para diferenciarse de los motivos que han motivado la oposición del partido naranja.

La Comunidad Valenciana lleva días embarcada en una campaña para reclamar que se revise un sistema de financiación por el que se siente especialmente perjudicada. El sábado pasado miles de personas participaron en una manifestación encabezada por el presidente de la Generalitat, Ximo Puig, con ese objetivo y el miércoles, en la sesión de control del Gobierno, el diputado Joan Baldoví defendió que que la financiación de todos las comunidades autónomas debería estar recogida en la Constitución, y no sólo la de los territorios forales de País Vasco y Navarra, con el fin de evitar el “mercadeo” del Gobierno de turno.

El PSOE, contra la ‘desidia’ para reformar la financiación

Montoro, por cierto, instó a Baldoví a “dejar de llorar sobre la leche derramada” de la actual financiación autonómica y hacer propuestas para construir “entre todos” un nuevo sistema. Un día después, el ministro ha hecho un llamamiento a todos los partidos, en especial al PSOE, para sentarse a negociar ya el nuevo modelo de financiación, petición en la que han coincidido también los portavoces de la mayor parte de los grupos que han intervenido.

Concretamente, el diputado del PSOE Pedro Saura ha criticado la “desidia y nula voluntad política” del Gobierno al no haber presentado una propuesta propia para la reforma de la financiación autonómica, después de “cinco años de incumplimiento” con las comunidades de régimen común. El PSOE se ha alineado con los apoyos al nuevo cupo vasco y eso tampoco le ha salido gratis, precisamente porque algunas de las comunidades que gobierna este partido -Valencia es una de ellas y otras son Andalucía y Asturias- se sienten perjudicadas por el sistema y no ven con buenos ojos que se premie al País Vasco por un interés partidista. El líder socialista, Pedro Sánchez, tuvo que telefonear el miércoles a sus ‘barones’ para atajar el conato de rebelión. 

Saura ha asegurado que el PSOE está “dispuesto a hablar” con el Gobierno sobre la reforma de la financiación, siempre bajo los principios de la suficiencia financiera y la igualdad. Por eso, ha insistido en exigir a Montoro que “antes de que acabe el año” presente “su punto de vista” del nuevo modelo que, a juicio del PSOE, debe de cumplir los requisitos de que “todos lo españoles vivan donde vivan tenga derecho a los mismos servicios públicos fundamentales y que su financiación no esté a los vaivenes del ciclo económico”.

El portavoz socialista ha lanzado también un dardo a Ciudadanos porque se opone a la ley del Cupo, pero apoya los Presupuestos de 2017 que recogen las cifras derivadas de estas normas, lo que Euskadi paga y recibe, lo mismo que ocurrirá en 2018. “Si le quedara señor Rivera un mínimo de coherencia haga una enmienda a la totalidad de los Presupuestos del 18”, le ha dicho.

EH Bildu, contra la Constitución y todo lo que huela a Estado español

Nada que ver con las argumentaciones contra el cupo de Ciudadanos y Compromís ha tenido la de EH Bildu, que ha optado por la abstención. Su diputada Marian Beitalarrangoitia ha defendido que el Concierto, que su grupo sí ha apoyado, “son los restos” de los derechos históricos vascos, que no son un privilegio sino todo lo contrario, a juicio de su grupo: “Aportamos para el pago de la monarquía o la Armada, cuestiones nada prioritarias para la ciudadanía vasca”.

“No nos regalan nada”, es la tesis del partido abertzale al que molesta que el cupo funcione como un cordón umbilical entre el País Vasco y las instituciones del Estado español, al amparo de la Constitución, que es la que recoge esa especificidad para las comunidades de Euskadi y Navarra. Y si eso le molesta, lo que más le irrita es que el cupo se haya utilizado como moneda de cambio para facilitar la aprobación de los presupuestos españoles.

En cambio, para Unidos Podemos las leyes del cupo y del concierto son defendibles porque los ciudadanos tienen derecho a gobernarse a sí mismos. Su portavoz, Nagua Alba, también ha criticado la postura de Ciudadanos y ha defendido la negociación bilateral de la financiación de todas las autonomías. Esta formación reclama suficiencia financiera para todas ellas, porque “es inexplicable que en el siglo XXI Extremadura se manifieste para tener un tren “en condiciones”. Si las comunidades del régimen común no están bien financiadas, ha dicho, no es por el Cupo vasco sino por el fraude fiscal o la corrupción. “El ‘cuponazo’ son las amnistías fiscales de Montoro. Culpar de las injusticias a un territorio es falso”, ha añadido.

El PDeCAT se ha dirigido a Rivera a través de su diputado Ferran Bel para advertirle de que demuestra que no acepta la diversidad lingüística, cultural, económica. “Y se empieza así y se termina no aceptando la diversidad ideológica y política, los catalanes lo sabemos”, ha dicho.

El PNV y el PP, contra la ‘mala intención’ y el ‘oportunismo’ de C’s

Del lado de los que han defendido las leyes, hay que destacar las intervenciones de Idoia Sagastizabal por el PNV, que ha negado que estemos ante un privilegio o una panacea. “Es malintencionado hablar de nada parecido a un paraíso fiscal”, ha dicho y ha explicado que la presión impositiva en Euskadi es algo superior que en el régimen general y porque aporta al Estado por el 6,24 por ciento, cuando su peso económico y su población es menor. “Pagamos el 6,24 del AVE Madrid-Valencia y el fondo de solidaridad interterritorial, cuyo monto establece el Gobierno y del que Euskadi no es la beneficiada”, ha señalado. La diputada también ha esgrimido que si el País Vasco tiene un gasto per cápita más alto es porque la renta es más elevada, tiene más competencias y una “eficacia más alta” en la gestión. “Deberían mirar al futuro dejando de demonizar el éxito ajeno”, le ha dicho a Ciudadanos.

Y a Ciudadanos ha dedicado prácticamente toda su intervención el diputado vasco del PP Javier Maroto, para quien la postura del partido naranja es lo que le ha llevado a  “durar un cuarto de hora en el País Vasco”. “Cuando uno hace un discurso mirando al sol a ver cómo calienta mejor cada día, tiene un nombre: oportunismo”, ha dicho, para afearle que haya participado en la manifestación en Valencia por otra financiación en la que se corearon consignas como “dadnos la llave de la caja”. “Oportunismo”, ha insistido. A continuación le ha recordado que pasó de censurar la aplicación del 155 en Cataluña a defenderla, “dos editoriales de periódico después”, y le ha preguntado si acabará votando contra el régimen canario por ser también diferente, o si votará a favor porque Ciudadanos sí tiene representación política en las islas, a diferencia de lo que ocurre en Euskadi.

RELACIONADO