Proeza

El ‘biciclown’ dice adiós a “13 años y dos horas” de hacer reír en 117 países

Álvaro Neil, más conocido como el "biciclown" asturiano, ha dicho este domingo adiós a los más de 5.000 días -"trece años y dos horas", precisa- que han durado esta aventura sobre ruedas con la que ha hecho sonreír a más de 21.000 niños y adultos en 117 países de todo el mundo.

Fue tal día como hoy de 2004 cuando este ovetense decidió hacer su sueño realidad para recorrer el mundo montado en una bicicleta haciendo espectáculos gratuitos.

Con 50 años a sus espaldas y un pasado como abogado en una notaría de Madrid que ni se plantea revivir, este ‘payaso’ asturiano no sabe exactamente a qué se va a dedicar a partir de ahora ni de qué va a vivir.

Lo único que de momento sí que tiene claro es que este domingo ha puesto punto final a una etapa en la que ha conseguido “hacer de la vida unas vacaciones”. “Soy uno de esos seres humanos privilegiados de la Tierra porque he conseguido mi sueño antes de morir o tener un cáncer de vejiga. Le he dado la vuelta a la tortilla”, ha señalado Neil.

Y eso que su presupuesto mensual no le ha dado para muchas alegrías, unos 270 euros al mes que le han hecho dormir muchas veces bajo las estrellas o en su tienda de campaña, casi siempre solo, porque en esta aventura pocas veces ha pedaleado junto a otros viajeros.

Eso se deja notar en los más de 80 kilos que carga en su bicicleta, porque ahí lleva su cama, su cocina y su armario junto a momentos inolvidables que ha ido acumulando a lo largo de los 177.000 kilómetros que ha recorrido por todos los continentes.

Recibimiento en su hogar

Han sido, como hoy recordaba, 13 años y dos horas sin pisar su ciudad natal, adonde hacía su entrada este domingo al mediodía acompañado por una veintena de amigos en bicicleta, entre ellos un matrimonio de Hawai que conoció allí en 2012 y que, a pesar de sus 75 años, se han desplazado hoy hasta Asturias para acompañar a Neil en sus últimas pedaladas, “y poder tocar luego el ouka leele”.

Con el sonido de fondo de una trompeta tocando el himno de Asturias, el “biciclown” ha sido recibido en la plaza de la catedral por un centenar de familiares, amigos y seguidores de sus hazañas que le han hecho saltar las lágrimas de emoción.

Entre bromas, les ha repartido trocitos de la cinta con los colores de la bandera de Asturias que habían colocado a modo de meta final de una “muy emocionante” última etapa entre León y Oviedo.

Sus amigos se sumaron en Campomanes, ya en Asturias, para hacer más llevaderos esos últimos kilómetros a este aventurero que ha puesto así punto final a su proyecto “Millas de sonrisas alrededor del mundo”, que incluía espectáculos gratis de payaso en centros que acogen a personas humildes.

El largo periplo lo inició en África, el continente en el que dice haberse sentido más cómodo y en el que estuvo pedaleando a lo largo de tres años antes de dar el salto a Asia, Oceanía, América y Europa.

Por el medio, accidentes, enfermedades e imprevistos que había que resolver sobre la marcha pero que le han permitido conocer a culturas, pueblos y experiencias que le han servido de base para escribir seis libros y hacer cinco documentales. Ahora se plantea escribir el séptimo y dar clase en valores por universidades de todo el país, “a las que posiblemente vaya en bici”.

“Voy donde me quieran”, ha afirmado el payaso de la bici que dice que no quiere pensar a fondo en su futuro porque le ha “ido muy bien pensando sólo en el presente” durante todos estos años en los que, “sin ser un superhéroe”, se ha guiado siempre por su intuición.

Como balance, se queda con que “un 90 por ciento de todo ha sido magnífico” y que sólo el 10 por ciento restante puede decirse que hayan sido malas experiencias.

Lo más gratificante, los seres humanos, y lo peor, la gente que se ha ido quedando por el camino de una experiencia que ha definido hoy “como la hostia” y que le ha cambiado la piel por completo, como hacen las serpientes, por lo que está seguro que no volverá a ver la de abogado que hace 13 años mudó y que no quiere volver a revivir.