Junqueras lanza la candidatura de Rovira a presidir la Generalitat y tiende la mano a los Comunes

El exvicepresidente catalán y líder de ERC, Oriol Junqueras, vuelve a pronunciarse desde la cárcel de Estremera, donde se encuentra ingresado desde el pasado 2 de noviembre, para dirigirse a sus militantes a través de una carta en la que hace una serie de consideraciones sobre las elecciones catalanas del 21 de diciembre que, además, siembran dudas sobre su futuro procesal. Tras un gran elogio de la secretaria general de su partido, Marta Rovira, apunta que ella puede aspirar a presidir la Generalitat: "Va siendo hora de que en este país una mujer esté al frente".

De Rovira destaca “que no se rinde”, además de su “determinación y un convencimiento inigualables”. Afirma que es “sensata y audaz al mismo tiempo, terca y obstinada pero también dialogante y pactista”. “Pocas personas” como ella, añade, “remaron tanto y trazaron tanto el camino”. A los militantes les reclama que confíen en la secretaria general siempre porque “se lo ha ganado como nadie” y “sin ella no habría sido posible”.

El hecho de que Junqueras señale a Rovira como posible presidenta, indica que quizá el líder republicano no tiene tan claro como otras fuentes que la asunción de su causa por el Tribunal Supremo -el juez Llarena se dispone a reclamársela a la jueza Lamela para unirla en un solo procedimiento a la de Carme Forcadell y los demás aforados- vaya a significar su inminente excarcelación. Para que ello fuera posible, Junqueras y los exconsejeros que también cumplen prisión preventiva en Estremera y Alcalá Meco tendrían que acatar la Constitución y la aplicación del artículo 155, como ya hicieron la presidenta del Parlament y los miembros de la Mesa.

Pero, en pleno desconcierto del universo independentista ante el ‘mea culpa’ y la retractación que ya entonan algunos de sus referentes, ¿qué mejor baza para Junqueras y su partido, cuyo electorado es claramente secesionista y republicano, que mantenerse firmes en sus convicciones y no plegarse a la exigencia del tribunal? ERC es el partido que tiene más posibilidades de ganar las elecciones según todas las encuestas, pero su gran reto es lograr una mayoría suficiente para gobernar en solitario o, como mucho, con el apoyo de una sola formación que, a ser posible, no sea el PDeCAT.

Permanecer en prisión no impide, por otra parte, que Junqueras siga haciendo campaña, como lo demuestra con sus comunicaciones periódicas. Hace diez días, en otro artículo titulado “La violencia impune en las calles” y publicado en Nació Digital y Público, arremetió con dureza contra uno de los rivales que más daño pueden hacerle entre su electorado, el PSC, reprochándole que “participe en actos donde se producen agresiones violentas” y preguntándose: “¿De qué democracia hablamos cuando te pueden pegar por la calle si no gritas ¡Viva España!?”. Además, los dirigentes encarcelados tienen la oportunidad de seguir alimentando el victimismo y haciendo crecer su leyenda de ‘presos políticos’ que sin duda será el gancho para nuevas movilizaciones masivas.

Ahora bien, lo que parece menos viable es que un político preso sea investido presidente de la Generalitat y pueda ejercer el cargo como si tal cosa. En principio, no hay nada en la ley que lo impida ya que el único requisito es que el candidato sea miembro del Parlament. El artículo 67 del Estatut establece que “el presidente o presidenta de la Generalitat es elegido por el Parlamento de entre sus miembros“.

Más adelante, sin embargo, el mismo artículo señala que “el Presidente o Presidenta de la Generalitat cesa por renovación del Parlamento a consecuencia de unas elecciones, por aprobación de una  moción de censura o denegación de una cuestión de confianza, por defunción, por dimisión, por incapacidad permanente, física o mental, reconocida por el Parlamento, que lo inhabilite para el ejerci­cio del cargo, y por condena penal firme que comporte la inhabilita­ción para el ejercicio de cargos públicos”. Es decir, una vez que Junqueras fuera elegido ‘president’, habría que esperar a que concluyera la investigación de la causa en la que está imputado y a que la sentencia fuera firme. Si la causa la llevara el Tribunal Supremo, no habría opciones de recurso y, por tanto, la primera condena serviría para inhabilitarle y destituirle.

Guiño a los Comunes y palo al PDeCAT por la corrupción

Independientemente de las decisiones que Junqueras tome sobre su futuro personal, en su carta a los militantes ha dado algunas pistas sobre el de su partido. Aunque no se decanta expresamente por ninguna opción de cara a eventuales pactos postelectorales, de sus reflexiones se desprende un claro guiño a los Comunes de Ada Colau, que podrían ser la bisagra para la formación del próximo Govern.

La clave de esa mano tendida a los Comunes reside en esta frase: “Debemos tejer complicidades con aquellos que, desgraciadamente, equiparan República y 155. Por dolorosa e incomprensible que a veces nos resulte su actitud. Es igual. (…) Necesitamos saber siempre que nosotros somos un solo pueblo en toda su diversidad, que no importa de dónde venimos sino dónde queremos ir, que no importa la lengua que hablamos, ni donde hemos nacido, sólo importa un proyecto de convivencia global, de futuro en libertad. Antes que independentistas somos demócratas y antes de que demócratas somos buena gente y preferimos la gente”.

En esa parrafada hay una referencia que recuerda mucho al aviso que el propio Junqueras hizo un día después de que el Parlament aprobara la declaración de independencia en una columna de opinión publicada en uno de los diarios independentistas de Cataluña, el Punt Avui. Dijo entonces que en los próximo días se tomarían decisiones “que no siempre serán fáciles de entender”.

Además, Junqueras incluye una pincelada programática que se ciñe como un guante al ideario de los Comunes: “Es imprescindible continuar con la voluntad de sumar y sumar para disponer de una verdadera palanca de cambio político y social, siempre con generosidad, con una comunión de sensibilidades para ponerse todas al servicio de una sociedad justa y limpia y de un país que acaricia la idea de ser una República”.

Junqueras arremete por la corrupción contra los partidos nacionales mayoritarios, especialmente contra el PP, pero no elude un toque de atención al PDeCAT, la antigua Convergència: “La corrupción en Cataluña también ha hecho daño a las filas del soberanismo, por mucho que haya sido maximizada y explotada sin rubor por el Estado,  y ha neutralizado una base muy importante ante este Estado, que ha rebatido su corrupción estructural apelando a la corrupción en Cataluña, por poca que fuera”.

Defensa de la legitimidad de Puigdemont porque también es la suya

Pese a todo, el líder republicano lanza algunas señales a sus antiguos aliados: “Hay que decir alto y claro que, en estas elecciones, nuestro candidato también es el presidente legítimo, Carles Puigdemont, y el conjunto del Govern”. Al mismo tiempo, justifica el haber aceptado estas elecciones porque “hay que estar y ganarlas”, aunque sean “ilegales”, para combatir el bloque del 155 que ha pretendido “legitimar la destitución del presidente, del vicepresident y de todo el Govern”.

No obstante, el reconocimiento a Puigdemont y a sus antiguos compañeros del Consell Executiu suena más a reivindicación de su propia legitimidad como miembro de ese Govern cesado por la aplicación del 155 que a una voluntad de acercamiento. Junqueras, de hecho, fue quien se opuso a reeditar la fórmula de Junts pel Sí de las anteriores elecciones, lo que ha obligado a Puigdemont a contentarse con una candidatura que se llamará Junts per Catalunya en la que no estará ERC, que es el partido que cuenta con más apoyos y el que, por lo tanto, podría salvar a la antigua Convergència de la debacle que le auguran los sondeos.

De hecho, en la precampaña ya han surgido algunos roces entre los antiguos aliados. El delegado de la Generalitat en Girona, cesado tras aplicarse el artículo 155 y miembro del PDECat, Eudald Casadesús, aseguró el martes que la república catalana no se llegó a implementar porque a la hora de la verdad fallaron “conselleries clave”, y señaló que una de ellas fue la de Junqueras. “Esto está claro. Si tu no tienes los recursos previstos para poder aguantar tres, cuatro, cinco, seis meses donde puedas pagar perfectamente a los funcionarios y una estructura mínima… esta es una”, apuntó en declaraciones a la Cadena Ser Ràdio Girona.

 

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