Rosa Montero, Premio Nacional de las Letras Españolas 2017

El jurado ha reconocido a la escritora madrileña por "su larga trayectoria novelística, periodística y ensayística, en la que ha demostrado brillantes actitudes literarias"

La larga trayectoria novelística, periodística y ensayística desarrollada por Rosa Montero le ha valido hoy el Premio Nacional de las Letras Españolas 2017, que otorga el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte y que está dotado con 40.000 euros.

El jurado ha reconocido a la escritora madrileña por “su larga trayectoria novelística, periodística y ensayística, en la que ha demostrado brillantes actitudes literarias, y por la creación de un universo personal, cuya temática refleja sus compromisos vitales y existenciales, que ha sido calificado como la ética de la esperanza”, ha informado hoy el Ministerio en una nota.

Rosa Montero estudió Periodismo y Psicología y colaboró con grupos de teatro independiente, como Canon y Tábano, entre otros, a la vez que empezaba a publicar en diversos medios informativos (“Fotogramas”, “Pueblo” y “Posible”), prólogo de lo que sería su etapa en exclusiva para el diario El País, que comenzó en 1976 y donde fue redactora jefa del suplemento dominical durante 1980-1981.

En 1978 ganó el Premio Manuel del Arco de Entrevistas, en 1980 el Premio Nacional de Periodismo para reportajes y artículos literarios y en 2005 el Premio de la Asociación de la Prensa de Madrid a toda una vida profesional.

Entre sus novelas se cuentan las premiadas “La hija del caníbal” (Premio Primavera de Novela en 1997), “La loca de la casa” (2003; Premio Qué Leer 2004 al mejor libro del año; Premio Grinzane Cavour al mejor libro extranjero publicado en Italia en el 2005 y Premio ‘Roman Primeur’ 2006, Francia) e “Historia del rey transparente” (2005; Premio Qué Leer 2005 al mejor libro del año y Premio Mandarache 2007).

Su obra ha sido traducida a más de veinte idiomas y es doctora honoris causa por la Universidad de Puerto Rico. Recibió el Premio Internacional Columnistas del Mundo en 2014 y el Premio José Luis Sampedro en 2016.

Premio Nacional alivia la inseguridad que todo escritor tiene

“Emocionadísima” recibía la escritora madrileña Rosa Montero la buena nueva de su Premio Nacional de las Letras, galardón que aporta “alivio y sosiego” y en cierto modo “tapa”, aunque sea temporalmente, “el agujero de inseguridad que todos los novelistas tenemos”.

Reconoce que llega además en un año “duro” en lo personal por la muerte de “algunos amigos muy queridos”, por lo que ser reconocida le aporta “una alegría inmensa y maravillosa” y una sensación “como de alcanzar la visibilidad”.

Pese a los premios recibidos y a haber logrado el favor de los lectores, Montero sigue sintiendo “ese agujero interior que los novelistas tenemos que llenar con palabras porque somos gente inmadura que no hemos crecido”, y agradece tanto que sus libros sean comprados y leídos como la sensación “de llegar a casa” que le aporta este Premio Nacional de las Letras, concedido por el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte y dotado con 40.000 euros.

También le alegra haber recibido el mismo premio que otros “grandiosos” autores, en especial su amiga Carme Riera.

La autora no siente que tenga un tema pendiente que abordar en su obra, porque “los libros son sueños que se sueñan con los ojos abiertos y los sueños no se escogen, como tampoco las historias, que te escogen a ti”.

Tan vocacional que asegura que espera seguir escribiendo hasta que muera, Rosa Montero trabaja en la tercera entrega de Bruna Husky, el androide de combate que ha protagonizado “Lágrimas en la lluvia” y “El peso del corazón” y el personaje que siente “más cerca” de sí misma, aunque esté lejos de ser una “rep” (replicante) que trabaja como detective privado en el siglo XXII.

En cuanto a su faceta periodística, apunta a Efe que ve un panorama “bastante chungo” en el que los medios de todo el mundo “están haciendo la travesía del desierto porque no se encuentra el modelo de mercado para ganar dinero” en la sociedad de las nuevas tecnologías, si bien es optimista porque “las democracias necesitan unos medios de comunicación fuertes y se acabará encontrando el camino”.

Sobre la crisis en Cataluña, ha confesado que la ve “tristísima” porque ha causado “una herida que va a ser muy difícil de superar en décadas”.