La República Catalana quería resucitar la ‘mili’ para crear su propio ejército

El informe contempla la creación de un ejército de hasta 22.000 soldados para hacer frente a un posible conflicto armado

La investigación sobre la creación ilegal de estructuras de Estado sigue dando sus frutos. La Guardia Civil ha incautado una serie de correos del Departamento de Economía que revelan, según la información de El Mundo, la intención del antiguo gobierno de la Generalitat de restaurar el servicio militar obligatorio con el fin de crear un ejército. El ejecutivo catalán no descartaba la posibilidad de el Estado español respondiese de forma contundente y violenta a su declaración unilateral de independencia y desencadenar así un conflicto armado, como ya denunció en Bruselas.

“Son poco probables, pero nunca son completamente descartables, como lo demuestra el incremento repentino de la actividad bélica en una región pacífica desde el año 45 como la frontera entre Rusia y Ucrania”, asegura un informe que el exsecretario de Hacienda del Govern Josep Lluís Salvadó, mano derecha de Oriol Junqueras y uno de los arquitectos del proceso secesionista, manejó un mes antes de la consulta del 1-O.

El informe de 88 páginas, bautizado como ‘La Seguridad en la República Catalana, primeros planteamientos’, ha sido confeccionado por un grupo de asesores de Esquerra Republicana de Cataluña (ERC) bajo la coordinación del eurodiputado Jordi Solé y el director de la Fundación Josep Irla.

A lo largo de sus páginas, sus creadores recomiendan un ejército de entre 18.000 y 22.000 soldados, apoyados en las magnitudes de las fuerzas armadas de “países comparables como Austria, Dinamarca o Suiza”, que cuentan con 250 soldados por cada 100.000 habitantes.

Otra cuestión sería, según reza el informe, el tipo de ejército que necesitará el país. “La república catalana deberá plantearse si querrá un cuerpo de ejército y cómo será, si compuesto por profesionales o por milicias, y qué rol internacional quiere tener”. La forma más ‘económica’ de crearlo es volver a instaurar la famosa ‘mili’, pese a ser considerada una medida impopular “debido a la asociación mental que se hace con el Ejército español. Sin embargo, las características concretas del cuerpo de defensa se pueden trabajar más adelante en un futuro debate”.

Pero en todo caso, los autores descartan que se tome como referencia a países que prescinden de fuerzas armadas, como es el caso de Panamá, que tiene acuerdos con Estados Unidos garantizar su seguridad. En estos casos, el país desprotegido adquiere una dependencia extrema para mantener su integridad y la necesidad de readaptar su policía a prácticas militares, algo que al final, supondría un gasto similar.