La ola de escándalos sexuales en Westminster se lleva por delante al ministro de Defensa

El ministro de Defensa de Reino Unido, Michael Fallon, ha presentado este miércoles su dimisión por su "comportamiento del pasado", después de que admitiera haber tocado la rodilla a una periodista, en el marco de la polémica que se ha desatado en el país por los casos de acoso sexual entre la élite política.

Según ha podido saber la cadena pública BBC, Fallon ha reconocido que su "comportamiento del pasado" no está a la altura de los estándares exigidos a los miembros de las Fuerzas Armadas británicas y, por ello, ha decidido abandonar el cargo.

Esta semana ha salido a la luz que, durante un congreso del Partido Republicano celebrado en 2002, Fallon le tocó la rodilla a Julia Hartley-Brewer. La analista política ha contado en Twitter que "un miembro del Gabinete" puso "repetidamente" la mano en su rodilla y ella le amenazó con darle un puñetazo en la cara si volvía a hacerlo. "Quitó su mano y ese fue el final de la cuestión", ha afirmado.

Fallon confirmó que hablaba de él, si bien un portavoz suyo aclaró que "se disculpó cuando ocurrió el incidente, hace 15 años, y ahora los dos consideran que es un tema zanjado". Un amigo del ya ex ministro ha contado a Sky News que actualmente él y la periodista son "buenos amigos".

En los últimos días, han surgido informaciones sobre comportamientos cuestionables de altos cargos políticos a raíz de las denuncias del productor de Hollywood Harvey Weinstein. En respuesta, la primera ministra, Theresa May, ha subrayado que "cualquier comportamiento sexual no deseado es completamente inaceptable a cualquier nivel".

De hecho, la propia May pidió este miércoles que se abra una investigación a fin de esclarecer si su número dos, Damian Green, acosó sexualmente a una activista hace dos años.

La medida adoptada por la jefa del Ejecutivo llega después de que Kate Maltby, de 31 años, y tres décadas menor que Green, de 61, revelara al diario The Times que ese político le tocó "fugazmente" la rodilla durante un encuentro en un pub de Londres en 2015.

La activista relató que, un año después, Green le envió un "sugerente" mensaje telefónico después de que el citado diario publicara una imagen de ella vistiendo un corsé.

Por su parte, Green ha tildado de "incierta y profundamente dañina" cualquier acusación contra él por supuesto acoso sexual a Maltby.

La activista reveló que había acudido a Green, un viejo amigo de sus padres, en busca de consejo tras comenzar a implicarse en las causas de los tories.

Cuando quedaron a tomar algo en un pub del barrio de Waterloo, el político, según la versión de Maltby, le indicó que le podría ayudar a comenzar una carrera política antes de que la conversación virara de tema, y Green abordara las supuestas "aventuras" que se producían en el seno de Westminster.

Fue en ese momento, cuando Green le tocó "fugazmente" la rodilla, incidente, según ella, tras el cual Maltby rompió todo contacto con el político hasta un año después, cuando recibió el citado mensaje en el móvil.

La activista también señaló que "dudaba" de que el político supiera "lo incómoda, avergonzada y comprometida a nivel profesional" que se había sentido tras el incidente.

Un portavoz de Downing Street confirmó este miércoles que May ha pedido al secretario del Gabinete, Jeremy Heywood, que "establezca los hechos e informe (sobre ellos) lo antes posible".

Por su parte, los Laboristas han abierto una investigación independiente sobre otras acusaciones vertidas por una activista de ese partido Bex Bailey, que afirmó que un miembro de esa formación la persuadió para que no denunciara una supuesta violación que sufrió en un evento del partido celebrado en 2011 bajo el argumento de que podría dañar su carrera política.

El líder laborista, Jeremy Corbyn, se comprometió a poner en práctica una política de "tolerancia cero" ante actitudes sexistas, de acoso o abuso.