En el 1-O ganó la abstención y la participación fue menor que el 9-N

El Gobierno catalán informó el domingo por la noche que, en contra de las tesis defendidas por el Gobierno central, el referéndum se había celebrado y que se habían contabilizado 2.262.424 papeletas, en las que el 'sí' a la independencia de Cataluña alcanzaba el 90 % de los votos, frente a un 7,8 % de votos en contra. Los resultados fueron presentados como una gran victoria pero lo cierto es que la participación quedó por debajo de la del 9-N (2,3 millones) y que, tendiendo en cuenta que el censo oficial de Cataluña es de 5.343.358 votantes, solo participó un 42% y la abstención fue del 58%.

La cuestión es que estas elecciones se celebraron con censo universal -la posibilidad de votar en cualquier colegio electoral y no en uno designado previamente como es habitual en todas las elecciones- y que esta fue solo una de las irregularidades que caracterizaron la jornada. Tampoco había papeletas -la gente las imprimió en casa o en algunos casos las escribió a mano-, ni sobres -cada votante pudo depositar varias papeletas a la vez sin que ello pudiera ser detectado-, ni se procedió a un recuento con todas las garantías -el sistema informático fue previamente bloqueado y no había una Junta Electoral que lo supervisara. Todo esto, unido a la indignación popular por las cargas policiales, indujo a pensar que la participación sería mayor.

Desde el International Press and Broadcasting Center instalado para hacer el seguimiento de la jornada del 1-O, el portavoz del Govern, Jordi Turull, dio por buena la votación pese a todas las alteraciones y alegó que había que tener en cuenta que 400 colegios electorales habían sido “cerrados o precintados” o bien la policía se había llevado urnas y material electoral. Según él, sin estas incidencias se podría haber llegado al 55%” de participación.

El Gobierno catalán había reconocido ya a primera hora que no podía celebrar su referéndum de independencia tal y como había planeado y, por sorpresa, anunció un censo universal y la posibilidad de votar aunque fuera sin sobre, con papeletas impresas en casa, urnas que cambiaban de colegios y sin aclarar el proceso de recuento, incumpliendo así su propia Ley del Referéndum, suspendida por el TC.

Los datos del escrutinio son: 2.020.144 votos a favor del sí (90%) y 176.566 del no (7,8%), además de 45.586 en blanco y 2.129 nulos, con unos resultados aún provisionales porque faltan 15.000 votos por contabilizar y las papeletas de los catalanes en el exterior.

El caso es que aunque con estos resultados no se pueda hablar de “clamor” a favor de la independencia, el vicepresidente del Govern, Oriol Junqueras, dijo que Cataluña “ha demostrado su desconexión ante un Estado profundamente autoritario”, por lo que ha considerado que se ha “ganado el derecho de poder constituirse en república si así lo decide el Parlament”. “Seremos consecuentes con el mandato democrático que los ciudadanos nos han encomendado”, añadió Junqueras, que subrayó que el Govern “trasladará los resultados -del referéndum- al Parlament, que es a quien le corresponde la decisión” sobre la declaración unilateral de independencia.