Puigdemont convoca el referéndum en el Parlament y culmina el desafío golpista al Estado

El presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, y sus consellers han firmado esta noche en el Parlamento catalán el decreto de convocatoria del referéndum soberanista para el 1 de octubre, poco después de que el pleno haya aprobado una ley, con el apoyo de Junts pel Sí y la CUP, para darle amparo legal. De esta manera se consuma un desafío a la democracia española contra el que el Gobierno ya ha puesto en marcha la maquinaria judicial, aunque es previsible que baraje ya otro tipo de medidas en el plano ejecutivo que frenen en seco el ‘procés’. Eso es lo que probablemente quiera discutir Rajoy este jueves con los dos líderes políticos que le apoyan en su rechazo a la ruptura de Cataluña con España, Pedro Sánchez y Albert Rivera.


La ley, que ya ha sido publicada primero en el Boletín Oficial del Parlamento de Cataluña y, a continuación, en el Diario Oficial de la Generalitat de Cataluña, establece que el 1 de octubre se celebre un referéndum con la pregunta: “¿Queréis que Cataluña sea un Estado independiente en forma de república?”.

Antes de la convocatoria, el Parlamento catalán ha aprobado la ley del referéndum con 72 votos a favor -62 de JxSí, incluido el diputado no adscrito Germá Gordó, + 10 de la CUP-, ninguno en contra y 11 abstenciones de Catalunya Sí Que Es Pot. Los diputados de PP, PSC y Ciutadans han abandonado sus escaños antes de que se procediera a esa votación. Por cierto que en el momento en que PP, PSC y Ciutadans se han levantado para abandonar la Cámara, la diputada de Podem Àngels Martínez ha tratado de retirar las banderas españolas que habían dejado los diputados ‘populares’. La maniobra le ha supuesto una reprimenda de la presidenta del Parlament, Carme Forcadell, que ha instado a los ujieres de la cámara a reponer las enseñas.

La primera reacción ha sido la de Moncloa, que ha anunciado la inmediata petición del presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, al Consejo de Estado de un informe sobre la Ley del referéndum. El informe, preceptivo pero no vinculante, es el paso previo a la interposición de un recurso de inconstitucionalidad contra la norma. La segunda ha sido la de la presidenta de Ciutadans, Inés Arrimadas, que además es la jefa de la oposición, para anunciar la próxima presentación de una moción de censura contra Carles Puigdemont con el fin de que se convoquen elecciones. La cuestión es que los números no salen y la propia Arrimadas lo ha reconocido: “Soy consciente que estamos en minoría, pero creo que pueda haber gente que no está en sinfonía con JxSí y la CUP, Tengo que intentar evitar el choque de trenes”.

El PPC, por su parte, ha presentado un recurso de amparo ante el Tribunal Constitucional por la “vulneración de los derechos fundamentales como diputados durante el debate de la proposición de ley del referéndum de autodeterminación”. Los diputados ‘populares’ consideran que “la presidenta del Parlament, apoyada por la mayoría independentista, ha impedido durante el transcurso de la jornada que el grupo del PPC haya podido presentar enmiendas a la totalidad, solicitudes de comparecencias o una solicitud de dictamen al Consejo de Garantías”.

El inicio del debate propiamente dicho no se ha producido hasta pasadas las 19.30, después de una jornada de broncas entre el frente soberanista -Junts pel Sí y la CUP- y los partidos de la oposición que rechazan el referéndum de autodeterminación y el proceso hacia la ruptura de Cataluña con España. Catalunya Sí Que Es Pot ha escenificación su división interna con un enfrentamiento entre el portavoz, Joan Coscubiela (ICV) y el diputado de Podem Joan Giner que pretendía repartirse el tiempo con el titular, a lo que este último no ha accedido. Joan Josep Nuet (EUiA) ha anunciado a primera hora que CSQEP se abstendría en la votación de la ley del referéndum después de días de indefinición sobre cuál sería finalmente su postura.

En cualquier caso, la sesión plenaria que ha celebrado este miércoles el Parlament de Cataluña ha sido una de las más broncas que se recuerdan en la historia de la Cámara. JxSí y la CUP han hecho justo lo que se esperaba: utilizar su mayoría para forzar con calzador y en medio de un pretendido secretismo la votación y aprobación de la ley del referéndum. La oposición se ha indignado pero, como no tenía la más mínima posibilidad de evitar que se alterara el orden del día o que se votara la ley sin un debate previo en condiciones, ha optado por el filibusterismo, es decir, por recurrir a todo lo que estaba en su mano para retrasar lo inevitable. Hasta cinco veces se ha reunido la Mesa con las correspondientes suspensiones del Pleno.

La sesión ha discurrido entre la trifulca y el esperpento, con continuos enfrentamientos no exentos de insultos y descalificaciones entre la presidenta del Parlament, Carme Forcadell, los portavoces de la oposición y hasta algún miembro de la Mesa. Las votaciones se han repetido con el pretexto de que algunos diputados no habían tenido tiempo de participar o se habían equivocado de botón. El informe de los letrados del Parlament avisando de que la aprobación de las leyes de ruptura podría ser delito se ha ignorado por ser contrario a los intereses del bloque soberanista. Y esa misma mayoría independentista se ha saltado las previsiones reglamentarias para publicar la ley del referéndum en el Boletín Oficial del Parlament prescindiendo del secretario de la Cámara, que se ha negado a firmarla.

Antes de entrar en materia, se ha reeditado la polémica sobre los procedimientos seguidos para llegar al debate de la ley. La oposición ha rechazado la fórmula escogida por la mayoría parlamentaria para impulsar el debate y votación de esta ley, el artículo 81.3 del reglamento de la cámara catalana, por considerar que se estaban vulnerando sus derechos al optar por un debate único que ha eximido a la norma de pasar por varios trámites, como la petición de un dictamen al Consejo de Garantías Estatutarias. De hecho, este organismo consultivo, cuyas resoluciones no son vinculantes, ha emitido este mismo miércoles un acuerdo en el que da la razón a los grupos de la oposición, dado que es “perceptivo” que todos los grupos parlamentarios puedan pedir al CGE que se manifieste en relación a cualquier norma antes de que se apruebe.

Después, el presidente del grupo parlamentario de Junts pel Sí (JxSí), Lluís Corominas, ha revelado que dos grupos de la oposición han sugerido, en una reunión a puerta cerrada de la Junta de Portavoces, aplazar a noviembre el referéndum previsto para el 1 de octubre. “¿Por qué no lo dicen esto después aquí? ¿Por qué no lo sostienen? ¿Por qué no lo defienden ante el Tribunal Constitucional y ante sus referentes en el Estado español? ¿Por qué lo esconden?”, les ha interpelado sin identificar a los supuestos grupos proponentes.

El ex conseller y diputado no adscrito del Parlament Germà Gordó ha defendido sus enmiendas reivindicando que la pregunta del referéndum sea “más inclusiva y abierta” sin mencionar la república ya que la forma de Estado que debe tener una Catalunya independiente la debe decidir la prevista asamblea constituyente. La pregunta que él propone es ‘¿Queréis que Catalunya sea un estado independiente dentro de la Unión Europea?’. Además, ha defendido que el Govern y las instituciones catalanas continúen dialogando con el Estado “para llegar a un acuerdo” y que así se haga constar en la exposición de motivos de la ley.

La portavoz de la CUP, Anna Gabriel, ha afirmado que la ley del referéndum es el mejor instrumento para “saltar el muro” del “régimen del 78” y ejercer el derecho de autodeterminación de Cataluña, para lo cual ha advertido de que hará falta también “desobediencia” y movilización en la calle. Gabriel ha utilizado su intervención en defensa de la ley y de las correspondientes enmiendas de los grupos independentistas para recriminar a los grupos de la oposición que en el pleno hayan puesto “trabas” para obstaculizar el debate y ha lamentado, asimismo, “la falta de respeto a la presidenta”. “Quizá la voluntad de fondo era el tratar de desacreditar al Parlament y que en otra cámara de matriz estatal no se habrían comportado de esta forma”, ha considerado Gabriel, que cree que “esto no es un debate de legalidad sino de legitimidades”.

Mientras tanto, Mariano Rajoy y Pedro Sánchez han mantenido este miércoles una conversación telefónica en la que ha acordado entrevistarse este jueves en la sede de la Presidencia del Gobierno a las 12:30 horas. La entrevista tendría lugar justo después del Consejo de Ministros extraordinario en el que se acordará recurrir ante el Tribunal Constitucional la ley del referéndum. Más tarde, a las 17:00, Rajoy recibirá al líder de Ciudadanos, Albert Rivera.

Tanto el PSOE como C’s han venido trasladando su apoyo al Gobierno para frenar las decisiones de las instituciones catalanas respecto al referéndum de independencia. Por lo que se refiere al líder socialista, la última conversación telefónica que mantuvo con el jefe del Ejecutivo fue el pasado lunes, cuando Rajoy dejó abierta la puerta a aceptar su propuesta de crear una comisión de diálogo para la evaluación y modernización del Estado autonómico. Rajoy considera primordial la cohesión entre el PP y el PSOE en una cuestión tan trascendental como es la defensa de la Constitución frente las aspiraciones de los independentistas. Será también este jueves cuando el PSOE registre en el Congreso su propuesta de comisión.

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