El independentismo intenta romper la unidad de la masiva marcha contra el terrorismo

La gran manifestación contra el terrorismo yihadista de Barcelona ha congregado a medio miullón de personas, según la Guardia Urbanam, lo que ha hecho que en determinados momentos se pareciera más a una concentración que a una marcha. Una ingente cantidad de personas ha abarrotado las principales vías de la capital catalana en la tercera manifestación de este tipo, tras las que se produjeron para condenar los atentados a manos de ETA de Hipercor, en 1987, y de Ernest Lluch en 2000. Ha sido además la primera a la que ha asistido Felipe VI como jefe de Estado y el independentismo ha aprovechado para tratar de boicotear el acto.

“No tenim por”, “no tenemos miedo”, el grito espontáneo que surgió apenas horas después de los atentados de este mes de agosto se ha convertido en el lema del acto, que algunos grupos y formaciones como la CUP y organizaciones afines han querido politizar pese a los esfuerzos de la mayoría por primar su carácter ciudadano frente al partidista.

Con ese fin, se ha decidido que la cabecera de la manifestación estuviera formada por representantes de los Mossos d'Esquadra, Policía Nacional, Guardia Civil, Guardia Urbana de Barcelona y de las policías locales de tres localidades afectadas por los atentados: Cambrils y Alcanar (Tarragona) y Ripoll (Girona), así como de Protección Civil y Bomberos. Junto a ellos, se han situado miembros de las comunidades musulmanas y de entidades vecinales, representantes del Sistema de Emergencias Médicas (SEM) y personal sanitario de los ocho hospitales de referencia que atendieron a las víctimas.

Se ha reservado igualmente un lugar destacado a forenses, profesionales del Centre de Urgencias y Emergencias Sociales de Barcelona (CUESB) y la Cruz Roja, al igual que trabajadores del servicio de limpieza y personas de colectivos, empresas u organizaciones que el día de los atentados tuvieron una actitud solidaria, como taxistas, el centro de atención de llamadas y el Punto de Información de Turismo Barcelona.

La intención de los convocantes ha sido aparcar las diferencias políticas, especialmente las inherentes al desafío soberanista catalán. No se puede decir que lo hayan conseguido plenamente, ya que desde el primer momento han podido verse banderas esteladas, las que representan la reivindicación de los independentistas y que nada tienen que ver con la oficial 'senyera', y se han escuchado pitadas y gritos de “fora” dirigidos al Rey y a Mariano Rajoy, que han participado en la manifestación junto a otros representantes de las principales instituciones del Estado.

Una vez superados los momentos iniciales en los que los abucheos se han escuchado con mayor intensidad, el acto ha discurrido con tranquilidad y sin altercados salvo al final, cuando la marcha había terminado y los políticos ya se habían retirado. Grupúsculos secesionistas se han encarado con otros que estaban expresando su apoyo al Rey y a la permanencia de Cataluña en el Estado español.

Antes de eso, se han producido más pitos y gritos de “fuera” cuando la cabecera política ha llegado al Paseo de Gràcia después de que lo hiciera la cabecera “real”, la integrada por esos representantes de la sociedad civil que han liderado la marcha. Esas protestas han empañado un acto protagonizado, en general, por consignas muy distintas. “NoTenim Por  y "No a la islamofobia"  junto a pancartas de rechazo a la venta de armas han sido los principales mensajes que los asistentes han mostrado durante la marcha.

La normalidad, en cualquier caso, ha sido mayor de lo que se esperaba después de que el ambiente previo a la manifestación se caldeara  notablemente por la publicación de una entrevista con Carles Puigdemont en el ‘Financial Times’, el viernes 25, en la que el ‘president’ acusaba al Gobierno de Mariano Rajoy de hacer un uso político de la seguridad de los catalanes. “Les pedimos que no hiciesen un uso político de la seguridad”, explicaba en relación al veto del ejecutivo de Mariano Rajoy a la convocatoria de 500 nuevas plazas de Mossos d’Esquadra y al acceso directo del cuerpo a las bases de datos de la Europol. “Desafortunadamente, el Gobierno español tiene otras prioridades”, lamentabsa el presidente de la Generalitat en esas mismas declaraciones. Este sábado, Puigdemont ha compartido la representación institucional en la marcha con Rajoy y con Felipe VI.

En la manifestación también han estado los líderes de los principales partidos políticos, como el secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, quien junto al primer secretario del PSC, Miquel Iceta, ha encabezado la delegación socialista, que incluye al expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero. El líder de Podemos, Pablo Iglesias, y el de Ciudadanos, Albert Rivera, así como una amplia representación del PP, han participado en la marcha.

"No tenemos miedo porque el comportamiento de nuestros conciudadanos ha demostrado que somos una sociedad solidaria", ha exclamado la actriz Rosa María Sardá, la encargada junto a la portavoz de la entidad Ibn Batuta, Míriam Hatibi, de cerrar el acto en la plaza Catalunya con la lectura de un breve parlamento -no un manifiesto propiamente dicho ya que esa fórmula se descartó precisamente como parte del esfuerzo para despolitizar la manifestación- en el que no han faltado los versos de Federico García Lorca y Josep Maria de Sagarra y la música de Pau Casals. "El cant dels ocells" ha sido interpretado por Peter Thiermann, violoncelista de la Orquesta Sinfónica del Gran Teatre del Liceu, y Guillem Gràcia, estudiante de violonchelo.

En general, todos los líderes políticos han ensalzado la unidad como seña de identidad de la manifestación. Solo el principal responsable del PP catalán, Xavier García Albiol, ha roto ese discurso para hablar de “aquelarre independentista perfectamente orquestado por la entidades subvencionadas por el Gobierno de la Generalitat”, en alusión a la ANC y Ómnium, organizaciones civiles que promueven la independencia de Cataluña. Albiol ha llegado a lamentar la “vergüenza” y el “escándalo” que, según él, ha sentido ante esas muestras aisladas de la reivindicación secesionista.

Hay que tener en cuenta que la declaración de Albiol se ha producido después de que su compañera de partido, Andrea Levy, tuviera que enfrentarse con el intento de silenciar su entrevista en el plató instalado por La Sexta en el meollo de la concentración. En cambio, el líder del partido y presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, ha ensalzado la manifestación y ha destacado de la misma que ha sido un acto "por las víctimas y por la libertad".

El conseller de Presidencia de la Generalitat y portavoz del Govern, Jordi Turull, ha puesto el énfasis en los objetivos que perseguía la convocatoria y no en los que se han marcado otros a modo de distracción, aunque se ha cuidado mucho de condenarlos. Turull ha considerado que ha sido "una manifestación de ciudadanos, que han venido libremente y se han expresado como han querido dentro de la pluralidad, pero lo más importante es la cantidad de gente que ha venido a defender los valores de paz y libertad". "La gente se ha expresado como sentía, pero ha respondido al llamamiento del 'no tenemos miedo'. A partir de ahí, la gente es libre de expresarse como considere", ha insistido.

En esa misma línea, Puigdemont ha defendido no magnificar los pitos que ha recibido el Rey, sino valorar el "clamor" por la paz que se ha podido oír. "La libertad de expresión por encima de todo. Pero tampoco lo tenemos que magnificar", ha dicho en declaraciones a Catalunya Ràdio. Tampoco él ha condenado a los que han pretendido romper la unidad ya que, a su juicio, "la gente se ha expresado con libertad, con convivencia y con paz". Lo que más le ha gustado, no obstante, es lo que ha definido como un clamor inequívoco y transversal a favor de la paz.

El líder de Podemos, Pablo Iglesias, no ha podido evitar la tentación de tratar de buscar explicaciones a las expresiones de protestas contra representantes de la instituciones afirmando que "estos días hemos leído auténticas barbaridades en editoriales y hemos escuchado auténticas barbaridades por parte de representantes de la derecha mediática". A su juicio, "está bien que (los ciudadanos) tengan libertad de expresión, también la tienen los ciudadanos de Barcelona y Cataluña. A algunos les gustará más y a otros menos, pero la libertad de expresión es parte de la democracia".

Iglesias ha recordado que las críticas sobre la venta de armas a países como Arabia Saudí "no son una reivindicación, son una política de Estado", en alusión a las entidades que han criticado la política de venta de armas. "Compartimos la necesidad de combatir el terrorismo yihadista y que Arabia Saudí es un problema, que las relaciones económicas de España con países que han construido los mantras ideológicos de los que se ha alimentado el terrorismo yihadista es un problema", ha insistido.

Ni Pedro Sánchez ni Miquel Iceta han aludido en sus cuentas de Twitter a los incidentes aislados y sí han alabado el clamor contra el terrorismo.

Y para el presidente de Ciudadanos, Albert Rivera, "unos pocos maleducados no pueden ensuciar el nombre de una gran ciudad como Barcelona", por lo que ha afeado a sectores independentistas que hayan querido empañar una manifestación contra el terrorismo y de homenaje a las víctimas.

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