Todas las claves están en el Imán de Ripoll, la misteriosa y sorprendente vida de Abdelbaki Es Satty

Todas las investigaciones de las distintas fuerzas policiales (Mossos d'Esquadra, Policía Nacional, Guardia Civil y Centro Nacional de Inteligencia, CNI) centran todo su interés en la figura del Imán de Ripoll Abdelbaki Es Satty, el hombre clave de toda la trama terrorista yihadista, que ha provocado la muerte de 15 personas en las Ramblas y más de un centenar de heridos, así como la desarticulación de una célula salafista, que pretendía la voladura de varios monumentos emblemáticos de Barcelona. Entre esos monumentos, podría estar, según algunas fuentes, el Templo de la Sagrada Familia, uno de los más visitados por los turistas especialmente protegido desde hace unos días.

En la figura de Abdelbaki Es Satty se centra todo el misterio que envuelve uno de los atentados más significativos llevados a cabo en Europa, en tanto ha sido protagonizado por la célula más numerosa que ha actuado en un país de nuestro entorno, superior incluso a la que atentó en París en la sala de fiestas “Bataclan”. Es el Imán el que preparaba en todos sus extremos los más graves atentados y el que murió en Alcanar, cuando manipulaba TATP, uno de los explosivos más peligrosos, sensible a cualquier movimiento e, incluso a un cambio de temperatura. El Imán, igualmente es el que crea la célula, el que radicaliza a jóvenes de 17, 19, 21 y 22 años, el que tiene, al parecer, los contactos en Bruselas y en París y el que, según declaraciones de los miembros de la célula al juez Andreu de la Audiencia Nacional, está dispuesto a inmolarse, convenciendo a los jóvenes del comando, que matar y morir, según el Islam, es bueno.

Pero ¿quién es este misterioso Imán que antes de predicar en Ripoll, fue Imán en la mezquita de Vilanova i la Geltrú, que estuvo dos años y medio en la prisión de Castellón por tráfico de drogas y que salió de la cárcel totalmente transformado por sus contactos con presos islamistas, entre ellos, algunos de los implicados en el atentado del 11-M como Tachid Agliff, alias “el Conejo”, condenado a 13 años de de cárcel por el atentado de la estación de Atocha? ¿Cómo es posible que un juez de lo contencioso administrativo paralizase una orden de expulsión, argumentando que no suponía ningún peligro y que se había integrado perfectamente en la sociedad catalana? ¿No sabía que quien dirigía los rezos en la prisión de Castellón era precisamente “el integrado”?

Ese Imán nacido hace 44 años en un pequeño pueblo cerca de Chaouen, donde actualmente viven su esposa, sus nueve hijos, su madre y sus hermanos. Habría llegado a Vilanova hace quince años siguiendo los pasos de un vecino de su pueblo, Mustapha Es Satty, con quien no tiene parentesco pese a compartir el mismo apellido. Mustapha Es Satty fue detenido en 2006, en el marco de la operación “Chacal “que desarticuló en Vilanova una célula yihadista que enviaba combatientes a Irak y captaba fondos para grupos radicales. La policía encontró fotocopias de la documentación de Abdelbaki en el domicilio de uno de los terroristas, pero ni fue detenido, ni interrogado. Sorprende que, tras ser Imán de Vilanova, pasase a serlo de Ripoll, en 2015, a pesar de sus muchas conexiones con islamistas investigados, e incluso condenados y, sorprende igualmente, que no se detectase una célula de doce personas en un pueblo pequeño, de apenas diez mil habitantes, dónde todos se conocen y dónde, desde hacía meses, se reunían a diario en tres pisos alquilados o en furgonetas con el Imán que es el encargado de radicalizar a los miembros de la célula

El periódico El Mundo ha sido el único medio informativo que ha enviado a uno de sus periodistas hasta Bab Taza, el lugar donde nació y vivió el Imán de Ripoll, dónde el hachís circula libremente, y dónde hay hombres en las aceras ofreciendo placas de hachís del tamaño de la mano de un niño. Su casa de paredes azules como las del entorno, en lo alto de la montaña, no oculta un jardín con miles de plantas de cannabis. La rotonda que da paso a la calle principal de Bab Taza está llena de comercios, vendedores variopintos, aduladores y señores del oro negro en una de las regiones del interior del Rif donde más cannabis se cultiva en el mundo.

Allí nadie quiere hablar del Imán de Ripoll. Incluso, el Imán del lugar, un anciano sentado al sol en una terraza, también se hace el despistado. Hay que adentrarse en las callejuelas del pueblo para que un grupo de chicos reunidos en el interior de una tienda confirmen que la familia Es Satty vive por la zona, en una aldea llamada Tangaya. Hay que recorrer 15 kilómetros a 2.160 metros de altitud hasta encontrar Tangaya. El trayecto está rodeado de plantaciones de cannabis de las que sacan la resina (el hachís) que luego llega hasta Europa. Incluso el jardín de la mezquita, está lleno de estas plantas. «¿Los Es Satty? Todo esto es suyo», explica un joven señalando una finca a la izquierda del camino. Eso que explica por qué Abdelbaki fue detenido en 2010 por tráfico de drogas. Llegó hasta Ceuta con un coche cargado de hachís bien escondido entre asientos forrados y los bajos del vehículo. Logró pasar la frontera pero no tuvo la misma suerte al intentar entrar en el ferry que va hasta Algeciras.

Debajo de una humilde casa azul con los tejados cubiertos de aluminio hay tres hombres y una mujer, los hermanos y la madre del Imán. La señora se mete enseguida dentro de la vivienda. Aquí no vive ningún familiar, están todos en España”, niega el más mayor de los hermanos. “Aquí no vais a encontrar lo que buscáis”, añade otro, cada vez más nervioso. El Imán se marchó del pueblo hace 15 años. Dejó de predicar en Ripoll en junio con la excusa de que iba a volver unos meses a Marruecos, pero no ha pisado su país durante todo este verano. Ni ha pisado Marruecos, ni había desparecido de Ripoll como creían muchos en el pueblo, pasaba la mayor parte del tiempo en el lugar clave donde se preparaban los atentados donde murió: en Alcamar. Un compañero del pequeño apartamento donde vivía declaró a la BBC que había visto a Es Satty el martes pasado, antes de la explosión de Alcanar.

Es decir que en ningún momento se alejó de la zona aunque no se descarta que antes hubiera vuelto a visitar Paris o Bélgica, dónde ya había intentado en el pueblo de Vilvoorde que le contratasen de Imán, algo que levantó todo tipo de sospechas, porque en ningún momento presentó el Certificado de Penales que le habían pedido. Vilvoorde, es una pequeña urbe de 42.000 personas desde donde salieron más de 20 yihadistas hacia Siria en 2014. El alcalde de Vilvoorde, Hans Bonte, indicó que el Imán estuvo allí entre enero y marzo de 2016 y que fue investigado por la policía. Es por eso que desde Vilvoorde se diese aviso a la policía federal que transmitió la alerta a España aunque este miércoles el ministro del Interior ha negado que llegase esa alerta a los cuerpos de seguridad españoles.

Juan Ignacio Zoido ha afirmado que ni la Guardia Civil ni la Policía Nacional fueron alertadas por las autoridades belgas sobre el Imán de Ripoll (Girona) Abdelbaki Es Satty, instigador de los atentados de Cataluña. “Según tengo conocimiento, a la hora y en el momento de hoy (…) no han recibido ninguna comunicación. Lo más importante es que las investigaciones abiertas puedan completarse cuanto antes”, ha indicado tras haberse reunido con su homólogo francés, Gérard Collomb, en la sede de la Gendarmería Nacional francesa. Las afirmaciones de Zoido responden a las palabras del alcalde del municipio belga de Vilvoorde, Hans Bonte, que aseguró que comunicó a las fuerzas de seguridad españolas sus sospechas sobre el Imán, aunque no mencionó a qué cuerpo policial se refería.