El imán de Ripoll posible inductor del ataque; Puigdemont se aleja de la unidad frente al terror

El Consejero de Interior distingue entre víctimas catalanas y españolas y luego desmiente al ministro Zoido de Interior afirmando que el comando islamista de Ripoll no está desarticulado

Sigue la confusión ante el doble ataque terrorista islámico en Barcelona y Cambrils. Ahora la investigación apunta al imán de Ripoll (pueblo donde residían la mayoría de los terroristas) Aldelbaki Es Satty como inductor y jefe del comando terrorista. Un imán cuyo nombre apareció mencionado en los atentados del 11-M en Madrid y en 2012 estuvo en la carcel de Castellón.

Asimismo falta por saber si el conductor de la furgoneta que invadió las Ramblas está muerto o huido y se trata del terrorista Younes Abooyaaquod que podría estar en fuga. Motivos todos ellos por los que sorprende que el ministro Zoido de Interior haya dado por cerrado el caso.

A todo esto hay que añadir el mal comportamiento político del presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, durante la crisis del ataque terrorista del comando islámico de Ripoll en la Rambla de Barcelona y Cambrils porque de ha distanciado de la unidad española frente al terror y su gestión deja y mucho que desear durante estos graves episodios en los que han perdido la vida 14 personas y más de 100 están heridas, muchas de ellas de gravedad.

Atentaado que pudo haberse evitado, al menos en la Rambla de Barcelona, si Puigdemont hubiera aceptado las recomendaciones del ministerio de Interior que en diciembre les aconsejó poner maceteros y bolardos en las vías públicas comerciales o si hubiera atendido como merecía el aviso de la CIA de hace tan solo dos meses donde se advirtió de un posible atentado ¡en las Ramblas de Barcelona!

Solo por esto Puigdemont y Colau, que tampoco reaccionó ante las dos advertencias, debían haber dimitido. Pero su desastrosa e insolidaria gestión fue a más. El jueves día del atentado la Generalitat ocultó la gravedad de los hechos durante tres horas y media en las que reducía el impacto del ataque de los terroristas a un muerto y 32 heridos cuando toda la prensa nacional hablaba de 13 muertos y más de 50 heridos.

Y la misma confusión ha imperado en los comunicados del consejero de Interior Joaquim Forn sobre el número de terroristas implicados, abatidos o capturados o sobre la densidad y paradero del conductor del autobús que arrasó la Rambla de Barcelona. O sobre comunicados y ruedas de prensa en las que se han negado a hablar o responder en español.

Luego y en sus comparecencias públicas, una junto al presidente Rajoy, Puigdemont nunca habló de ‘unidad frente al terrorismo’, y para colmo se van conociendo discrepancias entre el consejero de Interior catalán Joaquin Forn y el ministro de Interior Juan Ignacio Zoido, quien ha dado por casi liquidado el comando terrorista de Ripoll mientras Forn lo niega. Y no sólo eso, el consejero catalán al hablar de las víctimas ha distinguido entre las catalanas y las españolas como si las catalanas no fueran españolas lo que es una infame manipulación.

Naturalmente todo esto ocurre porque Rajoy sigue sin dar un paso al frente en Cataluña poniendo inútiles paños calientes en la herida catalana. Porque cuando se detectó el segundo ataque terrorista de Cambrils el Gobierno de Rajoy debió haber decretado de inmediato la ‘Alerta 5’ y haber tomado el control completo de la situación.

Asimismo y con gran imprudencia Puigdemont ha dicho, en vez de aparcar ese debate en las actuales graves circunstancias, que a pesar de estos ataques del terror islámico el proceso independentista y el referéndum del 1-O seguirán y se va a celebrar. Y otra vez el silencio de Rajoy ante el asombro y la indignación de todos los españoles.

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