Barcelona prescindió de los bolardos en La Rambla pese a la recomendación de Interior

El atentado en La Rambla de Barcelona ha provocado una oleada de solidaridad con Cataluña pero también ha puesto sobre la mesa un debate: por qué no se instalaron en el popular paseo de la capital catalana bolardos y bloques de piedra que impidieran el paso de vehículos, el arma favorita de los terroristas yihadistas para sembrar el terror entre la población.

Y es que a este ataque terrorista le han precedido otros llevados a cabo con el mismo ‘modus operandi’ en Berlín -el 19 de diciembre un camión irrumpió en un mercadillo y mató a doce personas- y Niza, que tuvo lugar en julio de 2016, aprovechando la masiva presencia de veraneantes.

De hecho, las pasadas Navidades, el Ministerio del Interior y la Policía recomendaron la instalación de medidas de protección física que impidieran atropellos y, en concreto, propusieron la instalación de bolardos y grandes maceteros en espacios públicos donde se concentran grandes multitudes. El objetivo era evitar actos terroristas durante la celebración de la Nochevieja y en la Cabalgata de Reyes.

El Ayuntamiento de Barcelona hizo caso de la recomendación pero solo de forma temporal. Instaló, por primera vez, bloques de hormigón durante la celebración de los actos de Fin de Año en la avenida María Cristina, junto a la plaza de España. También prohibió la circulación de camiones durante esa tarde y noche como medida de seguridad. Sin embargo, en La Rambla nunca se ha instalado estos sistemas disuasorios pese a estar en un nivel cuatro de alerta terrorista. El conseller de Interior, Joaquim Forn, ha asegurado este viernes que es "imposible" colocar bolardos en cada punto de la ciudad porque ello implicaría dificultar el tráfico y no impediría que los terroristas actuaran en otros puntos en los que no se hubieran previsto las mismas medidas.

Fuentes de la seguridad municipal han coincidido con esa consideración y la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, ha asegurado a TV-3 que, ante las recomendaciones de Interior, “se revisaron los protocolos” y se tomaron medidas como el aumento de la presencia policial en puntos estratégicos de la ciudad, así como la activación de dispositivos especiales en grandes eventos, en alusión a las barreras físicas que se instalaron en grandes eventos, como la cabalgata de Reyes, en que se cercó el recorrido con unos pilones de hormigón.

De momento, tras los atentados de Cataluña el Ayuntamiento de Madrid ha colocado maceteros y bolardos en calles céntricas de la capital, especialmente en las vías comerciales más concurridas como la céntrica calle de Preciados. Ha sido el Ministerio de Interior, que coordina los dispositivos de seguridad en materia de terrorismo, quien dio el jueves por la noche la orden al Ayuntamiento de limitar la circulación de vehículos en determinadas zonas especialmente transitadas de la ciudad.

La Policía Municipal de Madrid está a disposición del Ministerio del Interior para tomar medidas que protejan a la población tantas veces como se considere necesario. Al igual que en Barcelona, este blindaje especial de seguridad se aplicó por primera vez en Madrid durante las pasadas Navidades, cuando se prohibió la circulación de camiones y se colocaron elementos pesados en varios puntos de la ciudad como elemento de prevención tras el atentado yihadista de Berlín del 19 de diciembre en el que un camión irrumpió en un mercadillo y mató a doce personas.

El jueves por la tarde, una furgoneta arrolló a los peatones que se encontraban en La Rambla de Barcelona minutos antes de las cinco de la tarde, provocando un saldo de trece muertos -el balance es ya de catorce al haber fallecido una mujer ingresada en un centro sanitario- y 130 heridos, muchos de ellos de gravedad. En la madrugada posterior, los Mossos d'Esquadra abatieron a cinco terroristas que protagonizaron otro atropello masivo en el Paseo Marítimo de Cambrils, dejando en este caso seis heridos.

España permanece desde junio de 2015 en nivel 4 de alerta antiterrorista, de un máximo de 5.