La Generalitat pide que el Consejo de Ministros se reúna ya para acelerar el laudo

El conseller de Territorio, Josep Rull, ha insistido en que las competencias del Govern en el conflicto se limitan a la mediación

El conseller de Territorio y Sostenibilidad de la Generalitat de Cataluña, Josep Rull, ha emplazado al Consejo de Ministros a celebrar una reunión de carácter extraordinario esta semana para impulsar el laudo de obligado cumplimiento para acabar con la huelga de los trabajadores de Eulen en el Aeropuerto de Barcelona-El Prat.

Lo ha dicho este lunes en una entrevista en Catalunya Ràdio en la que ha insistido en que las competencias de la Generalitat en el conflicto se limitan a la mediación entre las partes y ha apuntado que todavía hay margen para llegar a un acuerdo.

El ministro de Fomento, Íñigo de la Serna, anunció el domingo que el Gobierno ya ha iniciado los trámites para la redacción del laudo, así como para aumentar la presencia de la Guardia Civil en el Aeropuerto.

Rull ha manifestado que el número de efectivos de los Mossos d’Esquadra en el Aeropuerto también ha aumentado en las zonas públicas de la infraestructura -antes de los controles-, ya que es a donde se limitan sus competencias.

Ha vuelto a reclamar el traspaso de la titularidad del Aeropuerto ya que, bajo su punto de vista, permitiría implementar una “gestión avanzada y más moderna” y convertir la infraestructura en sede de vuelos intercontinentales.

Críticas a la CUP

Sobre que la diputada de la CUP en el Parlament Anna Gabriel haya pedido el cese del conseller de Empresa y Turismo, Santi Vila, después del 1 de octubre, ha dicho que los anticapitalistas pedirían la dimisión del titular de Empresa aunque no fuese Vila.

Rull ha atribuido las declaraciones de Gabriel a “unos planteamientos ofensivos que acaban restando” y les ha acusado de buscar el conflicto y castigar a quien no les haga caso, según él.

La CUP ha pedido el cese de Vila después de que este se haya personado contra las acciones de Arran contra el modelo turístico, unas reivindicaciones que para Rull son “legítimas”, pero no así el uso de la violencia, para él.