La izquierda dispersa (PSOE, Podemos, IU, ERC, Mareas, Compromis, CUP y Bildu) busca poder sin proyecto político

La ausencia de los grandes retos de la Transición y sus divergencias territoriales, económicas y europeas los radicalizan y acercan al populismo

El regreso de Pedro Sánchez al liderazgo del PSOE y el pacto de gobierno en Castilla La Mancha entre PSOE y Podemos marcan, en compañía del desafío catalán del referéndum del 1-O, la agenda política del otoño en una izquierda española muy dispersa a nivel nacional y autonómico y sumida en claras desavenencias sobre el modelo territorial español, el proyecto social y económico, las reformas constitucionales y la integración europea.

En la actualidad y desde la aparición de Podemos en la escena política en la izquierda española se ha producido una dispersión de voto y de partidos en los ámbitos nacional y regional, que no existían durante la Transición donde un PSOE hegemónico (y con mayorías absolutas) dominaba el espacio más progresista en compañía de una minoritaria IU (antes PCE) que sólo alcanzó dos veces, con Carrillo y Anguita, la cota de 23 diputados en el Congreso de los Diputados.

Pero a partir de 2015 y desde la revuelta social del 15-M de Madrid en 2011, el espacio progresista se partió en dos entre PSOE y Podemos y con él (y la aparición de Cs en El Centro) se acabó el bipartidismo de la Transición con un PSOE en crisis de liderazgo y cohesión que obtuvo 90 diputados en 2015 y 85 en 2016, mientras Podemos bajo el liderazgo de Pablo Iglesias lograba 69 y 71 escaños en 2015 y 2016, y ello a pesar de que en 2016 se presentó a las elecciones en compañía de IU que en 2015 había logrado 2 escaños.

En la primavera de 2016 y meses antes de los comicios del 26-J de ese año Podemos votó contra la investidura de Pedro Sánchez que pretendía llegar a La Moncloa tras firmar un pacto de gobierno con Cs, con lo que Iglesias le regaló a Mariano Rajoy y al PP la permanencia en el Gobierno que luego han renovado en las elecciones de 2016 mejorando sus resultados de 2015 de 123 Diputados hasta los 137 de 2016, mientras Cs bajaba de 40 escaños en 2015 a 32 en 2016.

Lo que en todo caso confirmaba el fin del bipartidismo y de la hegemonía del PP y PSOE en la política y también en los medios de comunicación por la influencia de Internet y las Redes Sociales y la aparición de La Sexta TV a favor de Podemos, lo que consolidó la presencia de los cuatro grandes grupos parlamentarios (PP, PSOE, Podemos y Cs) en el Congreso de los Diputados mientras que el PP mantenía la mayoría absoluta en el Senado.

Pero él ‘no’ de Iglesias a la investidura de Sánchez y la abstención del PSOE durante la última investidura de Rajoy provocó una crisis entre los partidos mayoritarios de la izquierda con la caída de Sánchez del liderazgo del PSOE -en el bronco Comité Federal del 1 de octubre de 2016- y la de Íñigo Errejón de la cúpula de Podemos tras la II Asamblea del partido.

Ocho partidos con grandes discrepancias

Pero a partir de ahí y tras regreso de Sánchez a la secretaría general del PSOE y la fallida moción de censura de Podemos en contra de Rajoy se ha reiniciado el reencuentro entre Sánchez e Iglesias, en pos de formar una alternativa al gobierno de Rajoy (marcado por la corrupción del PP), con el ensayo general del Gobierno de coalición de Castilla-La Mancha bajo la presidencia de Emiliano García Paje.

Alternativa inviable con una nueva moción de censura como lo propone Podemos al PSOE porque necesitan los votos de los secesionistas de Cataluña (de ERC y PDeCAT) lo que no es posible plantear antes de ver qué ocurre con el referéndum del 1-O en Cataluña. Cita donde Podemos y PSOE mantienen posiciones ambiguas pero diferenciadas entre sí. A igual que ocurre con las políticas económicas y sociales, el presente y futuro de la UE y la pretendida reforma territorial de la Constitución (que PP y Cs vetarán).

La izquierda española no tiene a la vista un proyecto político para España coherente y viable. Y el horizonte de una coalición de gobierno del PSOE con Podemos puede favorecer las opciones del centro y la derecha de Cs y PP. A sabiendas además que el PSOE de Sánchez tiene problemas en sus federaciones de Cataluña (PSC) y de Andalucía, Galicia y Aragón, y que el Podemos de Iglesias no controla a sus aliados de Galicia (Mareas), Valencia (Compromis) y a sus dirigentes en Cataluña y Andalucía.

Lo que debilita a los dos grandes partidos de la izquierda, PSOE y Podemos  a los que se suman en el ámbito nacional y en plena crisis de identidad y de supervivencia IU (y acaba de aparecer Actúa con Llamazares y B. Garzón) y en el terreno regional ERC, CUP y Bildu. Lo que ofrece el panorama de una izquierda muy dispersa y sin un hilo conductor de cohesión para gestionar el Gobierno de España. En realidad solo les une su deseo de echar a Rajoy del poder, pero incluso en eso mantienen sus divergencias por lo que se ve.

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