Puigdemont coloca a un independentista al frente de los Mossos en lugar del dimitido Batlle

El director de los Mossos d'Esquadra, Albert Batlle, ha presentado su dimisión ante el nuevo conseller de Interior, Joaquim Forn, a dos meses y medio de la fecha anunciada por el Gobierno catalán para la celebración del referéndum de independencia del 1-O. Batlle siempre ha defendido que los Mossos d'Esquadra deben ser políticamente neutrales e imparciales y que deben cumplir y hacer cumplir la ley, Por ello, su dimisión se puede atribuir a 'motivos políticos'. Y, por si había alguna duda, a Batlle le sustituirá un convencido independentista, Pere Soler, que será nombrado este martes por el Consell Executiu.

El nuevo director de los Mossos, Pere Soler i Campins, ha sido secretario de Servicios Penitenciarios en la época de Germà Gordó como consejero de Justicia. Fue nombrado para ese cargo en 2013 en sustitución de Xavier Martorell, que dimitió acosado por su presunta vinculación con supuestos espionajes políticos a través de la agencia de detectives Método-3. Gordó ha abandonado recientemente el grupo de JxSí en el Parlament y ha pasado a ser diputado no adscrito después de que el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña acordara investigarle por el caso del 3 %, sobre el supuesto cobro de comisiones de CDC. A Soler se le considera persona muy próxima al consejero Josep Rull y su compromiso con el independentismo parece fuera de toda duda, como él mismo se ha encargado de airear en las redes sociales.

Ese es uno de los últimos tuits abiertamente secesionistas de Soler, que lo colgó el mismo día en que el Govern, respaldado por el Grupo Parlamentario de Junts pel Sí, presentó la Ley del Referéndum en un teatro. Pero no es ni de lejos el más polémico. En su historial de tuitero figura este otro escrito en octubre de 2016, nada más producirse la investidura de Mariano Rajoy como presidente del Gobierno gracias a la abstención del PSOE.

El perfil de Soler es muy distinto al de Batlle, cuya trayectoria ha estado ligada al PSC desde que en 1983 inició su carrera política como concejal del Ayuntamiento de Barcelona. Con la llegada en 2003 del tripartito a la Generalitat, tras 23 años de gobierno de Jordi Pujol (CiU), fue nombrado secretario de Servicios Penitenciarios, Rehabilitación y Justicia juvenil, órgano adscrito al departamento de Justicia. Ha sido director de los Mossos durante los tres últimos años, tras acceder al cargo el 10 de junio de 2014, en sustitución de Manel Prat, muy criticado por su gestión del caso Esther Quintana, que perdió un ojo por el impacto de una pelota de goma lanzada por la policía.

El pasado socialista y ‘maragallista’ de Batlle le había sentenciado en las filas del independentismo más radical. Sus declaraciones, en las que siempre se ha pronunciado claramente sobre lo que haría si tuviera que elegir entre situarse al lado de los secesionistas o respetar la legalidad, han contribuido a ello. En febrero pasado, por ejemplo, advirtió en una entrevista en TVE que los Mossos, como policía judicial, detendrían a Carme Forcadell o al ‘president’ Carles Puigdemont si un juez lo ordenara y recordó que “en otras ocasiones los Mossos han detenido cargos públicos por desobedecer los requerimientos de un juez”.

Esta postura choca frontalmente con la defendida por la CUP, que lleva meses presionando para que se purgue a los altos cargos que pueden tener un papel relevante en el desarrollo del ‘procés’. A Benet Salellas le preguntaron en ‘El Periódico’ qué proponía su formación para que los Mossos no fueran un obstáculo para la ‘desconexión’ de Cataluña del Estado español y esta fue su respuesta: “Tiene que haber un claro posicionamiento político, y una exposición, de los mandos políticos y policiales de los Mossos y el resto del cuerpo, que tiene clara su función; deberán obedecer las nuevas instrucciones”. Es decir, deberán obviar la legalidad española para obedecer las nuevas leyes de las que se dote la república independiente catalana.

Hoy por hoy, la norma que rige los derechos y obligaciones de los Mossos d’Esquadra es la “Ley 10/1994 de 11 de julio, de la Policía de la Generalidad-Mossos d’Esquadra”, que en su Exposición de Motivos establece que “el Cuerpo de Mossos d’Esquadra actuará en los términos establecidos por los artículos 126 de la Constitución, 13.5 del Estatuto de autonomía y 443 y siguientes de la Ley Orgánica del Poder Judicial”. Además, el artículo 4 dice que “previo a la toma de posesión, los miembros del Cuerpo de ‘Mossos d’Esquadra’ jurarán o prometerán acatamiento a la Constitución, como norma fundamental del Estado, y al Estatuto de autonomía, como norma institucional básica de Cataluña”.

El pasado sábado, en una entrevista en RAC-1, el nuevo titular de Interior, Joaquim Forn, ya dejó la puerta abierta a que hubiera cambios en la cúpula de la policía, y al ser preguntado en concreto si Batlle podía ser sustituido, reconoció que no podía “garantizar ni una cosa ni la otra”. A raíz de estas declaraciones, ‘La Vanguardia’ se ha hecho eco del incremento de la inquietud entre los miembros de la policía catalana. Y es que Forn ha garantizado también que los Mossos facilitarán que el referéndum del 1 de octubre se desarrolle “con normalidad”, como hacen a su juicio las policías de todo el mundo en una jornada electoral.

La marcha de Batlle es, por lo tanto, un nuevo movimiento del secesionismo sobre el tablero político para suprimir a aquellas ‘piezas’ que plantean dudas sobre su comportamiento ante el referéndum que el Govern pretende llevar a cabo. De hecho, la semana pasada los cambios afectaron a las tres consellerías clave de cara al ‘procés’: Educación, que debe abrir los colegios electorales para colocar las urnas; Interior, que debe vigilar las votaciones y garantizar que se realicen sin incidentes ni perturbaciones y Presidencia, que lleva aparejada la portavocía del Ejecutivo autonómico y que será la que informe del desarrollo de la jornada del 1-O y de sus resultados.

En un mensaje remitido este lunes a todos los agentes del cuerpo anunciando su dimisión, el ya exdirector se muestra fiel a sus principios y se declara convencido de que “en los actuales momentos de la vida del país”, en el que el gobierno catalán plantea un referéndum de independencia para el 1-O, la policía catalana “seguirá perseverando” en su “misión de defensa de la seguridad y del bienestar” de los ciudadanos. “Y lo hará, como siempre, con escrupuloso respeto y sujeción a la ley“, añade el hasta ahora director de los Mossos.

En su despedida, Batlle muestra su agradecimiento a todo el personal de la Dirección General, a los mandos y a todos los miembros de los Mossos d’Esquadra por su “abnegada entrega a la misión que tienen encomendada al servicio del pueblo de Cataluña”. Así mismo, agradece en el escrito la confianza que depositó el gobierno catalán al nombrarle, a la que espera haber correspondido con “dedicación y lealtad”.

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