Sánchez se aleja aún más del Gobierno pese a las encuestas que cuestionan el giro hacia Podemos

La comisión permanente de la ejecutiva del PSOE decidirá formalmente este lunes el voto en contra del grupo parlamentario a los objetivos de déficit y deuda pública que acompañarán el techo de gasto de 2018, y que paralelamente serán aprobados en un Consejo de Ministros extraordinario.

Los socialistas siguen empeñados en distanciarse del Ejecutivo y demostrar que su apoyo a Rajoy es cosa del pasado, pese a que una encuesta publicada este fin de semana concluye que ese viraje, lejos de permitirles recuperar al electorado que huyó hacia las filas de Podemos, les sigue restando apoyos.

La encuesta es de Metroscopia para ‘El País’ y quiebra la tendencia a la recuperación que había mostrado el PSOE tras la victoria de Pedro Sánchez en las primarias para elegir al secretario general del partido. Es decir, el mensaje del líder para atraer a los votantes de izquierdas, los que en su día emigraron al partido morado, habría perdido efectividad. El sondeo dice que  los socialistas obtendrían hoy un apoyo estimado del 21,6%. Perderían poco más de un punto respecto al resultado que obtuvieron en el sondeo del 4 de junio (22,8%) y seguirían por debajo del resultado obtenido en las últimas elecciones del 26 de junio de 2016 (22,7%).

Por lo que se refiere al resto de los partidos, el PP seguiría siendo el más votado con el 25,5% de los votos, pero muy por debajo del 33% que obtuvo en los comicios de hace un año (33%), lo que podría atribuirse al efecto de los últimos grandes escándalos de corrupción que han salpicado al partido. Podemos, con el 20,6% de apoyos, le sigue pisando los talones al PSOE, aunque también pierde respecto al 26-J (21,1%).

De las cuatro grandes fuerzas políticas, la mejor parada es Ciudadanos que pasa del 13,1% de las elecciones al 18,8% de la encuesta, más de cinco puntos de diferencia pese al papel de muleta del Gobierno que ha desempeñado el partido naranja pese a la falta de respeto del PP a los acuerdos que suscribió en el pacto de investidura de Mariano Rajoy. El ejemplo más reciente es el de la comisión de investigación de la financiación de los ‘populares’ que el partido mayoritario intenta diluir en una investigación ‘urbi et orbi’, sobre las finanzas de todas las formaciones, estén o no bajo sospecha. Compromisos tan emblemáticos para C’s como la supresión de los aforamientos siguen siendo la expresión de un deseo y han pasado a formar parte de la agenda de negociaciones con el PSOE, ante la desgana del PP para abordarlo de una vez por todas.

No obstante, la encuesta de Metroscopia es radicalmente distinta a otra publicada también este fin de semana por ‘El Confidencial’, de la que se desprende un impulso de Sánchez al PSOE que lleva al partido a una cota del 25%, muy por encima de las expectativas más optimistas. El PP, con el 30,9%, cae un poco pero no tanto como en la encuesta de ‘El País’, Ciudadanos gana algo más de dos puntos y se coloca en el 12,8% y Unidos Podemos es el partido más perjudicado con el 17,5%, casi cuatro puntos menos de los que tuvo el 26-J. Esta encuesta concluye que los votantes del partido rojimorado, la alianza que forman Podemos e Izquierda Unida, sí se sienten atraído por el giro a la izquierda que ha imprimido Sánchez al socialismo desde su regreso a la secretaría general.

El caso es que ese viraje volverá a escenificarse este lunes con el rechazo a las grandes cifras económicas en las que el Gobierno pretende fundamentar sus cuentas para 2018. Lejos quedan los tiempos de la gestora presidida por Javier Fernández, que el pasado mes de diciembre pactó con el Ejecutivo de Rajoy una subida del 8 % del salario mínimo y una décima más de margen de déficit para las comunidades autónomas de lo inicialmente estipulado, a cambio de su apoyo al techo de gasto del Estado, los objetivos de déficit y un conjunto de medidas fiscales con las que cuadrar las cuentas de 2017.

El acuerdo fue cerrado sin conocimiento de UGT y CCOO, que en ese momento se encontraban en la mesa de diálogo social y que lo consideraron una “puñalada” a sus negociaciones. Además, permitió a Podemos proclamar el “principio de la gran coalición” entre el PP, el PSOE y Cs.

Seis meses después, las cosas han cambiado. Sánchez ha restablecido los canales de comunicación con los sindicatos y está decidido a demostrar que no hay ni un ápice de coincidencia entre sus políticas y las de Rajoy, en su afán de proyectarse como la alternativa de izquierdas del país.

Por eso, la Ejecutiva socialista ha decidido ya expresar su rechazo a las cifras que el Consejo de Ministros va a aprobar también este lunes. El Gobierno ya ha dado a entender que habrá un pequeño margen para subir el gasto el año que viene, pero también ha advertido de que nadie espere “grandes revoluciones”, ya que todavía hay que cumplir con los compromisos presupuestarios adquiridos con Bruselas para poder salir en 2018 del procedimiento de déficit excesivo. El límite de gasto no financiero de 2017 se situó en 118.337 millones de euros, un 4 % inferior al inicialmente aprobado para 2016, aunque igual al nivel de gasto finalmente realizado en ese ejercicio.

La portavoz parlamentaria, Margarita Robles, avanzó el viernes lo que hará este lunes la Ejecutiva, en línea con el acuerdo que tomó el lunes pasado sobre la “abstención razonada” al Tratado de Libre Comercio de la Unión Europea y Canadá (CETA). Robles dijo que el gurú económico del ‘nuevo PSOE’, Manuel Escudero, ofrecerá una “explicación muy detallada, motivada y estudiada” tras los análisis “muy serios, rigurosos y con datos comparativos” que han hecho los expertos del partido.

La ofensiva del PSOE contra el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, reprobado esta pasada semana por el pleno del Congreso a instancias del grupo socialista por la amnistía fiscal inconstitucional que hizo en 2012, rema en esa misma dirección de oposición frontal al PP. Ya el pasado jueves las comunidades autónomas socialistas rechazaron en el Consejo de Política Fiscal y Financiera (CPFF) las nuevas metas de déficit, “un elemento muy relevante a tener en cuenta”, en palabras de Robles.

La posición del PSOE volverá a dejar en manos de la abstención del diputado de Nueva Canarias Pedro Quevedo el desbloqueo de la política económica de Rajoy en el pleno previsto en el Congreso de los Diputados para el 11 de julio. El techo de gasto se convierte así en el gran termómetro para medir la temperatura de la relación entre el Ejecutivo y el principal partido de la oposición cuyo líder aún no tiene fecha para mantener su primera reunión con el presidente tras haber sido recuperado para la secretaría general. Sánchez será recibido el martes por el Rey.

Entretanto, sigue manteniendo lo que auguró en la clausura del Congreso Federal de su partido: “Trabajaré para conseguir una mayoría parlamentaria que cierre esta etapa negra de gobierno del Partido Popular”.  Esa aspiración ha quedado aplazada en la primera ronda de contactos con Pablo Iglesias y Albert Rivera, ante la imposibilidad de que los líderes de Podemos y Ciudadanos superen sus mutuos vetos. De momento, la ‘mayoría alternativa’ para desbancar a Rajoy será suplida por distintas ‘mayorías específicamente armadas’ para desmontar una a una las políticas del Gobierno del PP.

En Ferraz, no obstante, siguen sin descartar que una hipotética moción de censura con apoyos suficientes para salir adelante pueda plantearse en el futuro. De momento, en lo único en lo que ha logrado Sánchez poner de acuerdo a todos sus interlocutores es en la reforma electoral para dotar a la ley de una mayor proporcionalidad. Es una exigencia de Ciudadanos. Unidos Podemos la comparte. Y el PSOE la llevaba sin concretar en su programa electoral.

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