Rajoy eleva al 3% el crecimiento de 2017 y avisa a Rivera de que no bajará el IRPF

Cristóbal Montoro se ha convertido en un pesado lastre para Mariano Rajoy. No ha sido el primer ministro reprobado por la mayoría del Congreso -ni probablemente será el último ya que Juan Ignacio Zoido espera su turno desde hace semanas- pero es el que tiene que arrostrar negociaciones esenciales para que la minoría parlamentaria del Gobierno no impida que siga ejerciendo su función. De momento, Rajoy ha eludido un respaldo público a su ministro de Hacienda y le ha enmendado la plana respecto a una posible rebaja del IRPF, que el jefe del Ejecutivo descarta, de momento.

Montoro ha hecho un recorrido zigzagueante respecto a la posible reforma fiscal en el que ha pasado del rechazo a la rebaja que le pedía Ciudadanos a admitir que estaba estudiando la posibilidad de introducirla. El ‘no’ al partido de Albert Rivera se produjo con la altanería y la displicencia que suele exhibir el ministro de Hacienda –dijo que las reformas tributarias siempre se hacen a final de legislatura porque el Gobierno ha de tener “zanahorias” para la negociación- y unos días después se convirtió en un humilde “quizá”.

Entre uno y otro pronunciamiento, ha tenido lugar la reprobación del titular de Hacienda por la mayoría del Congreso, una medida parlamentaria que carece de efectos prácticos -el presidente no está obligado a cesar a los ministros reprobados- pero que es un varapalo político en toda regla. Ahora, Rajoy ha cerrado la puerta a la bajada del IRPF en los Presupuestos de 2018 que ya prepara el Gobierno, en contra de lo apuntado el jueves por Montoro.

Rajoy ha recordado que su Gobierno hizo una rebaja fiscal que entró en vigor en 2015 y 2016 y gracias a la cual 9.000 millones pasaron de las arcas del Estado a los bolsillos de los ciudadanos. La rebaja afectó al IRPF y al Impuesto de Sociedades y “es evidente”, ha dicho Rajoy, “que no se puede hacer una rebaja cada año”. En este punto, el jefe del Ejecutivo se ha referido a las buenas perspectivas de la economía española y a su compromiso con Bruselas de bajar el déficit de 4,5% del PIB a 3,1%. Ambos elementos, ha explicado, justifican que hay que ser “muy cuidadosos a la hora de hacer cambios sustanciales en las políticas económicas” para no frustrar las expectativas de crecimiento y de creación de empleo.

El presidente ha avanzado que en el Consejo de Ministros del próximo lunes, que aprobará el techo de gasto para los Presupuestos del próximo año, el Gobierno elevará la previsión de crecimiento al 3%. Se sube, pues, tres décimas desde el 2,7% que se barajaba con anterioridad. Por todo ello, ha hecho un llamamiento a la “responsabilidad” ya que, según ha dicho, “aprobar los Presupuestos es muy importante y sería una pena no poder mantener la creación de medio millón de puestos de trabajo al año”.

Cuando le han preguntado directamente por la situación del ministro de Hacienda tras haber sido reprobado por el Tribunal Constitucional, que ha anulado su amnistía fiscal y le ha propinado una reprimenda sin paliativos por “abdicar” de su deber de combatir el fraude fiscal, y tras otro severo correctivo del Congreso de los Diputados, que le ha reprobado por mayoría, Rajoy ha echado balones fuera. Lejos de hacer una manifestación de apoyo a la cara más visible de sus recortes durante los años más aciagos de la crisis, Rajoy se ha limitado a comentar lo ‘malos’ que son los demás.

La pregunta que se le ha formulado es si Montoro, en las actuales circunstancias, es la persona ideal para negociar con el resto de las fuerzas políticas el techo de gasto y el déficit, los parámetros básicos de los Presupuestos para 2018. Y su respuesta ha sido: “Quiens no quieren negociar son partidos que todo el mundo sabe que ni se les ha pasado por la imaginación apoyar al Gobierno en los Presupuestos”.

Rajoy ha dicho que le ha preocupado la reunión del jueves del Consejo de Política Fiscal y Financiera, ya que el año pasado las comunidades socialistas aceptaron el compromiso de déficit para 2018 que ahora rechazan. “Eso es preocupante, pero, a partir de ahí, les trae completamente sin cuidado quién negocie o deje de negociar absolutamente nada. Todos sabemos exactamente dónde estamos”, ha añadido. El caso es que los periodistas presentes en la sala le han preguntado tras la rueda de prensa si sigue dando su apoyo a Montoro y su respuesta ha sido “absoluto”. Pero eso no es exactamente lo que se ha escuchado ante las cámaras y los micrófonos.

Por otra parte, el presidente ha advertido a los ayuntamientos catalanes que están a favor de facilitar el referéndum independentista del 1 de octubre que deben cumplir la ley y que el Ejecutivo central “no abdicará de sus obligaciones de ninguna de las maneras”. Ante la pregunta sobre qué hará el Gobierno central para responder a esa actitud de los municipios, Rajoy ha recordado que, como todo el mundo, los ayuntamientos están obligados a cumplir la ley. “Los funcionarios tienen que cumplir la ley, los dirigentes políticos tenemos que cumplir la ley y todo el mundo tiene que cumplir la ley”, ha recalcado.

Rajoy ha reiterado ante ello “con absoluta tranquilidad” que “el Gobierno es absolutamente consciente de cuáles son sus obligaciones”. “Y el Gobierno no va a abdicar de sus obligaciones de ninguna de las maneras. Lo he advertido en numerosas ocasiones y me gustaría que algunos lo tuvieran en cuenta porque no van a parte alguna”

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