Sánchez no dará tregua a los barones territoriales críticos con su liderazgo

A los barones, ni agua. Pedro Sánchez quiere aprovechar la ola de su prestigio interno y externo para alcanzar todo el mayor poder posible dentro del PSOE tras ganar las primarias y el Congreso Federal de este fin de semana. Como ya adelantó ayer este diario, el nuevo líder del PSOE no dará tregua a los barones territoriales para que asienten su poder so pretexto de que no hay que poner en cuestión su papel de representación institucional.

Formalmente, Sánchez no apoyará a ninguna candidatura que se oponga a Susana Díaz, Ximo Puig, Emiliano García Page o cualquier otro líder autonómico de los que se le enfrentaron durante las primarias. Pero hoy ha dejado claro en la primera reunión de la nuevas Ejecutiva Federal que no frenará ninguna iniciativa que suponga cuestionar su liderazgo si sale de las bases.

El recién estrenado portavoz de la Ejecutiva, el vallisoletano Oscar Puente, lo dejó meridianamente claro. Tras subrayar que “la Ejecutiva Federal no va a intervenir en los procesos que se desarrollan en los ámbitos autonómicos” y “no va a debilitar ninguna posición institucional de ningún referente institucional del Partido”, como ha denunciado algún dirigente territorial (se refería al valenciano Ximo Puig), argumentó que no se reprimirá a lo que salga de las bases.

Puente, a quien se le vio el ánimo anti barones cuando dijo con anterioridad que el partido va a ser más municipalista que “baronil”, precisó que los que se va a producir es que la militancia se enfrente a las direcciones regionales del partido. “Cosa distinta -dijo explícitamente- es que en los procesos orgánicos que se ponen en marcha surjan otros candidatos. Nosotros no vamos a alentar candidaturas alternativas a nadie, pero tampoco vamos a impedir que se presenten, porque eso iría en contra del espíritu del proceso que acabamos de finalizar, y es que son las bases las que tienen la voz”.

Eso, precisamente, es lo que ayer, tras concluir el Congreso, alarmó a los barones que se enfrentaron a Sánchez, quien les ninguneó abiertamente cuando quisieron hablar con él de ese problema. Todos los que habían Apostado por Susana Díaz lo tuvieron claro. Sánchez se había hecho con el control total de la Ejecutiva y del Comité Federal y quiere rematar la faena en los Congresos Regionales y provinciales que se celebran entre junio y septiembre.

Cambios de baronías

Los cambios de baronías ya se han anunciado en Asturias, donde los suyos dicen que Javier Fernández ya tiró la toalla hace tiempo, y en la Rioja, donde según señaló a este diario su hasta ahora secretario general, César Luena –un hombre de Patxi López- será sustituido por Francisco Odón, el hombre que Sánchez puso en la Gestora para controlar sus movimientos. Lo mismo pasará en La Rioja, donde otra mujer que apostó por López, María González Veracruz sustituirá al susanista Rafael González Tovar.

Todo hace pensar, según las fuentes consultadas por República.com, que Ángel Gabilondo sustituirá en Madrid a la actual secretaria general regional Sara Hernández, también partidaria de López, y que  los partidarios de López en Cantabria, País Vasco, Baleares (Eva Díez, Idoia Mendía y Francina Armengol) seguirán al frente de sus territorios. Algo que se da por supuesto en los dos únicos secretarios generales que apoyaron a Sánchez, la navarra María Chivite y el líder de Castilla y León Luis Tudanca.

Los problemas más graves se plantean, como ya señaló ayer República.com en la Comunidad Valenciana, Aragón y Castilla-La Mancha. En Valencia el conflicto entre Puig y Rafael García, el hombre de José Luís de Ábalos y el propio Pedro Sánchez, ya está servido. Y en Aragón, Javier Lambán, que quiere repetir como secretario general, teme una candidatura alternativa que promueva, aunque no sea ella la candidata a sustituirle, la nueva dirigente de la Ejecutiva Susana Sumelzo.

En Castilla-La Mancha, no está claro si su presidente, Emiliano García Page, quiere seguir dirigiendo el partido porque él mismo dijo que se plantearía abandonar la secretaría general si ganara Sánchez. Si sigue, reconocen hasta los sanchistas, es muy difícil echarlo de ese cargo, aunque lo que se pretende es demostrar que ya no controla toda la región con puño de hierro como antes.

En Extremadura no habrá problemas porque Guillermo García Vara pactará una dirección consensuada con los sanchistas, según sus allegados. Sobre todo tras restablecer su relación con Sánchez hasta el punto de incorporarse a su proyecto como responsable del Consejo Territorial Federal. Finalmente, Sánchez acabará decidiendo quién manda pero tiene duras aun porque Pilar Cancela, de Ejecutiva Federal, duda si asume o no el liderazgo.

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