Sánchez tiende la mano al 15-M e insiste en construir la alternativa al PP con Podemos y Ciudadanos

Pedro Sánchez tiene claro a quién quiere dirigirse para recuperar los apoyos electorales que devuelva al PSOE al Gobierno de España. Su objetivo es el electorado de Podemos, que él ha identificado con los seguidores del 15-M, los ‘indignados’ por las políticas austericidas frente a la crisis. Pero, además, esta vez Sánchez se siente libre y ‘empoderado’ por las bases para acometer lo que debe ser la tarea prioritaria de un líder de la oposición: llevar a su partido al poder.

En un acto multitudinario con el que se ha cerrado el 39 Congreso Federal para visualizar la importancia que el nuevo líder da a la militancia, a las bases que le han restituido la secretaría general en contra de la operación diseñada por el poder territorial del partido (los ‘barones’) Sánchez se ha dirigido al 15-M, el movimiento germen de Podemos, para tenderle la mano. "Les quiero decir que la demanda de regeneración insatisfecha llegará. Los socialistas vamos a arremangarnos y trabajar juntos con ellos para un sistema libre de corrupción y una justicia libre de injerencias políticas", ha afirmado. "Estamos para representar a los que hace seis años dijeron que nadie los representaba".

El líder socialista ha anunciado, por otra parte, que trabajará “sin descanso" para formar una "mayoría alternativa" progresista en el Congreso para acabar con la "etapa negra" del Gobierno del PP. Esa alternativa ha chocado ya con un obstáculo que podría devolver al PSOE al callejón sin salida en el que estaba en la primavera de 2016 y que impidió que Sánchez fuera investido presidente: los vetos mutuos entre Podemos y Ciudadanos. Pero si algo tiene interiorizado el secretario general, más de un año después y tras haber superado de forma inesperada una etapa de fuertes turbulencias y oposición interna, es que no se va a desanimar si continúa ese estado de cosas.

Sabe que “el cambio depende fundamentalmente de tres fuerzas políticas” pero si dos de ellas se declaran incompatibles -Podemos y Ciudadanos-, llamará a aglutinar el voto del cambio en torno al único partido que puede propiciarlo y que es, según sus palabras, el PSOE. Además, se ha declarado dispuesto a hablar con todos y a crear  un espacio de "coordinación parlamentaria" de las fuerzas progresistas para intentar desmantelar en el Congreso las leyes aprobadas por el PP e ir conformando esa mayoría alternativa al Ejecutivo de Mariano Rajoy. "Quiero hacer una declaración solemne: solo competimos con el PP", ha proclamado en el mitin de clausura del 39 Congreso Federal del PP.

Pedro Sánchez se enfrenta a una reedición de su liderazgo en la que cuenta con significativas ventajas a su favor. Y las principales son que tendrá a su lado una Ejecutiva y un Comité Federal hechos a su medida y despojados de la presencia de los dirigentes territoriales que en la anterior etapa le abocaron a chocar contra un muro, cuando no podía ni siquiera atreverse a negociar con los partidos nacionalistas.

De hecho, la nueva Ejecutiva está compuesta por una aplastante mayoría de adepto al ‘sanchismo’ a prueba de bomba y un comité federal en el que pierden peso las grandes federaciones, esas que pretendieron monitorizar cada paso que daba el secretario general en el pasado, que finalmente le echaron con cajas destempladas y que acercaron al PSOE al PP hasta fabricar un olograma de la ‘gran coalición’ tan deseada por Mariano Rajoy y Albert Rivera. Sánchez camina en una dirección diametralmente opuesta.

Lo que ha hecho Sánchez es inaugurar un nuevo PSOE, más presidencialista, sin los contrapesos que representaban las baronías y con más presencia de la militancia en la toma de decisiones. Y, para redondear ‘el regreso’ del líder, la oposición ha quedado desarbolada, humillada y con una capacidad de respuesta totalmente desactivada. Lo ha demostrado Susana Díaz durante todo el congreso, permaneciendo en un discreto segundo plano y marchándose nada más depositar su voto a favor de la nueva Ejecutiva para no tener que escuchar el discurso de proclamación del nuevo secretario general, el cargo que podría haber ocupado ella.

"Somos la izquierda" y "miramos a la derecha de frente"

Aclamado por unos 8.500 militantes socialistas según la organización, el líder del partido ha defendido un PSOE que es "la izquierda de Gobierno", una izquierda "que escucha y que no defrauda". "Somos la izquierda de Gobierno y por eso no miramos a la derecha ni de abajo ni de lado, sino de frente", ha avisado. Una izquierda que gobernó "con memoria histórica" y que cuando estuvo en la Moncloa "situó a España en el centro de Europa".

"Somos la izquierda de Gobierno que tiene que hacer las cosas seriamente, serenamente, con políticas ambiciosas pero rigurosas", ha remarcado Sánchez, que ha aprovechado para dar las gracias a sus dos rivales en las primarias, Susana Díaz -ausente del mitin- y Patxi López, con cargo en la nueva Ejecutiva del PSOE. Un nuevo PSOE, ha añadido Sánchez, que como el PSOE de siempre no tiene miedo al cambio y se abrirá paso para liderar el futuro Gobierno y la izquierda en España. "Hemos puesto al PSOE rumbo a la Moncloa", ha vaticinado.

"Vamos a hacer una oposición de Estado. El PSOE va a estar con el Estado, pero no con este Gobierno. Estaremos con los ciudadanos de a pie a los que sirve este Estado", ha sido otro de sus compromisos ante el plenario del congreso. Tras subrayar que el PSOE es "aliado del Estado", ha hecho hincapié en que, como "fuerza de izquierda", hará oposición al Gobierno de Rajoy, al que ha acusado de "corromper todo lo que toca, empezando por la Constitución". Es más, ha acusado al PP de "corromper todo lo que toca, empezando por la Constitución española" y personalmente al presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, de "vulnerarla" con medidas como los recortes, la amnistía fiscal y su renuncia a defender a la industria cultural y las lenguas cooficiales.

"¿Hay algo más ajeno a la Constitución que institucionalizar la corrupción, la precariedad y la desigualdad? Nuestro enemigo son todos aquellos que vulneran y atacan la Constitución y la ponen al servicio de los intereses partidarios y es lo que hace este Gobierno, este Gobierno corrompe todo lo que toca, empezando por la Constitución española", se ha preguntado. Sánchez ha echado en cara al PP su empeño en "amordazar las administraciones públicas y a los jueces y fiscales" y en aprobar amnistías fiscales en favor de los corruptos. "Reunirse con delincuentes es ir contra la Constitución, y eso es lo que hace este Gobierno", ha incidido el líder del PSOE.

Cataluña y España como 'nación de naciones'

Por lo que se refiere a Cataluña y su encaje en el Estado español, uno de los asuntos más polémicos de este congreso, Sánchez ha reivindicado una España "nación de naciones" que reconozca su plurinacionalidad en una reforma federal de la Constitución y que "quiere a Cataluña", ya que él mismo se ha definido como "a favor de España y del catalanismo". Es la "nación de naciones" que reivindicaba uno de los padres de la Constitución, Gregorio Peces Barba, haciéndola compatible con "una única soberanía". "España no es inmovilista, no es ni Mariano Rajoy ni el PP. España no es insolidaria, no es anticatalana. España es plural y diversa, España es progresista, España es solidaria. España quiere a Cataluña, ¡digámoslo alto y claro!", ha afirmado.

El dirigente socialista ha dedicado buena parte de la recta final de su intervención a la cuestión catalana, después de que ayer el congreso socialista aprobara en su ponencia política el reconocimiento a la plurinacionalidad de España. Sánchez ha dicho estar "a favor de España y del catalanismo", entendido, "como recuerda Miquel Iceta -mención recibida con una ovación de los asistentes-, como un sentimiento cívico, transversal, el amor por la tierra, la cultura, la lengua y la historia, y que lejos de dar la espalda a su realidad hispana, se abraza a ella, se compromete junto a millones de progresistas españoles en la transformación y modernización de España".

Pero en un debate polarizado entre "dos visiones excluyentes que se retroalimentan", la del independentismo y su "falso argumento de que el pacto constitucional ha sido un engaño histórico", y la de un PP "neocentralista" que cree el autonomismo "ha debilitado a la nación española", el PSOE y el PSC se marcan demostrar que "hay una alternativa". "Y la hay", ha insistido. "Frente al fatalismo -ha subrayado-, nosotros decimos basta ya a esta regresión política que daña nuestra convivencia. Y es curioso que ambos gobiernos estén dirigidos por partidos investigados por las mordidas del 3 % y del 5 %...".

El PSOE y el PSC se proponen así el reto, ha dicho, de abrir "un espacio de encuentro mayoritario entre ambos lados del Ebro" y que "defiende la idea de que España es un proyecto compartido, del autogobierno catalán y el reconocimiento a su identidad nacional dentro de nuestro ordenamiento constitucional". Ante esos dos gobiernos que "no desean iniciar dialogo porque viven mejor en la confrontación", Sánchez ha esgrimido la reforma federal como la "respuesta" a la crisis territorial, para afrontar los "importantes ajustes que necesita el modelo autonómico".

"Somos un país con un solo Estado y con una única soberanía, la del conjunto de españoles, por eso nunca estaremos al lado de tesis independentistas ni apoyaremos el referéndum", ha recalcado. Pero, al mismo tiempo, ha defendido que "España es una nación de naciones con una única soberanía, la del conjunto del pueblo español. Un Estado que 40 años después tiene que reformarse, culminar su estructura federal y reconocer en su articulado de mejor manera su carácter plurinacional".

Porque, ha avisado, "no se podrán encontrar soluciones ni desde el intento de romper la unidad territorial, ni desde el centralismo que no acaba de entender o aceptar la diversidad territorial", por lo que la salida "lógica y racional" es la reforma federal propuesta por el PSOE y en la que Cataluña "encuentre su sitio", propuesta que ha admitido que "evidentemente fácil no es. Pero es posible".

Fuera la reforma laboral y especial atención a las pensiones

Por lo demás, Sánchez se ha comprometido a derogar la reforma laboral y a garantizar unas pensiones dignas. Subirlas, ha dicho, es una política de izquierdas, al igual, que devaluarlas, "como hace el Gobierno, es una política de derechas". El líder socialista se propone restituir los derechos de los mayores y ha avanzado que creará nuevas prestaciones, "que sean un colchón necesario hasta que encontréis un empleo u os jubiléis". Por eso, se ha dirigido a los hombres y mujeres mayores de 45 años y les ha trasladado este mensaje: "No seréis una generación olvidada".

Sánchez ha acusado al presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, de "ocultar" la verdad cuando dice en Bruselas que el gasto de las pensiones se mantendrá en el torno del 12% del PIB durante los próximos años pero no menciona que el número de jubilados se va a multiplicar por dos. A su juicio, "si continúa gobernando la derecha, las pensiones se recortarán a la mitad".

Sánchez también ha tenido palabras para los millones de españoles que ven el futuro con miedo "y sienten que sus hijos tendrán un futuro peor al suyo. El temor es el mejor aliado de la derecha". "Dejemos que la derecha agite la bandera del miedo que nosotros levantaremos la de la democracia, la del compromiso, la de la conquista de derechos" ha remarcado. Y en este punto, el líder socialista se ha dirigido a los jóvenes, a los que pertenece a la generación 'millennial' para decirles que son la generación más formada, inquieta y solidaria de la democracia: "sois los protagonistas del próximo cambio en España".

Por todos esos motivos, Sánchez ha asegurado que el PSOE no permitirá "ni el becariado, ni el precariado, ni vuestro exilio, injusto como todos". "Os traeremos a todos los que queráis de vuelta a casa a que aportéis lo mejor, lo necesitamos, os esperamos con impaciencia. No permitiremos que seáis la generación perdida", ha subrayado al tiempo que se ha comprometido a impulsar la revolución del talento.

En este contexto y frente a los recortes del Estado del Bienestar y el precariado, Sánchez ha propuesto ser competitivos produciendo mejor, "no más barato". Y también ganar competitividad a base de emprender, innovar y reindustrializar y no de devaluar las condiciones de vida de trabajadores, autónomos y pequeños empresarios.

Frente a la reforma laboral, ha reiterado que apostará por su derogación, por recuperar la negociación colectiva, elevar el salario mínimo, aprobar la ley de igualdad laboral y apostar por la conciliación laboral y familiar. Y frente a las amnistías fiscales, el líder del PSOE ha sostenido que si España quiere un Estado del Bienestar "de primera" necesita un sistema fiscal "de primera" para que "paguen más los que más tienen" pero, sobre todo, para que "paguen quienes defraudan".

Sánchez ha dejado para el final un recuerdo a Carme Chacón, recientemente fallecida, y ha recuperado unas palabras suyas en el congreso de Sevilla cuando se enfrentó a Rubalcaba: "Si decimos izquierda es izquierda. Si decimos cambio es cambio". Y ha añadido de su cosecha: "Pongamos rumbo a La Moncloa". Y tras ello, La Internacional se ha cantado con todo el público en pie y muchos puños en alto. Su entrada en el recinto del Ifema, sin embargo, se ha producido con la canción de 'Sweet Child O' Mine', de la banda de rock Gun N' Roses, saltándose en cierta manera el protocolo que marca que en este tipo de encuentros suene al principio el tradicional himno del PSOE.