Iglesias ya piensa en los pactos municipales y autonómicos con el PSOE tras las elecciones de 2019

Pablo Iglesias cree que ha conseguido sus grandes objetivos fijados para la moción de censura. Sobre todo en lo que se refiere al entendimiento con el nuevo PSOE de Pedro Sánchez, cuyo liderazgo ha hecho variar sus planes de acoso a una organización que estaba convencido de que lideraría la andaluza Susana Díaz.

El líder de Podemos, sabiendo que la tenía perdida de antemano, se planteó la moción de censura, según su entorno, con dos objetivos fundamentales: evitar ser ninguneado por Mariano Rajoy, como temía, y tender la mano al nuevo PSOE pensando en el mantenimiento de los pactos autonómicos y municipales tras las elecciones de 2019 que considera decisivas para el asalto final a La Moncloa al año siguiente si el presidente del Gobierno consigue aguantar toda la legislatura.

El candidato que la moción de censura proponía para sustituir a Rajoy en la presidencia del Ejecutivo quedó con sus familiares -al pleno acudió su madre, destacada abogada de Comisiones Obreras- y sus más estrechos colaboradores cuando concluyó el debate y mostró su satisfacción por haber alcanzado sus objetivos básicos. De hecho, su entorno señaló a este diario que tuvo en su mano “machacar” al portavoz socialista, José Luís Ábalos, por haber caído en una gran contradicción en su discurso que pudo explotar con facilidad sin que lo hiciera.

Ábalos le dijo a Iglesias en su intervención que le agradecía “su nuevo tono” porque “siempre es mejor que ser insultado”. Pero echando la vista atrás, añadió: “Tenemos que recordar inevitablemente que en marzo del año pasado hubo una gran oportunidad para echar al señor Rajoy y lograr un gobierno progresista en este país y entonces sí daban los números, pero Podemos decidió sumar sus votos a los del PP y frustrar la investidura de un Presidente socialista”, en alusión a Sánchez.

Sin embargo, al final de ese mismo discurso, el portavoz socialista arremetió contra Ciudadanos, el partido con el que le propuso a Podemos llevar a cabo el pacto de investidura. A los diputados de Ciudadanos les dijo que “pueden seguir manteniendo sus deseos de ser los herederos del PP, de representar a la nueva derecha española, pueden legítimamente compartir el modelo económico y social del PP como han venido demostrando, pero resulta innecesario e incomprensible que cuando han tenido la oportunidad de mostrarse intolerantes frente a la corrupción no hayan contribuido al cambio de gobiernos en la Región de Murcia y en la Comunidad de Madrid”.

Según el entorno de Iglesias, su líder estuvo tentado de decirle al portavoz socialista que el problema de por qué no apoyaron a Sánchez fue precisamente porque lo que les proponían era un acuerdo con ese partido que ahora los socialistas califican como “herederos del PP” y al que critican por el sostenimiento, pese a los problemas de corrupción, de los gobiernos de Murcia y Madrid. Iglesias optó por seguir manteniendo la imagen de chico bueno que tendía la mano al PSOE incluso alabando al partido que ahora lidera Sánchez al recordar que su abuelo era militante socialista y pasó cinco años en la cárcel, y proponer un futuro entendimiento para otra moción de censura que, al concluir el pleno, dijo que no hay que descartar que se lleve a cabo antes de fin de año.

En las filas socialistas tampoco se desmentía el inicio de un nuevo periodo de buenas relaciones entre Podemos y PSOE. Un diputado cercano a Sánchez destacó a este diario que uno de los grandes valores que el secretario general atribuye a su gestión pasada fue la recuperación de varias comunidades autónomas y ayuntamientos que las dos fuerzas de izquierda le arrebataron al PP tras las pasadas elecciones autonómicas y municipales. “Y en eso, Sánchez no sólo va a repetir sino que va a pregonar la importancia que ha tenido para España como no lo hizo entonces por miedo al sector conservador del partido”, remató.

Pensando en el 39 Congreso

Ábalos, por su parte, utilizó el duelo amistoso con Iglesias para enviar un mensaje de unidad de cara al 39 Congreso del PSOE que se celebra este fin de semana en Madrid. Aprovechando que el líder de Podemos dijo que le gustaba el nuevo tono de la dirección del PSOE, comparado con el que había mantenido la anterior dirección parlamentaria (citó expresamente al secretario general del Grupo, Miguel Ángel Heredia, de quien se desvelaron unas declaraciones en las que arremetía contra Sánchez durante el proceso de primarias), el portavoz provisional del PSOE le pidió que no descalificara a sus compañeros porque, pese a sus diferencias, eran, sobre todo, compañeros de partido.

El diputado valenciano incluso mostró un folio con una anotación del todavía portavoz oficial del Grupo Parlamentario Socialista, Antonio Hernando, en la que le informaba que TVE había interrumpido su intervención en directo para dar una noticia sobre un premio Príncipe de Asturias. Y lo hizo para, pese a ser el hombre de la Gestora y de Susana Díaz, demostrar que son amigos y que sus diferencias están superadas.

Lo hizo, según otros diputados socialistas, para ganarse un aplauso cerrado y dar a entender que este fin de semana se superarán sin problemas en el Congreso las diferencias internas. “Eso habrá que verlo”, precisó desconfiadamente a este diario un diputado andaluz que no cree en la generosidad de la nueva dirección que se pregona.