Catar confía en la mediación de Omán, Kuwait y Turquía para solucionar la crisis diplomática

El Ministerio de Exteriores catarí descartó este lunes responder con medidas similares a sus vecinos que le han aislado por tierra, mar y aire. Arabia Saudí, Egipto, Emiratos Árabes Unidos, Baréin, Libia, Yemen y Maldivas acusaron a Catar de “apoyar el terrorismo”, “interferir en asuntos internos” ajenos y “desestabilizar Oriente Medio” para justificar una ruptura de relaciones diplomáticas con el pequeño país que implica el cierre de fronteras terrestres y marítimas y la suspensión de vuelos.

Concretamente, las compañías aéreas de los Estados aliados contra Doha -entre ellas Etihad Airways, de EAU, y Gulf Air, de Baréin- han suspendido todos sus vuelos a Catar, cuya compañía, Qatar Airways, ha tenido que cambiar numerosas rutas. Arabia Saudí es el único país que linda por tierra con Catar y la medida afectará a las importaciones catarís de alimentos.

Catar, mientras tanto, ha decidido dar tiempo para que sea Kuwait, que no ha roto relaciones diplomáticas con Doha, quien intente la mediación. El emir catarí Tamim bin Hamad Al-Thani ha hablado por teléfono con el mandatario de Kuwait, jeque Sabah Al Ahmad Al Jaber al Sabahk, y a petición suya ha pospuesto un discurso a la nación que tenía previsto para este martes.

Por su parte, el ministro de Exteriores de Catar, Mohamed bin Abdelrahman al Zani, se reunió el mismo lunes con su homólogo omaní, Yusef bin Alaui bin Abdalá. La agencia oficial de noticias catarí, QNA, informó de que los dos titulares se encontraron durante una visita del ministro omaní a Catar, pero no ofreció más detalles sobre el objetivo de la misma.

Omán, que como Kuwait es miembros del Consejo de Cooperación del Golfo Pérsico, tampoco se ha sumado al boicot diplomático. El sultanato de Omán ha mediado en otras ocasiones en conflictos regionales, por ejemplo, en el del Yemen, donde Arabia Saudí interviene militarmente en contra de los rebeldes hutíes, apoyados a su vez por Irán.

También Turquía está haciendo esfuerzos para mediar en el conflicto. El primer ministro turco, Binali Yildirim, ha hecho un llamamiento a resolver la crisis de Catar mediante el diálogo y ha recordado que el presidente Recep Tayyip Erdogan ya está teniendo contactos diplomáticos en este sentido. “Varios países del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) han decidido imponer sanciones a Catar. En Turquía hemos observado esto con tristeza”, ha dicho Yildirim en un discurso en el Parlamento. y ha añadido: “Deseamos que los miembros del CCG resuelvan con diálogo y calma los problemas que experimenten”.

Ya el lunes el portavoz del Gobierno, Numan Kurtulmus, había adelantado que Erdogan había “intervenido de forma activa para solucionar la cuestión, haciendo llamadas telefónicas bilaterales con un gran número de jefes de Estado y de Gobierno, tanto de países islámicos como occidentales”.

A Catar se le ha acusado de fomentar el terrorismo por el apoyo que desde este país se ha dado a los yihadistas en Siria. La cuestión es que también Arabia Saudí ha estado implicada en respaldar a los yihadistas que combaten en Irak y Siria. Por eso, parece que lo que realmente molesta a Riad y a los demás participantes en el boicot es que Catar apoye a los islamistas no yihadistas como los Hermanos Musulames, quienes defienden la corriente denominada “islam político”. Su principal plataforma de cara a la opinión pública es la cadena de televisión Al-Jazeera, de propiedad catarí.

El detonante de la ruptura de relaciones ha sido, por otra parte, el llamamiento del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, a 50 países árabes y musulmanes para  combatir “el extremismo islámico” realizado hace un par de semanas en la capital saudí. Riad ha instigado la ofensiva anti-catarí junto a sus satélites: Emiratos Árabes Unidos (EAU), Egipto –cuya dependencia económica de los saudíes es notoria- Bahréin, el gobierno yemení de Abdrabbo Mansur Hadi (que vive en Arabia Saudí) y el del este de Libia (apadrinado por EAU).