Bruselas propone reformas de calado para la Eurozona como crear un presupuesto y un Tesoro propios

La Unión Europea se enfrenta con un futuro difícil e incierto. Esa expectativa, compartida por todos los socios desde que se hizo patente que el Brexit acabaría materializándose, se ha agravado tras la elección de Donald Trump como presidente de Estados Unidos. La reciente visita del magnate a Bruselas y su participación en la cumbre del G-7 han dejado claro que el juego de alianzas ya no será el mismo y que Europa tiene que hacerse cargo de su destino. Para ello, tiene que reinventarse y uno de sus principales objetivos en esa tarea será reforzar el euro.

A esos factores hay que añadir los efectos de la crisis que la incipiente recuperación económica está lejos de revertir como lo demuestran las elevadas deudas de algunos de los miembros de la UE y los elevados índices de paro.  “Años de bajo o nulo crecimiento han dejado marcas duraderas en el tejido social, económico y político europeo”, afirma el documento que ha preparado la Comisión Europea sobre el futuro de la unión económica y monetaria que empieza con esta frase: “El euro es más que una moneda”.  “El euro fue concebido como una promesa de prosperidad. Para mantener esta promesa para las futuras generaciones, necesitamos el valor político de trabajar para reforzar y completar la Unión Económica y Monetaria ahora”, ha dicho el vicepresidente de la Comisión para el Euro, Valdis Dombrovskis, en la presentación de dicho documento.

Lo que ha hecho la Comisión es abrir una reflexión con el horizonte de 2019 para las medidas a corto plazo y el de 2025 para las de largo alcance. Los trabajos abarcan varias áreas, de las que la más relevante es la económica y, según la propuesta a la que han tenido acceso varios medios, se prevé la creación en el periodo 2020-2025 de un Fondo Monetario Europeo, un Tesoro de la Eurozona, unos pseudoeurobonos y la formalización del Eurogrupo como una institución de pleno derecho en los Tratados con un presidente a tiempo completo, no como ahora.

Entre las medidas a corto plazo y en el capítulo financiero, la propuesta más novedosa de la CE es la de desarrollar valores respaldados por deuda soberana -paquetes de deuda de los países que se pondrían en el mercado-, pero sin la mutualización de deuda prevista en los llamados eurobonos, a la que se opone Alemania. Este sistema podría llevar, a partir de 2019, a la creación de un “activo seguro” común de la eurozona, que sería comparable en el mercado a los bonos del Tesoro de Estado Unidos.

La emisión común de deuda “reforzaría la integración y estabilidad financiera” y atajaría el problema del vínculo entre el sector bancario y la deuda soberana, argumenta la CE, que reconoce sin embargo que la cuestión de la mutualización genera “debate”. Algunos países, en particular Alemania, creen que la mutualización supondría respaldar a países más débiles o en dificultades, como los de la periferia, con la fortaleza de su deuda soberana y que esto acabaría con los incentivos para adoptar políticas económicas sólidas.

Estos activos podrían ser emitidos por el futuro Tesoro Europeo que también plantea Bruselas, una entidad que reagruparía las competencias de supervisión económica y fiscal de la eurozona, ahora en manos de la Comisión. Además, estaría a cargo de la llamada “función de estabilización macroeconómica”, un mecanismo que permitiría asistir financieramente a los países más afectados por las crisis

Por otra parte, la CE plantea la creación en el largo plazo de un presupuesto propio para la eurozona, que podría garantizar “tanto la convergencia como la estabilización”, pero necesitaría “una fuente estable de ingresos”.

En materia de gobernanza, Bruselas propone hacer permanente el cargo de presidente del Eurogrupo -el consejo de ministros de Economía y Finanzas de la eurozona- y fusionarlo en una etapa posterior con las funciones del comisario europeo a cargo de la Unión Económica y Monetaria, lo que le convertiría en una suerte de ministro de Finanzas de la zona del euro.

Bruselas insiste, además, en la necesidad de completar los proyectos que ya están en marcha, en particular, la constitución de un sistema europeo de garantía de depósitos (EDIS) y del mecanismo común de protección presupuestaria para el Fondo Único de Resolución.