A dos días del debate, el riesgo de fractura crispa aún más la campaña para las primarias del PSOE

La campaña para las primarias del PSOE ha sido desde el principio una competición entre dos candidatos, Pedro Sánchez y Susana Díaz, aunque haya un tercer corredor, Patxi López. Sus escasas opciones le mantienen al margen del fuego cruzado entre los otros dos. El “derrocamiento” de Sánchez -como a él le gusta llamarlo- en el Comité Federal de octubre ha marcado una rivalidad que se ha ido enconando a medida que pasaba el tiempo y se constataba que el exsecretario general no está muerto o, lo que es lo mismo, que es “un muerto muy vivo”. Y eso se vio claramente cuando se contaron los avales de cada candidato en Ferraz.

El proceso de verificación de los avales certificó hace una semana la validez de 59.390 apoyos a Díaz frente a los 53.117 que obtuvo Sánchez. La escasa diferencia entre las dos cifras diseña un escenario de fractura para el 22 de mayo, el día después de las primarias, que los movimientos y las declaraciones de una y otra parte y de sus equipos también anticipan. La última rectificación del exsecretario general en su documento programático rechazando una alianza con Podemos y otorgando a Cataluña un confuso estatus de ‘nación cultural’, está actuando como un acelerante.

Susana Díaz se ha apresurado a responder a Sánchez reprochándole sus vaivenes y asegurando que ella no está dispuesta a entrar en ese juego de los bandazos “por un puñado de votos”. Pero mucho más duro ha sido uno de sus escuderos, el presidente de Extremadura, que se h caracterizado por ser hipercrítico con el exlíder. Vara ha dicho este viernes dos cosas: “Los cambios de criterio están en el ADN de la trayectoria de Pedro Sánchez” y “yo tendría muy complicado apoyar activamente determinadas decisiones que se tomaran”, si gana el exsecretario general.

Vara no es el primer dirigente territorial que se pronuncia de esa manera. El primer órdago lo lanzó su compañero de Castilla La Mancha, Emiliano García-Page, que también está absolutamente alineado con Susana Díaz. Page dijo en abril que si gana Pedro Sanchez las primarias del 21 de mayo, él no volverá a ser candidato del PSOE. “En función de lo que pase en Madrid”, explicó, “se irán decantando los demás territorios”. Fuentes de su entorno han aclarado que la intención del presidente manchego es continuar el resto de la legislatura para no alterar institucionalmente la región “y luego que busquen un candidato en sintonía con Pedro”.

Otros barones no han sido tan explícitos sobre su proyecto personal, pero el hecho es que su futuro se vería seriamente comprometido si el exlíder fuera de nuevo entronizado. ¿Qué ocurriría entonces con el presidente de la Comunidad Valenciana, Ximo Puig, que se ha convertido en otro de los más firmes valedores de Díaz? ¿Acaso no querrá Sánchez recompensar al también valenciano José Luis Àbalos, que se ha implicado hasta la médula en su campaña? O, ¿qué futuro le espera al aragonés Javier Lambán frente a otra ‘leal’ de Sánchez, la también aragonesa Susana Sumelzo?

Estas son las preguntas que están sobre la mesa y para aventurar una respuesta basta recordar cómo el exsecretario general fulminó a Tomás Gómez, elegido en primarias para dirigir el Partido Socialista Madrileño, sin tener en consideración la voluntad de la militancia a la que tanto apela ahora. Con ese precedente, es lógico que se extienda el temor a una “noche (o día, que para el caso es lo mismo) de los cuchillos largos” con una severa purga de los barones que Sánchez considera traidores a su causa y responsables de su caída.

Con este panorama, no es de extrañar que el diputado socialista por Teruel, Ignacio Urquizu, haya alertado de la posibilidad de que las primarias se conviertan en “instrumentos para ajustar cuentas y generar división”. Inmediatamente después, ha tenido que matizar que “siempre” ha defendido estos procesos, pero su reflexión está ahí.

Urquizu ha hecho esa reflexión a modo de llamamiento para que el debate del lunes no contribuya a profundizar la desafección de la sociedad hacia la clase política. Pero no cabe duda de que ese debate no va a ser una serena confrontación de ideas y de programas. La posibilidad de que Pedro Sánchez y Susana Díaz estén diciéndose cara a cara todos los reproches que se han estado intercambiando a través de los medios lo convierte en una cita más pugilística que política, en la que todavía no está claro quién lleva las de ganar.

Susana Díaz no ha demostrado hasta la fecha que domine la técnica del debate. Eso quedó claro en la campaña de las últimas elecciones autonómicas andaluzas, cuando el ‘popular’ Juan Manuel Moreno le torció el brazo, aunque luego perdiera en las urnas. Quizá por eso, en el briefing que ha mantenido este viernes con periodistas que siguen la información del PSOE, ha avisado de que nadie espere ‘sangre’ en la confrontación del lunes. En su caso, es normal que quiera despojarse del traje de ‘ejecutora’ de Sánchez pero habrá que ver cómo contrarresta la agresividad que tiene sobradamente demostrada su rival.

Díaz tiene mucho que explicar a propósito de la ‘conspiración’ que condujo al vergonzoso Comité Federal del 1 de octubre para propiciar la abstención que ha permitido a Rajoy seguir al frente del Gobierno. Pero, como Vara se ha encargado de subrayar este viernes en la Ser, no es entonces cuando empieza el declive del PSOE sino que su debacle arranca mucho antes. El presidente extremeño ha avisado de que para “dirigir una organización tan compleja” como el PSOE “es necesario no querer reescribir la historia”. A su modo de ver, la historia ya está escrita, y es que el PSOE sacó los peores resultados de su historia en las dos últimas elecciones, mientras Pedro Sánchez estaba al frente del partido.

La reflexión de Vara viene a cuento del tuit que Sánchez publicó tras el CIS del mes de abril que hemos conocido esta semana. El PSOE se anota un 19,9% de intención de voto, recuperando la segunda posición en el ránking político que había perdido para cedérselo a Podemos. Sánchez, sin embargo, comentó: “Hay que tener cuajo para que quienes le abrieron las puertas de la Moncloa a Rajoy saquen pecho con un PSOE por debajo del 20%”. Y de paso, aprovechó para sacar pecho por su “no es no”.

Lo que Sánchez no tuvo en cuenta en sus tuits es que durante los 29 meses que estuvo en la secretaría general del PSOE perdió casi tres millones de votos en todas las elecciones habidas en ese período, tanto generales, como autonómicas y municipales. La comparativa nace de equiparar los resultados del PSOE en 2011 con los de 2015 y, además, con los del 26 de junio de 2016. De ahí que Vara haya avisado este viernes de que “no se puede reescribir la historia”.

Modelo territorial y Podemos: rectificación… ¿o no?

Otro punto de fricción importante entre Sánchez y el frente ‘susanista’ es el modelo territorial, en el que el exsecretario general no termina de aclarar qué es lo que quiere. Del ‘Cataluña es una nación” que proclamaba hasta hace dos días ha pasado a ese confuso y difuso concepto de la “nación cultural” que ni él ha sabido explicar ni sus oyentes han sido capaces de entender.

Vara ha dejado claro que no respaldará en ninguna circunstancia la forma de abordar el encaje de Cataluña en España que se desprende del programa de Sánchez: “Lo digo antes para que no nos engañemos, yo no voy a prestar mi apoyo a una redefinición de España que perjudique de manera tan seria a aquellos a los que yo represento”, como es “el conjunto del pueblo extremeño”.

La propia Susana Díaz, ha subrayado que la persona que lidere el partido “tiene que tener muy claro el modelo territorial del país porque la Secretaría General del PSOE es una garantía, en ese sentido, de la cohesión social y territorial”. La dirigente andaluza defiende que el país necesita una reforma constitucional que reconozca una España plural e inclusiva y que garantice la igualdad y reconozca la pluralidad. Sobre el concepto de ‘nación cultural’ dentro de una España plurinacional, ha emplazado a la candidatura de Sánchez a “aclarar exactamente cuál de las distintas denominaciones defiende”.

Paralelamente, y para aumentar la confusión en torno a las propuestas del exlíder, uno de los miembros de su equipo, el exalcalde de Valladolid Óscar Puente, ha negado que Sánchez rechace una eventual alianza con Podemos y ha asegurado que el ex secretario general “no renuncia a las alianzas con fuerzas de izquierdas”, a pesar de que en su programa ha remplazado su propuesta de “unidad de acción” de las fuerzas progresistas por una mención a “una alianza social de progreso”.

La declaración de Puente en la Ser contradice lo afirmado por los coordinadores del programa ‘sanchista’ el jueves, en su presentación. Entonces, José Félix Tezanos y Manuel Escudero, se esforzaron en marcar distancias con el partido de Pablo Iglesias tras haber constatado la irritación de la militancia socialista por el tramabús y el anuncio de moción de censura contra Mariano Rajoy en pleno proceso de las primarias socialistas. Puente, en cambio, ha explicado que el modelo de Sánchez es ahora el de Portugal porque “las alianzas naturales del PSOE están a la izquierda”, lo que solo deja abierta la puerta a las formaciones que componen Unidos Podemos y, quizá, alguna formación de corte independentista.

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