Rusia e Irán tachan de 'inadmisible' el ataque de EEUU en Siria y Trump planea sanciones

El presidente de Rusia, Vladímir Putin, y el líder iraní, Hasan Rohaní, reiteraron este domingo su condena al ataque de Estados Unidos contra una base aérea siria, en una conversación telefónica que mantuvieron a instancias de Teherán. Mientras tanto, Donald Trump estudia imponer nuevas sanciones a Rusia e Irán por su apoyo a Siria, tal y como ha confirmado la embajadora de EEUU ante la ONU, Nikki Haley.

El presidente de EEUU, Donald Trump, ordenó hace dos días un ataque con 59 misiles contra una base aérea siria, en represalia por el uso de armas químicas en una localidad de Idleb que la Casa Blanca ha atribuido a Damasco.

Sobre la reacción de Moscú y Teherán, un comunicado del Kremlin señala que "ambas partes destacaron que son inaceptables acciones agresivas de EEUU contra un Estado soberano y en contra del derecho internacional. Se pronunciaron por una investigación objetiva e imparcial del incidente con armas químicas del pasado 4 de abril en la provincia de Idleb".

Los dos líderes, Vladímir Putin y Hasan Rohaní, también subrayaron la importancia de mantener una estrecha cooperación para impulsar una solución política del conflicto armado sirio. Rusia e Irán son los principales valedores del régimen del presidente sirio, Bachar al Asad, que ha logrado imponerse en el terreno militar sobre la oposición armada gracias sobre todo al apoyo militar de esos dos países.

Sin embargo, la embajadora de Estados Unidos ante LA ONU, Nikki Haley, aseguró que el presidente de Siria, Bachar al Asad, debe abandonar el poder para obtener una solución estable en el país árabe, lo que supone un cambio de tono en la política exterior de Washington con respecto a su posición de dos semanas. "Si se observan sus acciones, si miramos a la situación, va a ser muy difícil ver un gobierno pacífico y estable con Asad", dijo Haley en entrevista con CNN.

Este discurso supone un distanciamiento con declaraciones anteriores de la propia Haley y del secretario de Estado, Rex Tillerson, quienes aseguraron que un cambio de régimen en Siria no era una prioridad para el Gobierno del presidente Donald Trump. El cambio de postura se ha consolidado después del ataque con armas químicas el martes en la provincia siria de Idleb, en el que fallecieron más de 80 personas y del que Washington responsabiliza a Asad, y del bombardeo con 59 misiles crucero contra una base aérea siria el jueves.

Haley dijo que "expulsar a Asad del poder no es la única prioridad" y recordó que Estados Unidos también intenta acabar con los yihadistas del Estado Islámico (EI) o "sacar de allí la influencia iraní". Según sus declaraciones, Estados Unidos no considera que sea posible una Siria en paz con Asad en el poder y que el Gobierno de Trump quiere "avanzar hacia una solución política" algo que consideró inevitable.

La embajadora también señaló que la inteligencia estadounidense tiene pruebas de la autoría de Asad en el ataque con armas químicas de la semana pasada, pero estas evidencias están clasificadas. El viernes Haley manifestó ante el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas que su país está "dispuesto a hacer más" para frenar a Asad, que en 2013 se comprometió a entregar todo su arsenal químico a Estados Unidos con la mediación rusa para su destrucción. Este domingo, añadió que Trump "está listo para actuar" de manera unilateral y ello dependerá de los pasos que de el gobierno de Asad en el futuro.