La Audiencia Nacional investigará el arsenal de armas que ETA entregará el sábado

El Juzgado Central de Instrucción número 6 de la Audiencia Nacional quiere supervisar el arsenal de armas que la banda terrorista ETA ha anunciado que entregará el próximo sábado en Francia. El juez Eloy Velasco ha admitido a trámite una denuncia que la Fiscalía que ahora dirige Jesús Alonso presentó la semana pasada.

eta-dEl ministerio público presentó su petición para que se pida a Francia que, a través de una comisión rogatoria -una solicitud de cooperación judicial entre estados-, el acceso a las pruebas que se encuentren para investigar posibles delitos cometidos con ellas. De hecho, se calcula que los atentados atribuidos a la banda que están pendientes de resolver son 224. No obstante, lo previsto es que las armas que ETA va a entregar estén ‘limpias’ de cualquier prueba y que entre ellas no figuren las que se han utilizado directamente en atentados, con los que difícilmente servirán para el fin que persigue la Fiscalía.

La banda terrorista asesinó a más de 800 personas en sus medio siglo de actividad criminal, dejando también más de 20.000 heridos y damnificados y casi un centenar de secuestrados. ETA anunció el pasado 17 de marzo que este sábado comunicaría la lista de sus depósitos de armas, sin precisar más detalles. Este arsenal estaría ubicado en Francia y, según expertos de la lucha antiterrorista, podría comprender unas 130 armas cortas y dos toneladas de explosivos.

Aunque se cree que el desarme que se escenificará el 8 de abril es el paso previo a la total disolución de la banda, el anuncio que se hizo a mediados del mes pasado a través del periódico francés Le Monde fue acogido con bastante escepticismo tras el fiasco de la falsa entrega de armas que se produjo en 2014, cuando unos 'verificadores internacionales' reconocieron en la Audiencia Nacional que los terroristas se habían llevado las mismas armas que habían dicho que entregaban.

Esta vez, ETA ha recurrido a representantes de organizaciones afines, vinculados a la izquierda abertzale, para llevar a cabo el nuevo desarme voluntario. Cinco de ellos fueron detenidos el 16 de diciembre de 2016 en Luhuso, en el sur de Francia, cuando iban a proceder a la destrucción de armas de la banda terrorista por el riesgo de que se eliminaran pruebas que podrían ser utilizadas para esclarecer casos sin resolver, lo mismo que alega ahora la Fiscalía para solicitar que se permita a investigadores españoles analizar el arsenal etarra.
Entonces fueron intervenidas cincuenta armas de fuego, 17 de ellas procedentes del robo cometido por ETA en Vauvert (Francia) en octubre de 2006, que iban a ser inutilizadas usando maquinaria específica que también fue decomisada.

Dos de los detenidos, Mixel Berhokoirigoin y Jean Joël Etxeberri, han declarado posteriormente que se ofrecieron voluntaria y conscientemente a ETA para ayudar en la “neutralización e inutilización” de las armas. Y lo hicieron porque “es insensado dejar armas por el campo con el riesgo de que personas malintencionadas se hagan con ellas”, aseguraba Etxeberri al diario Liberation, a lo que su compañero añadía en Euskadi Irratia que “nosotros no estamos ligados a ETA ni órganicamente ni de ninguna otra manera, lo hicimos por iniciativa propia”.