Juan María Nin: “Logré convencer a Merkel para salvar las cajas y evitar la intervención de España”

Juan María Nin ha sido más que testigo, que lo ha sido, protagonista de los acontecimientos de los últimos años de nuestra democracia. Ha participado en primera persona en las decisiones más importantes para resolver la crisis financiera mundial, en especial el diseño para resolver el problema de la crisis de las cajas que a punto estuvieron de provocar una intervención del Reino de España. Gracias a una reunión personal con la Canciller alemana, Angela Merkel, España consiguió los 100.000 millones para rescatar “algunas cajas” como él insiste en señalar, ya que el sistema financiero español en su conjunto no estaba a punto de la quiebra. Tras su salida como ejecutivo de la Caixa, Nin ha vuelto en plena forma para compartir sus vivencias de los últimos años con un ensayo ‘Por un crecimiento racional’. En él hace un repaso de los muchos errores y algún acierto que se han producido desde la gran recesión, en el que revela sus recetas para competir en mundo digital. Con un lenguaje didáctico y cercano, Nin logra con este libro acercar a las nuevas generaciones de los millennials pasado y presente, ofrece instrumentos con los que afrontar un futuro, que no solo en la economía, será cada día más digital.

JUAN MARIA NIN_27_bajaP.- En su libro ‘Por un crecimiento racional’ cuenta que se cometieron muchos errores de análisis y en la solución, con la inundación del mundo con dinero sin sostén de ahorro que nos ha llevado a un aumento exponencial de la deuda. Enorme problema para las generaciones futuras.

R.- Al día de hoy si. El sistema sigue siendo frágil. La crisis señala el final de un ciclo largo. Es cierto que ha habido una burbuja inmobiliaria a lo bestia, también, pero antes hubo la de las punto.com, con una crisis de deuda impresionante. Es un largo ciclo de 50 años que se acaba. En la solución del abismo están medidas de política monetaria muy heterodoxas y de política fiscal muy fuertes que nos permiten ganar tiempo. La clave está en que hemos ganado tiempo para resolver los problemas de fin de ciclo, problemas muy profundos que han atacado al sistema financiero. Crisis que cataliza, que se ataca con una regulación muy positiva de más solvencia, más liquidez y menores apalancamientos; de más regulación y mayor supervisión. Mirando al futuro la lección está aprendida. A no ser que alguien como Donald Trump las deshaga. Aunque seguro que no va a ser así, de cara al futuro estamos mucho mejor. ¿Hemos acabado el trabajo? No aún queda mucho por hacer, pero EEUU lo ha hecho muy bien.

P.- ¿Quiere decir que ‘el efecto Trump’, como antes lo habían hecho bien, no va a tener grandes repercusiones en materia económica en el resto del mundo?

R.- Me costaría contestar a esto, pero lo que sí es seguro es que, siendo EEUU un país muy democrático con instituciones extraordinariamente sólidas, siendo un país de ‘check and balance’ (con separación de poderes), un país tan organizado; con lo bien que se ha hecho en la época de Obama para la recuperación de la crisis, terminará logrando resultados muy aseados. Hay que creer más en el sistema y la globalidad de las instituciones y menos en el comportamiento de algunos que se manifiesten de forma extemporánea.

P.- Volviendo a los origines de la crisis en España. Usted fue partidario de haber creado un banco malo en el 2008 que hubiera evitado muchos problemas de credibilidad en los mercados internacionales…

R.- Efectivamente y no estuve solo. Cuando estalla la crisis a nivel de sistema global me encuentro con Pedro Solbes en Washington. Vemos que se cae el sistema, Bear Stearns, Lehmann Brothers… se capitalizan inmediatamente Royal Bank of Scothland, el Natwest… Con todo lo que sucede, miramos a España, con la experiencia de la crisis del 92. Vemos que tenemos un sobreprecio en el inmobiliario clarísimo con crecimientos del PIB del 4%. Había una parte de los activos de los bancos que si hubiera caído el sistema no se iban a pagar. Lo que hacen algunos, entre ellas yo mismo, es plantear porqué no analizamos la creación de un banco malo ahora que tenemos financiación a LP y podemos separar lo malo de lo bueno. Se tomó otra decisión porque se consideraba que España estaba creciendo y la contaminación no iba a ser tan alta. No fue una decisión correcta. En el espíritu del libro, dirigido al ámbito universitario, este episodio es muy interesante como reflexión. Conviene dejar huella de aquellas cosas que no pasaron y pudieron pasar. Quizás hubieran hecho las cosas diferentes. No supone una crítica, ni un demerito para quienes no lo hicieron. Sencillamente es un libro que explica las cosas y este es un hito a reflexionar.

Algunos banqueros se equivocaron a la hora de ver los brotes verdes

2000_px_Por_un_crecimiento_racionalP.-En aquella época banqueros como Emilio Botín quien llegó a decir que la crisis que “era gripe de un día” defendían por completo la política económica de Zapatero. Quizás Vds. los banqueros se equivocaron.

R.- Bueno todos no, algunos. Esto es muy importante. Y saco a colación el tema del ministro holandés (quien dijo que en los países del Sur nos gastábamos el dinero en bebidas y mujeres) que me ha dolido mucho su expresión porque yo lo he vivido en directo. No hay una sola familia en España a la que no haya tocado la crisis. Los abuelos han compartido la pensión con sus nietos, los padres, los cuñados. La resistencia familiar ha tenido una actuación extraordinaria; lo mismo que la sociedad civil. Es un país que ha tenido el merito de hacer una transición democrática, con un modelo de crecimiento económico ejemplar en el mundo. Con un sistema financiero extraordinariamente bien en comparación con todos los demás. Sí ha tenido un problema con algunas cajas de ahorros, pero no todas. Si  este país predica de sí mismo la generalización de la parte patológica de los errores , y los extiende a todo, estamos dando pie a los que están fuera y dicen barbaridades profundamente injustas y muy agresivas con lo que se ha hecho en España.

No quiero parecer ‘Pepito optimista’ con ello, pero sí ‘Petito equilibrado’, justo. No nos arroguemos unas culpas al 100% de lo que ha pasado en el sistema porque no es verdad y la mentira hace mucho daño. Las cajas que no requirieron ninguna ayuda pasaron mucho mejor esta crisis que la mayoría de los bancos europeos o americanos.

No hay ningún país de fuera de España que haya dicho las cosas sobre si mismos o sobre su banco central como lo que hemos dicho nosotros.

P.- Recuerda en su libro que fuimos los primeros en aplicar los estrés test

R.- Claro, España es el primer país que se somete a un ‘stress test’ y el primero que por Decreto Ley mete una sobredosis de provisiones al sistema, porque hacía falta. Algunos dijeron que era una gripe pasajera, otros como yo, en junio de 2007, cuando entro como primer ejecutivo de Caixa, tomo decisiones que son recordadas de escenario de crisis, que se traducen en decisión concretas. En el año 2010 hubo un colectivo a favor de que existían brotes verdes; no creo en ellos, pero me pregunto si estaba equivocado. En ese momento fui a Hong Kong con Stephen Roach, el analista más ácido del mercado. Tras el almuerzo le pido que se pronuncie sobre los brotes verdes. Su respuesta fue un 85 no y un 15% que hay brotes verdes. Que me quede tranquilo. Y así lo cuento. Algunos pensaron en una gripe pasajera; otros, que España estaba bien gestionada y que no hacía falta nada. Algunas instituciones se enmarcaron en esta visión ‘buenista’ mientras otros nos pusimos agrios.

 P.- En el libro describe un dato inédito a en la que relata un encuentro personal con Angela Merkel a quien hace cambiar la visión que tenía la Canciller alemana sobre España por lo que se aprobó solo el rescate de las cajas y se evitó el de España.

R.- De algunas cajas matizo porque algunas como la Kutxa, Ibercaja y Bancaja también están en ese paquete y no es justo. Hubo gente horrible y gente que lo hizo muy bien. El sistema si dice las cajas nos hacemos daño a nosotros mismos porque luego viene el ministro holandés y habla del sistema financiero español y no de algunas cajas. No es bueno y yo estoy en esa batalla.

P.- Pero volviendo a Merkel…

R.- Lo que explico en el libro es que en los momentos de crisis muy importantes, 2008 y 2012, que pudo haber supuesto el fin del euro, los procesos de decisión se comprimen en el tiempo y en las personas. Cuando Rajoy me dice este tema lo llevamos Obama, Merkel y yo, donde claramente hay que tomar una decisión y ésta se fue construyendo desde la base con muchas opiniones. Fue una decisión extraordinariamente compleja.

P.- ¿Por qué?

R.- Las decisiones en el mundo financiero, en el económico y a veces en las relaciones personales se adoptan más por la percepción de la realidad que por la propia realidad. En el mundo financiero la percepción de la realidad es lo que vale, es determinante. En aquel momento cuando estoy en Washington lo que dicen todos los informes es que el agujero de solvencia en el sistema era de entre 150.000 y 260.000 millones de euros y lo que dice el gobierno español y el banco de España es que son 50.000. En aquel momento lo que valía era la cifra de 150-200.000 porque es la opinión común del mercado. Añaden que si esa es la cifra la cuestión no tiene arreglo, porque no hay mecanismos europeos para meter 200.000 millones en España. Tampoco los parlamentos nacionales aprobarían una línea especial. Por tanto hay que intervenir España y si intervenimos España es tan grande que algunos pensaban, y yo lo suscribía, sería un estigma histórico para nuestro país porque nos cargaríamos el euro.

La jefa de la tribu, Angela Merkel tenía que tomar una decisión, pero antes la semana anterior en Washington, hay una discusión profunda sobre el euro y Europa.

P.- Fue una reunión del Club Bilderberg…

R.- En la hora el almuerzo el sábado, cuando los líderes tienen tres horas de descanso, me piden que explique qué es lo que estaba pasando. Construí un discurso moral muy profundo. Hablé en primer lugar, del tema de los tiempos: el ciclo español no es el europeo. La percepción que tienen de nuestro país hoy, que está en una grave crisis, la teníamos nosotros de ustedes en el 2008. Y en 2002 cuando rompemos los compromisos de Maastrich y se le permite a Alemania y a Francia incumplir el déficit y se bajan los tipos de interés, lo que introduce en España un tipo real negativo, porque ustedes tenían problemas, y alimentamos la burbuja inmobiliaria. Añadí que en España reconocemos los errores. Que el Banco de España, el gobierno y la sociedad, saben donde se han equivocado y nosotros donde se han equivocado ustedes.

Pero en tercer lugar expliqué que en España no ha habido fraude.

En España no ha habido fraude financiero

P.- Pero ¿a qué se refiere, a fraude en el mundo financiero o en el mundo político?

R.- En 2012 lo que se dice es que la sociedad española se ha gastado todo en mujeres y en alcohol, como se ha dicho ahora. Y yo les dije que en España no había habido fraude porque todos los euros que nos habían dado para agricultura, préstamos de bancos, infraestructuras se habían invertido. Ha habido pérdidas pero está en las reglas del juego. Oiga es que se ha perdido una fortuna, decían, claro es que ha habido una crisis inmobiliaria porque se ha gestionado mal y se ha administrado mal. No soporto que digan eso, que se generalice para atacar todo el sistema, como desde fuera nos atacan.

P.- Si, pero es que la idea que tenemos nosotros es sobre todo por el fraude político.

R.- Pero yo hablo de economía y alguien tiene que decir que esto no es tolerable. Esto se ha producido con algunos políticos, en algunos sitios y en alguna cantidad, pero no se puede generalizar. Si ahora tuviéramos que dibujar una gráfica del impacto económico sería muy bajo respecto al PIB español.

P.- ¿Cómo fue la entrevista con Merkel?

R.- Me marché de Washington y estando en Sao Paulo me llamó su gabinete para pedirme que fuera a Berlín en 24 horas. La mayoría de la entrevista se produjo en los mismos términos de la conferencia de Washington y le conté lo de los tiempos del ciclo económico español, que el dinero está invertido. Me habló de los aeropuertos fantasma a lo que respondí que la mayoría del dinero no está ahí, puesto que AENA gana dinero.

Le garanticé que no había fraude. Que eran 50.000 millones los que se necesitan para rescatar a algunas cajas, lo que dice el Banco de España y le recordé que nuestro sistema financiero era mejor que el suyo que el holandés, o el americano.  Cuando me dijo que con 50.000 no lo arreglamos, le contesté que tenía toda la razón porque los papeles dicen que como no hay credibilidad hace falta mucho más y así llegamos a la cifra de los 100.000 millones de euros.

P.- ¿Cómo es ella en persona?

Me pareció una persona extraordinariamente diligente y alemana. Durante toda la entrevista se comportó como una profesional, muy recta, e intensísima. Cuando acabamos estaba satisfecha de haber hecho su trabajo, convencida de que con 100.000 millones arreglábamos el problema.  Cuando Rajoy le transmite que el Banco de España dice que son 50.000 y yo se lo argumento, se relajó.

Aunque me planteó que quedaba un problema:  los parlamentos europeos querrán hacer un préstamo de Tesoro a Tesoro, porque como ampliaría sus respectivos déficits, si se hacía un préstamo directo al FROB, sin garantías, no lo aprobaría nadie. Fue cuando me dijo, y ahí sale la Merkel humana, comprendo perfectamente el orgullo español. Para un presidente de Gobierno tragarse el sapo de firmar una línea de 100.000 millones es un sapo.

P.- En su libro  insiste en el problema que genera la deuda, en el caso de España casi en el 100 % del PIB. Aunque en los dos últimos años se ha reducido, está muy lejos del 60 % del programa de estabilidad de la UE, pero parece que no fuera urgente afrontarlo. Al menos con el nuevo Presupuesto…

Tengo que estudiar el presupuesto, porque aún lo conozco, y es muy importante porque marca la política económica del país durante un año, pero estoy seguro de que es un compromiso que cumple con Europa. Lo que si se está viendo en los últimos tres trimestres es un final de ciclo de ‘deudismo’ y un ahora que son los ingresos. El tono de la conversación en los próximos 50 años es ‘ingresos’ y por tanto más capital más ahorro, más políticas de oferta, y por tanto, menos deuda.

P.- ¿Cree que la atomización de partidos en España y la falta de apoyos suficientes al Gobierno en muchas medidas gubernamentales pueden retrasar o incluso impedir la recuperación en España?

Es la gran duda que tengo. Lo me dice la experiencia personal y los números y lo que se ha visto globalmente es que el sistema de alternancia de dos partidos constitucionales de centro derecha y de centro izquierda en España haciendo el balance global ha sido extraordinariamente positivo. Nunca hemos tenido en España unos niveles generales de Estado social tan fuerte, no estado del bienestar, que es solo un trocito del social. El balance ha sido ejemplar. Solo nosotros nos lo podemos cargar, primero desde el punto de vista de imagen y, segundo, el experimento de descomposición de este sistema en un sistema de partidos más pequeños y de pactos me plantea la interrogante de qué resultados dará.

Pero necesito tiempo para ver como se equilibran esas fuerzas y sobre todo contestar a la gran pregunta: ¿en una democracia tan tierna como la española seremos capaces de llegar a acuerdos y consensos? La experiencia en algunas formaciones políticas me dice que ni siquiera internamente. Pero hay un interrogante. También es verdad que aprendes haciendo las cosas. El bipartidismo ha sido excelente y no sé si lo vamos a recuperar o no.

P.-¿Cuál es el futuro que nos espera, sobre todo en cuanto al papel que tendrá en la economía la revolución tecnológica y digital?

Vamos al 3 x 4 y lo explico. Se acabó el ciclo largo, y vamos hacia un ciclo corto se agota, en concreto la política monetaria y la fiscal. Hemos ganado tiempo, pero tenemos la suerte de que las recetas tradicionales de salida de una crisis tan importante como esta, desde las guerras a periodos de estabilidad, de no crecimiento, de gran sacrificio, una especie de charco de 20 años, con los jóvenes condenados al mileurismo…Tenemos la suerte de que el final de este ciclo acaba con una revolución. La productividad del sistema como está no puede con la deuda y con las exigencias del sistema. No puede haber más expolio de la naturaleza-ecológico, ni la demografía. La productividad del sistema puede con la deuda justito, a base de curvar los salarios. Por eso controlar la deuda permite el florecer de los salarios.

La revolución digital nos permitirá volver a ser muy productivos. Si podemos incorporar inteligentemente como sociedad la revolución digital, supondrá un incremento de la productividad y podremos pagar mejor la deuda. Esto cambia el mundo antiguo y por eso hablamos del 3×4 que nos conduce a una sociedad en la que trabajan los robots, la inteligencia artificial, pero seguimos teniendo que hacer otro tipo de trabajos más sociales, más creativos, el cuidado de la naturaleza. Significa tres días a la semana cuatro horas para trabajar y el resto ocio y entretenimiento, ciencia… Tenemos ejemplos en la historia como la civilización romana.

@ccortines