Angela Merkel cierra la puerta a cualquier intento de secesión en el territorio europeo

No es la primera vez que la canciller alemana, Angela Merkel, se pronuncia en contra movimientos que atenten contra la integridad territorial de los Estados europeos, pero este jueves ha hecho una de las declaraciones más rotundas sobre el asunto que se le recuerdan. Y es que las circunstancias son especiales: acaba de activarse el Brexit, Escocia enarbola de nuevo la bandera de la independencia y Alemania retoma el liderazgo europeo, ahora que Reino Unido ya no ejerce de contrapeso.

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“No hay que tocar la integridad territorial de los Estados”, ha proclamado Angela Merkel durante su intervención ante el congreso del Partido Popular Europeo, que se celebra en La Valeta (Malta). La canciller, que ha empezado hablando de Ucrania pero que luego ha derivado a referencias de carácter genérico sin mencionar expresamente a Cataluña o Escocia, ha añadido: “El principio de integridad territorial no debe ser puesto otra vez a prueba después de la Segunda Guerra Mundial”.

El cónclave de los ‘populares’ europeos ha estado marcado por el Brexit, que Theresa May activó el miércoles cuando estaba arrancando el congreso y un día después de que el Parlamento de Escocia votara a favor de facultar a su ministra principal, Nicola Sturgeon, para impulsar un nuevo referéndum de independencia. Su intención es desligar su destino del futuro fuera de la UE que le espera a Reino Unido. Pero, si alguien pensaba que los líderes europeos podrían mirar con cierta simpatía los esfuerzos escoceses por permanecer en el club, se equivocaban. Eso es lo que ha querido dejar claro la canciller alemana con su mensaje, que tiene otro destinatario: Cataluña.

De hecho, Merkel ha pronunciado su sentencia antisecesionista poco después de mantener una breve conversación con el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, que también participa en el congreso como líder del PP.

Rajoy ya ha conseguido en otras ocasiones pronunciamientos similares de Merkel, como cuando en septiembre de 2015, durante una visita del presidente del Gobierno a Berlín, la canciller subrayó que los tratados de la Unión, “que todos tienen que respetar, garantizan la soberanía nacional y la integridad territorial de los Estados“, lo que choca con una independencia unilateral. La declaración tenía una especial trascendencia por producirse poco antes de las elecciones catalanas y reforzaba la postura de Rajoy que es de sobra conocida: nunca, mientras sea presidente del Gobierno, consentirá que se vulnere la legalidad, lo que significa que no tolerará un referéndum de autodeterminación que sería contrario al principio de soberanía nacional que consagra la Constitución, ni mucho menos una declaración unilateral de independencia.

Ahora, se puede decir que Merkel, que el miércoles ya paró los pies a May para rechazar los términos de la negociación que la primera ministra británica pretende imponer a la UE -acordar simultáneamente el divorcio y la nueva relación entre Reino Unido y Bruselas- sigue ejerciendo ese liderazgo reforzado que le confiere la salida de la segunda economía del club europeo. Michael Heseltine, exviceprimer ministro británico, lo decía este jueves en una entrevista concedida a ‘El Mundo’: “El Reino Unido ha servido históricamente de contrapeso a la alianza franco-germana. Yo creo que la presencia de nuestro país era siempre una garantía para que existiera un cierto equilibrio en la UE. Pero ahora resulta que nos vamos y se lo dejamos todo a Alemania. Nuestra pérdida de influencia en Europa va a ser terrible”.

Revestida de esa autoridad, Mekek ha señalado en La Valeta cuá es el espíritu de la nueva etapa: “Juntos lo vamos a hacer mucho mejor que cada uno por su cuenta”. No ha pronunciado la palabra ‘Brexit’. Eso sí, ha defendido los “valores y principios” de la Unión Europeoa, como la libre circulación de personas y capitales, que es precisamente lo que pretenden suprimir los británicos. “Nuestra tarea es esforzarnos por nuestra querida Europa y preocuparnos porque la queremos”, ha declarado.

Por otro lado, la canciller ha expresado su apoyo al acuerdo de refugiados firmado entre la UE y Turquía, aunque ha abogado por “proteger” las fronteras exteriores” de la UE, que “no puede dejar entrar a cualquiera que quiera venir”. “Ante Siria, Libia o Turquía no podemos mirar hacia otro lado. Fue correcto aprobar el acuerdo con Turquía. Hicimos bien“, ha señalado Merkel, que en septiembre se juega la reelección frente al socialdemócrata Martin Schulz, en medio de un peligroso avance de la ultraderecha que incluso ha impulsado a Alternativa por Alemania por delante de la CDU en algunas elecciones regionales.

El presidente del Consejo europeo, Donald Tusk, también ha dedicado parte de su intervención a subrayar la necesidad de una Europa “unida” y fuerte, capaz de “enfrentarse a los populismos“. “Debemos decir alto y claro que los nacionalismos y separatismos que tratan de debilitar la Unión Europea son lo opuesto al patriotismo moderno”, ha defendido Tusk, para quien quienes atacan la Unión son también quienes “amenazan sus propias comunidades y debilitan su propia soberanía”.

Rajoy apela a la fortaleza de Europa

Por su parte, el presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, ha resaltado este jueves ante los líderes de la derecha europea la fortaleza del proyecto de la UE, y ha recalcado que Europa sigue siendo el mayor espacio de seguridad, prosperidad y solidaridad del mundo, un día después de ponerse en marcha el Brexit. Sólo ha aludido al proceso de salida del Reino Unido cuando ha comentado que la dura crisis por la que ha pasado Europa trajo consigo no solo el despertar de los populismos sino también la votación de los ciudadanos de “un país muy importante” a favor de dejar la UE.

Ha sido la única mención de Rajoy al asunto que más ocupa en este momento a los líderes europeos, incluido él, quien precisamente esta mañana ha hablado con Theresa May. La primera ministra británica le ha llamado para comentarle la carta de notificación del Brexit. Poco ha trascendido de esa conversación que, según han contado fuentes del Gobierno, ha durado unos diez minutos y ha sido sobre todo protocolaria, sin entrar en el fondo del asunto y admitiendo ambos la importancia de las relaciones bilaterales.

El presidente español ya dijo el miércoles, tras ponerse en marcha el proceso de salida del Reino Unido, que la prioridad en las negociaciones debe de ser “minimizar” los efectos negativos del Brexit, y apostó por actuar de forma unitaria entre los veintisiete estados miembros, aunque también recalcó que España defenderá sus intereses en esta negociación.

Rajoy ha hecho este jueves, por lo demás, un discurso de cerrada defensa del europeísmo, el “noble ideal” al que recurrir, ha dicho, para encarar el futuro “con mayor esperanza que antes”, una vez que la recuperación está en marcha y con previsiones de crecimiento y creación de empleo positivas por primera vez en casi una década.

Y frente a la cautela sobre el Brexit, que también han mostrado en esta cita otros líderes como Merkel, Rajoy ha vuelto a arremeter contra los populismos, esos movimientos que traen “soluciones sencillas a problemas complejos” y “sólo generan insatisfacción”. “Nadie debe engañarse: Jamás en la historia un partido populista ha promovido ningún beneficio a su pueblo cuando llegó al poder”, ha añadido el presidente español.

Ha recordado el sesenta aniversario del Tratado de Roma y ha subrayado que con este “gran legado” los europeos tienen “bases sólidas” para seguir avanzando. “No nos olvidemos que Europa sigue siendo el mejor lugar del mundo” en términos de “democracia, libertad y derechos humanos”, ha dicho Rajoy, quien también ha destacado que la UE es “la primera potencia” tanto comercial como económica y “el lugar donde mejor se atiende a las personas” con los mejores sistemas públicos de pensiones, sanidad y educación. Y ha cerrado así su intervención asegurando que “todos quieren venir a Europa”, y pidiendo a los líderes europeos de la derecha trabajar con “seriedad” en estos momentos.

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