El yerno y asesor de Trump será interrogado por el Senado sobre sus conexiones con Rusia

Los investigadores del Comité del Senado de Estados Unidos que indagan las conexiones entre la campaña que llevó a la presidencia a Donald Trump y el Kremlin han llegado hasta el corazón mismo de la Casa Blanca. Según ha trascendido este lunes, tienen previsto llamar a declarar al yerno y asesor del mandatario, Jared Kushner, lo que supone una escalada notable en el ‘affaire’ de la injerencia rusa en las elecciones de noviembre de 2016 porque la citación salpica a uno de los más estrechos colaboradores del presidente y a un miembro de su círculo más íntimo, el marido de su hija Ivanka.

trump-kushner-DLa citación de Kushner ha sido avanzada por ‘The New York Times’, que se hace eco de los encuentros que el ‘yernísimo’ mantuvo en diciembre con el embajador ruso en Washington, Sergey I. Kislyak. El primero, que ya se conocía, tuvo lugar en la Torre Trump, durante la transición presidencial, y en él estuvieron presentes el yerno del magnate, el embajador ruso y el general retirado Michael Flynn, entonces asesor de seguridad del presidente electo. Con la llegada a la Casa Blanca de Trump, el 20 de enero pasado, Flynn fue designado asesor de seguridad nacional, pero tuvo que renunciar al puesto el 13 de febrero en medio de un escándalo por ocultar sus contactos con representantes del Kremlin.

Después de ese primer contacto, Kushner se reunió con Gorkov, titular del banco ruso Vnesheconombank e incluido en una lista de personas sancionadas por Estados Unidos por la anexión rusa de Crimea y su apoyo a los grupos armados prorrusos de Ucrania. La Casa Blanca solo había reconocido hasta ahora la reunión entre el embajador ruso y Kushner, pero la portavoz presidencial Hope Hicks ha confirmado al diario ambas reuniones aunque quitando importancia a lo tratado por Kushner con sus interlocutores.

Lo cierto es que, por aquel entonces, antes de que Trump jurara el cargo y tomara posesión en la explanada del Capitolio, la administración Obama había barajado la posibilidad de sancionar a Rusia por la infiltración en los ordenadores del equipo de campaña de la candidata demócrata, Hillary Clinton. Miles de correos electrónicos, supuestamente robados de la cuenta profesional de John Podesta, jefe de campaña de Clinton, fueron publicados por Wikileaks.

Según esos correos, la candidata demócrata dijo ante un grupo de inversores inmobiliarios que “hay que tener una posición privada y una posición pública” y en una charla con el Deustche Bank defendió un “mercado común hemisférico, con libre comercio y fronteras abiertas”. Pero no sólo. Clinton hizo muchas más consideraciones polémicas que puso al descubierto la filtración masiva.

La amenaza de sanciones por haber propiciado estas revelaciones que pudieron beneficiar a la campaña de Trump habría sido conjurada por sus colaboradores en sus encuentros con los representantes del Kremlin, con los que se habrían comprometido a dejarlo todo en papel mojado una vez que la nueva presidencia fuera una realidad. Esto es lo que, en principio, se proponen averiguar los investigadores del Senado que, además, según el Times, quieren consultar al yerno de Trump si la reunión con el banquero ruso buscaba asegurar financiación para las reformas de un edificio en Manhattan propiedad del grupo inmobiliario de la familia Kushner.

Kushner, el ‘consigliere’ con más poder sobre Trump

El negocio familiar de Kushner, como el de Trump, es el inmobiliario. Ambos, suegro y yerno, tienen mucho más en común de lo que podría deducirse a simple vista por su aspecto tan radicalmente distinto. La campaña electoral contribuyó sin duda a acercarles, sobre todo porque Kushner fue el principal artífice de que el candidato republicano sacara el máximo partid posible a las redes sociales, que acabaron convirtiéndose en una baza esencial para atraer votantes.

Ahora, el presidente no solo le ha convertido en su asesor especial sino que acaba de encargarle la Oficina de Innovación de la Casa Blanca, con la que pretende trasladar ideas y estrategias del mundo empresarial a la administración para adaptarlas a las funciones gubernamentales y simplificar la burocracia federal. Esto convertirá a Kushner en un contrapeso del estratega jefe de la Casa Blanca, Steve Bannon, que no formará parte del nuevo proyecto después de su llamada a la “deconstrucción del estado administrativo”. “El gobierno debe funcionar como una gran compañía americana. Nuestra esperanza es que podamos lograr éxitos y eficiencias para nuestros clientes, los ciudadanos”, señaló Kushner el domingo en una entrevista en su oficina de West Wing, el ‘Ala Oeste’.

El Comité de Inteligencia del Senado de EEUU inició en enero sus actividades para citar a altos funcionarios que pudieran aportar información sobre el supuesto ciberataque de Rusia. Desde entonces, se han sucedido los acontecimientos que han apuntalado la tesis de que sí hubo una injerencia rusa para favorecer a Trump en las elecciones de noviembre de 2016.

Hace una semana, las principales agencias de seguridad de EEUU confirmaron que estaban investigando esa intevención del Kremlin en la campaña electoral estadounidense, al tiempo que desmentían que Barack Obama hubiera espiado a Trump y que se hubiera producido fraude electoral en los comicios. Esas fueron las principales conclusiones de las comparecencia del director del FBI, James Comey, y de la NSA, el almirante Mike Rogers, ante el Comité de Inteligencia de la Camara de Representantes.

“Estoy autorizado por el Departamento de Justicia para confirmar que, como parte de nuestra misión de contra-Inteligencia, el FBI está investigando los esfuerzos del Gobierno ruso para interferir en la elección presidencial de 2016, y que eso incluye cualquier relación entre individuos asociados con la campaña de Trump y el Gobierno ruso y si hubo alguna coordinación entre la campaña y los esfuerzos de Rusia”, aseguró Comey con absoluta contundencia.

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