La OCDE avisa: el crecimiento no impide que aumente la pobreza por la mala calidad del empleo

La economía española crecerá este año a un ritmo del 2,5%, según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), que ha revisado dos décimas al alza su anterior pronóstico, mientras que ha mantenido en el 2,2% su proyección de crecimiento del PIB para 2018. Pese a lo positivo de esta previsión, la organización con sede en París también constata que “el desempleo sigue situándose en niveles muy altos, sobre todo entre los jóvenes y los parados de larga duración”. Y añade que "la pobreza también ha aumentado, debido principalmente a la falta de empleo de calidad que proporcione suficientes horas de trabajo y unos ingresos adecuados”.

ocde-dLa OCDE ha advertido de la pérdida de calidad del empleo en España durante la crisis, así como de la necesidad de adoptar medidas adicionales para reducir la desigualdad mejorando los servicios públicos y reforzando las ayudas sociales, incluyendo un aumento en alcance y dotación de las ayudas a desempleados, así como su mantenimiento parcial cuando se encuentre trabajo para no desincentivar la búsqueda de empleo.

En su informe 'Estudios económicos de la OCDE: España 2017', la institución considera necesario adoptar programas más eficaces y mejor definidos para los desempleados de larga duración en España, donde los planes actuales -Renta Activa de Inserción (RAI), Programa de Recualificación Profesional (PREPARA) y Programa de Activación para el Empleo (PAE)- se lanzaron en diferentes momentos y con diferentes objetivos, por lo que su coordinación podría mejorarse o reorganizarse para que resulten más eficaces.

Por ello, la organización recomienda ampliar de manera más generalizada el actual PAE, plan de ayudas y formación dirigido a los desempleados de larga duración con personas a su cargo cuyo importe está algo por encima de los 400 euros, y plantea la necesidad de "aumentar las ayudas económicas de los programas actuales en la medida de lo posible dentro del presupuesto, para conseguir una mayor eficacia de los programas".

Asimismo, la OCDE plantea que las prestaciones sociales para los desempleados deben ir retirándose más gradualmente a medida que aumentan los ingresos percibidos, "en lugar de eliminarse por completo como es el caso en la actualidad, para que no se menoscaben los incentivos económicos para trabajar".

En cualquier caso, el 'Club de los países ricos' subraya que las prestaciones deben estar estrictamente supeditadas "a la búsqueda activa de empleo", de manera que contribuyan a que los beneficiarios sigan vinculados al mercado de trabajo a través de los servicios públicos de empleo. "El empleo es la mejor fórmula para salir de la pobreza de manera duradera", sostiene la OCDE, que reclama un replanteamiento de los programas para combatir la pobreza en España, que permita reorganizarlos para hacerlos más efectivos, incrementando "tanto su alcance como la cuantía de las ayudas, en especial en el caso de familias pobres con niños".

Por otro lado, la OCDE considera fundamental mejorar el funcionamiento del mercado laboral y reforzar el conjunto de las habilidades de los trabajadores españoles para conseguir que el crecimiento de la economía española sea más inclusivo y permita mejorar el bienestar. La organización con sede en París pone de manifiesto el deterioro en la calidad del empleo en España registrado durante la crisis, apuntando la importancia de un empleo de calidad, entendido en términos de ingresos, seguridad y calidad del entorno de trabajo, para el bienestar y la productividad.

Es decir, a pesar de la recuperación del mercado laboral y el descenso de las cifras de desempleo en los últimos años, aún una cuarta parte del conjunto de los trabajadores en España tiene empleos temporales, lo cual representa la mayor proporción de la OCDE después de Polonia.

España también muestra la tasa más baja en la transición de trabajadores de empleos temporales a empleos indefinidos y de media los ingresos son también comparativamente bajos, lo cual refleja la baja formación media de los trabajadores y la escasa productividad media de las empresas. "Las exigencias laborales impuestas sobre los trabajadores, tales como el tiempo que tienen para realizar una tarea o los riesgos para la salud física, son excesivos en comparación con los recursos de los que disponen, incluido un débil acceso a la formación", añade la OCDE.

Pobreza y desigualdad

El informe destaca que el fuerte incremento del desempleo en España como resultado de la crisis y, en menor medida, el aumento de la disparidad en los ingresos anuales, han incrementado la desigualdad en los ingresos, mientras la tasa de pobreza sigue siendo elevada, a pesar de los descensos registrados a medida que se reactiva el mercado laboral.

La OCDE reconoce que el sistema impositivo y de transferencias ayuda a reducir la desigualdad de los ingresos y la pobreza, aunque considera que se pueden adoptar medidas adicionales en este sentido. "Las transferencias ayudan a reducir la pobreza, pero son bajas y benefician generalmente a la población más acomodada", apunta la institución, que considera que en líneas generales, las ayudas públicas en España para las familias son escasas.

Otro de los aspectos que se ponen de manifiesto es que el gasto social por niño es inferior al promedio de la OCDE y es especialmente bajo en la primera infancia, lo cual se deriva de un gasto bajo en ayudas en efectivo a las familias y en servicios públicos para el cuidado infantil. "Una mejora de los servicios públicos de cuidado infantil no sólo contribuirá a aliviar la pobreza infantil al reducir los costes de este tipo de servicios para las familias que más lo necesitan, sino que además contribuirá a conseguir una mejor conciliación laboral y familiar, promoviendo la incorporación de la mujer al mercado de trabajo y potenciando la educación de primera infancia", añade.

Previsiones de crecimiento

En cuanto a la previsión de que la economía española crecerá este año a un ritmo del 2,5%, el 'Club de los países ricos' se alinea con las tesis del Gobierno, que augura un crecimiento del PIB del 2,5% este año y del 2,4% el siguiente. "La recuperación de la economía española, en marcha desde 2013, ha sido una de las más sólidas de la OCDE gracias a la implantación de una amplia batería de reformas  estructurales, una política monetaria muy expansiva en la zona del euro, una política fiscal más laxa y un importante saneamiento del sistema bancario", destaca la organización en su informe 'Estudios económicos de la OCDE: España 2017'.

La OCDE espera que la demanda interna seguirá liderando la recuperación de la economía española, confiando en que el consumo privado mantenga su firmeza gracias a la continua mejora del empleo, a medida que las reformas aplicadas en años anteriores continúen dando sus frutos.

Asimismo, el mantenimiento de unas condiciones de financiación favorables debería ampliar el incipiente repunte de la inversión empresarial y en vivienda, mientras que el esperado incremento de las presiones inflacionistas debería ser moderado debido al elevado desempleo. En este sentido, la OCDE pronostica que la tasa de paro de España bajará este año al 17,5% desde el 19,6% de 2016, mientras que en 2018 se situará en el 16,1%, mejorando en dos y tres décimas respectivamente sus anteriores previsiones para 2017 y 2018.

A este respecto, la OCDE prevé que el crecimiento de la economía española descenderá ligeramente este año y el siguiente a medida que se ralentice el ritmo de crecimiento de la demanda interna y pierdan intensidad algunos factores que han contribuido a impulsar el consumo, como los bajos precios del petróleo y el descenso de los impuestos. Asimismo, la institución aprecia riesgos procedentes tanto de factores externos como internos, incluyendo las dificultades que puede encontrar un Gobierno en minoría para legislar "las reformas de calado necesarias para impulsar el crecimiento de manera sostenible".

Además, la OCDE advierte de que una ralentización del comercio mundial podría minar aún más las exportaciones, que han sido un motor importante de la recuperación, especialmente si España pierde competitividad a nivel internacional, mientras que la organización considera "moderada" la exposición de España al 'Brexit'.

Incumplimiento del déficit

En cuanto a los objetivos de déficit pactados con Bruselas, los nuevos pronósticos de la OCDE auguran un incumplimiento de dichas metas, ya que el desequilibrio negativo de las cuentas públicas previsto para 2017 será del 3,4%, frente al objetivo del 3,1%, mientras que para el año que viene se situará en el 2,8%, frente a la meta del 2,2%.

El informe subraya la disminución de vulnerabilidades financieras de España por la mayor solidez del sector bancario y el menor endeudamiento privado, aunque advierte del elevado ratio de deuda pública de España, así como del significativo saldo neto negativo de la posición inversora internacional española. En este sentido, las nuevas previsiones de la OCDE apuntan a un endeudamiento bruto del Gobierno del 99,6% del PIB en 2017 y del 99,4% en 2018, después de cerrar el pasado ejercicio en el 99,3%.

Según las simulaciones realizadas por la organización en función de las previsiones oficiales, la ratio de deuda pública de España se moderaría de forma progresiva hasta el 94% del PIB para 2030. Sin embargo, en un escenario más positivo en el que la inflación aumentase en 0,5 puntos porcentuales y el PIB registrara un incremento real superior de 1 punto porcentual por año a partir de 2019, la ratio de deuda podría caer hasta el 79% en 2030, mientras que podría elevarse hasta el 110% del PIB en un escenario adverso en el que los tipos de interés subieran un punto porcentual a partir de 2019.