Homs desafía al Supremo: asume su responsabilidad en el 9-N y asegura que ‘lo volvería a hacer’

“Estoy aquí como consecuencia de un debate político. Este juicio no debería celebrarse. Es un error que se haya llegado a este punto por poner las urnas para un proceso participativo”. De esta forma ha concluido la declaración de Francesc Homs, exconseller de Presidencia del Govern catalán y actual portavoz del PDeCat en el Congreso, ante el Tribunal Supremo. Homs, que está siendo juzgado por su participación en la consulta del 9-N ha tratado de escudarse en la falta de claridad de la providencia del Tribunal Constitucional suspendiendo la consulta pero, al mismo tiempo, se ha mostrado desafiante. “Lo volvería a hacer”, ha dicho.

homs-d“El TC sentenció en 2015 que el Estatuto de Autonomía no amparaba la consulta alternativa y que era una convocatoria fuera del ámbito de sus competencias. ¿Si hubiera conocido esa sentencia, hubiera actuado igualmente?”, le ha preguntado el fiscal. Y Homs ha respondido que “absolutamente sí, yo lo hubiera vuelto a hacer”. Pero ha aclarado que actuaría así porque considera que, al hacerlo, no estaría incurriendo en un delito de desobediencia y tampoco en otro de prevaricación. Hasta llegar a ese punto, Homs ha tratado de escudarse en que la orden del Constitucional para no celebrar la consulta no era lo suficientemente clara. “No había forma humana de saber cuál era el alcance de la providencia”, ha asegurado.

El exconseller y diputado se encuentra en una delicada situación que le obliga a hacer todo tipo de equilibrios. Se le acusa de prevaricación y desobediencia al haber desobedecido la orden Constitucional de no celebrar la consulta del 9-N y se juega una condena a nueve años de inhabilitación para desempeñar un cargo público, que es lo que solicita el fiscal y que le dejaría fuera de la carrera electoral que está a punto de comenzar en Cataluña si, como todo indica, se adelantan las elecciones al próximo otoño. Una condena dejaría al político convergente fuera de juego, pero tampoco puede renunciar a hacer campaña a favor de la secesión. Enarbolar esa bandera es lo único que les queda a él y al expresident Artur Mas -Puigdemont no quiere presentarse a las elecciones- para tratar de salvar los restos de Convergéncia, ahora PDeCat, frente al previsible triunfo de ERC.

“Estaban en juego los derechos fundamentales a la participación política de los ciudadanos y, al lado, una providencia inconcreta, que era un automatismo del Constitucional, algo que no es estrictamente una resolución judicial… y en ese marco el Govern tiene que tomar decisiones”, ha declarado Homs. En esas circunstancias, el gobierno catalán, no teniendo claro que se le prohibía de nuevo la celebración del proceso el 9-N, decidió ponerlo en práctica teniendo en cuenta otros factores. “En ese contexto, no fácil, tomamos la decisión de celebrar no una consulta, que había sido prohibida por una providencia anterior que sí fue clara, sino un proceso participativo”, ha señalado Homs.

El fiscal Jaime Moreno ha mencionado la carta de T-Systems -proveedor informático en el 9N-, en la que esta compañía manifiesta sus dudas al haberse prohibido la consulta en la providencia del TC. Homs ha replicado que la propia carta de T-Systems refuerza su tesis ya que “la empresa preguntaba qué había que hacer. En la primera providencia nadie preguntó nada porque la suspensión era evidente, en esta segunda providencia del TC no se dejaba en claro”.

En definitiva, Homs ha admitido que manifestó al Govern de la Generalitat que “no estábamos cometiendo ningún delito con el proceso participativo del 9-N” ya ha sostenido que “todo lo que hicimos fue público y notorio”. Por eso, ha añadido, “creo sinceramente que la Fiscalía tiene dificultad para formular su acusación. De hecho, yo me pregunto por qué al inicio no estaba en la causa y entré 15 meses después”.

En un momento del interrogatorio, Homs se ha quejado de que el fiscal le estaba formulando preguntas cuando él aún no había acabado de contestar la anterior. “En mi casa me enseñaron que tenía uno que dejar que el otro acabara de hablar antes de empezar él. Y me gustaría que se me tratara con respeto”, ha dicho. “Esto no es su casa, esto es el Tribunal Supremo”, ha terciado el juez Manuel Marchena, presidente de la Sala Lo Penal. “La pertinencia de hacer las preguntas corresponde a la sala. Si usted considera que el fiscal le interrumpe, usted siga hablando”, ha concluido el magistrado.

En otro momento, Homs ha sacado a relucir su reciente denuncia contra Mariano Rajoy por desobedecer una reciente sentencia del TC que reprochaba al ejecutivo central que, en materia de subvenciones, invadiera las competencias catalanas. El TC le recordó al Gobierno de Rajoy que “la lealtad constitucional obliga a todos”. Hay “10 sentencias” del TC que el Gobierno central ha desobedecido en esta materia, decía Homs en su denuncia contra el Gobierno por desobediencia al TC. Pero el fiscal no vio delito. Este lunes, ha rescatado el tema para lanzar un reproche al fiscal: “Ustedes admiten que el Gobierno de España incumple sucesivas sentencias, pero no ven motivo para presentar una querella. Es una argumentación que yo me voy a guardar para utilizarla en los próximos tiempos”. Según él, el proceso participativo pudo suponer una invasión de competencias, pero no un delito de desobediencia y, consiguientemente, una prevaricación.

Pero ha sido el interrogatorio de su abogada, Eva Labarta, el que le ha dado pie para hacer su proclama política: “Estoy aquí por un debate político”. Ha considerado un error que esté sentado en el banquillo “por poner unas urnas” en un proceso en el que se quiere expresar el 80 por ciento del pueblo catalán. Ha recordado que el anterior ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, habló con el entonces director de la Oficina Antifraude de Cataluña sobre la posibilidad de afinar un expediente ante la Fiscalía para perjudicarle a él políticamente y ha añadido que estos días se están conociendo “manifestaciones de fiscales que hablan de presiones del Gobierno de España”. Y ha denunciado que entre el 8 y el 9 de noviembre de 2014 recibió un mensaje del Gobierno de España relativo a que, si no celebraba la rueda de prensa para informar de los resultados del 9-N, no habría actuación de ningún tipo en su contra.

El soberanismo se moviliza para hacer el paseíllo

Antes de la declaración en el Supremo, el Govern se ha movilizado para respaldar a Francesc Homs. Con una escenografía similar a la de la comparecencia de Artur Mas hace tres semanas, el exconsejero y actual diputado del PDeCAT ha llegado este lunes al Tribunal acompañado por el expresidente de la Generalitat; la actual portavoz del Ejecutivo catalán, Neus Munté; portavoces de Junts pel Sí y varios consellers. Los representantes independentistas se han concentrado en la Plaza del Rey, a unos 700 metros de la sede del Supremo, donde se han hecho una foto de familia junto a una urna gigante que ha servido para reivindicar el referéndum y han cantado el himno de Cataluña.

Después, una sala integrada por siete magistrados ha escuchado el interrogatorio de Homs y por la tarde oirá a los testigos del fiscal, cuyas propuestas de prueba ha aceptado en su totalidad. Los testigos de la defensa, entre los que destaca el expresident Artur Mas, comparecerán el martes 28 a las 16.00 horas. El Supremo no ha aceptado que comparecieran, citados como testigos de la defensa, el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, el ministro de Justicia, Rafael Catalá, el presidente del Constitucional, Francisco Pérez de los Cobos, y el ex fiscal general del Estado Eduardo Torres Dulce.

Aunque acuda como testigo, Mas “será advertido de su derecho a no contestar a aquellas preguntas que puedan resultar perjudiciales para su defensa”, según ha aclarado el Supremo en su citación. Mas está pendiente de sentencia por los mismos hechos ante el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña y tiene derecho a no declarar en contra de sí mismo.

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