La ‘post realidad’ de Trump se cierne sobre el Departamento de Comercio con una metodología contable falaz

Los asesores de Trump quieren descontar las reexportaciones de la balanza comercial de bienes con el fin de inflar los déficits y armar al presidente de estadísticas con las que renegociar los tratados comerciales

trump-448La administración Trump se está planteando cambiar la forma de calcular las balanzas comerciales del país, con el fin de que los déficits respecto a Méjico y otros socios comerciales parezcan más abultados. La idea detrás de esta nueva fórmula contable para inflar los déficits es justificar la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (Nafta, en sus siglas en inglés). Esta nueva contabilidad casi doblaría el déficit comercial de bienes con México de unos 6.000 a más de 11.000 millones de dólares.

Según fuentes próximas a la administración Trump consultadas por The Wall Street Journal, se pretende excluir de las exportaciones todos aquellos bienes que hayan sido importados en primera instancia para ser luego reexportados a terceros países.

Esta nueva metodología ha causado malestar entre los empleados federales a quienes se les pidió aplicarla en sus informes macroeconómicos oficiales. Aunque dichos empleados siguieron las nuevas directrices, incluyeron en sus informes una explicación de por qué, a su juicio, estos cálculos resultan imprecisos. De momento, no está claro si las cifras infladas figurarán en las cifras oficiales del gobierno federal o si se emplearan de manera ad hoc en las diversas negociaciones comerciales de Estados Unidos con otros países y entidades supranacionales.

Los críticos de esta medida aducen que en cualquier cálculo estadístico tiene que haber simetría; es decir, si se quiere modificar la forma de calcular las exportaciones, habrá que hacer un ajuste idéntico por el lado de las importaciones.

Aún se desconoce cuál es la posición al respecto del elegido por Trump como responsable del Departamento de Comercio, el abogado Robert Lighthizer, que aún no ha sido confirmado por el Senado. Sin embargo, las órdenes siguen llegando.

El diario online Politico asegura que Trump está formando un gobierno a la sombra integrado por su círculo más cercano, desde el que se toman las grandes decisiones de Estado sin que intervengan los responsables nominales de cada área de gobierno. Los pesos pesados de este núcleo de poder serían Steve Bannon, miembro destacado del Consejo de Seguridad Nacional, el propio yerno del presidente Jared Kushner y, hasta la semana pasada, el dimitido Consejero de Seguridad Nacional Michael Flynn. Al parecer son ellos quienes influyen al presidente y quienes orientan sus decisiones. (De hecho, el Secretario de Estado Rex Tillerson no estuvo presente durante el encuentro entre Donald Trump y el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, y ni siquiera fue consultado sobre la idoneidad de abandonar la vía binacional al conflicto judío-palestino, rompiendo con la política tradicional estadounidense en Oriente Medio.)

¿Será Robert Lighthizer otro líder de cartón del gobierno Trump? El presidente ha alardeado en numerosas ocasiones de ser, ante todo, un negociador y podría desoír las opiniones de los tecnócratas en un área donde se siente capaz de demostrar que no es idiota.