Iglesias y Errejón consolidan la ruptura y provocan la dimisión de Bescansa

El secretario general de Podemos, Pablo Iglesias, y su secretario político, Íñigo Errejón, llevarán su pugna a la II Asamblea Ciudadana Estatal de Vistalegre del 11 y el 12 de febrero y competirán con proyectos y candidaturas a la dirección diferentes, tras haber constatado la imposibilidad de llegar a un acuerdo total antes de que finalizase el plazo fijado por el partido para negociar, que expiraba la medianoche de este miércoles. Su enfrentamiento ha llevado además a la secretaria de Análisis Político y Social, Carolina Bescansa, y al secretario de Economía, Nacho Álvarez, a decidir dejar sus cargos en la dirección y renunciar a integrarse en ninguna candidatura para formar parte de la nueva dirección que salga de Vistalegre II.

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Finalmente, las diferencias políticas y organizativas entre sus proyectos han pesado más que las coincidencias, y los equipos de ambos han asumido, tras diez días de conversaciones y muchos desencuentros, la imposibilidad de confluir en una misma candidatura.

Aunque el cruce de acusaciones y reproches ha ido en aumento a medida que avanzaban los días, ninguno de los equipos ha querido dar por rotas las negociaciones públicamente. Hasta pocas horas antes de finalizar el plazo, tanto Iglesias como Errejón aseguraban que seguían intentado llegar al máximo nivel de acuerdo posible, y se negaban a cerrar la puerta al acuerdo.

Sin embargo, en la tarde de este miércoles, sus equipos se centraban ya en ultimar los detalles de las candidaturas con las que se postularán para integrar la nueva dirección de Podemos que saldrá del congreso de Vistalegre II, y que tenían que registrar antes de las 23.59 de este miércoles.

Las conversaciones han estado marcadas por la tensión desde la primera y única reunión pública que se ha producido entre los principales equipos que han presentado proyecto, y que tuvo lugar el miércoles de la semana pasada a iniciativa de Iglesias. A ella asistieron, además del equipo ‘Podemos para Todas’ del secretario general y el de ‘Recuperar la Ilusión’ de Errejón, el de ‘Podemos en Movimiento’ de los anticapitalistas de Miguel Urbán, entre otros.

Este último sector, que representa la corriente más a la izquierda de Podemos, fue el primero en asumir la imposibilidad de llegar a un acuerdo global y anunciar que defenderían sus ideas en Vistalegre con sus propios documentos político y organizativo y su propia candidatura, en la que ha además de Urbán se integran, entre otros, el alcalde de Cádiz, José María González ‘Kichi’ o el cantante Nacho Vegas.

Por su parte, ‘errejonistas’ y ‘pablistas’ han mantenido el contacto de forma permanente -de ello se han encargado, en concreto, los dirigentes Pablo Bustinduy, por parte del equipo de Errejón, e Irene Montero, en representación del de Iglesias-, pero los avances a lo largo de los diez días de negociaciones han sido escasos y los desencuentros, la tónica general.

Así, los de Errejón han lamentado en diferentes ocasiones la falta de voluntad de acuerdo de los ‘pablistas’ durante las negociaciones -al no acudir a varias reuniones convocadas por otros equipos para buscar acuerdos parciales-. También han avisado de la imposibilidad de conseguir la unidad “a toque de corneta” y base de “proclamarla”.

Por su parte, el equipo de Iglesias ha acusado a los ‘errejonistas’ de centrar las negociaciones en el “reparto” de poder de la organización. El propio secretario general afirmó que había sectores que estaban pidiendo “cuotas” o “liberados” como si Podemos fuera una “tarta a repartir”. “Hay quien dice que Podemos tiene que ser una tarta y un modelo de familias como el PSOE, yo lo respeto, pero creo que al PSOE le va bastante mal”, afirmó la semana pasada.

La tensión llegó incluso hasta los escaños

El posible pacto se alejó aún más cuando las negociaciones sobre el sistema para renovar la Comisión de Garantías de Podemos —el órgano judicial de Podemos encargado dirimir los conflictos internos– saltaron por los aires el pasado lunes en el llamado Equipo Técnico, la comisión designada para organizar Vistalegre II, en la que están representados las tres principales corrientes, y que está obligada a tomar las decisiones por consenso, es decir, por unanimidad.

Ante la falta de consenso sobre este asunto, que era crucial para ‘errejonistas’ y anticapitalistas, el secretario de Organización y destacado miembro del equipo de Iglesias, Pablo Echenique, decidió elevar a la propia Comisión de Garantías el conflicto, para que fuera este órgano el que lo resolviera.

Esta decisión fue tachada de “unilateral” e incluso de “golpe de Estado burocrático’ por los ‘errejonistas’ y la tensión generada llegó incluso al Hemiciclo del Congreso, donde Iglesias y Errejón protagonizaron el martes por la tarde, durante el Pleno, una “apasionada” discusión sobre este asunto, entre otras cosas.

Finalmente, el Equipo Técnico logró a última hora del martes cerrar un acuerdo de mínimos que evitara la ruptura total sobre las reglas para renovar el ‘tribunal’ de Podemos y sobre el orden de las votaciones que arrancarán este sábado para fijar la nuevo rumbo político, el modelo de partido y la nueva dirección.

Aunque este acuerdo de mínimos sirvió para destensar el ambiente en el partido morado, no ha conseguido sin embargo desbloquear el grueso de las negociaciones para fusionar los proyectos de los dos principales equipos y, finalmente, Iglesias y Errejón llevarán su pugna al congreso presencial del 11 y el 12 de febrero.

La dimisión de Bescansa

La pugna entre Iglesias y Errejón se ha llevado además por delante este miércoles a Carolina Bescansa. La cofundadora y hasta ahora número tres de Podemos y el responsable de Economía del partido, Nacho Álvarez, han anunciado en la tarde de este miércoles que dimiten de todos sus cargos y renuncian a formar parte de la Ejecutiva del partido que sea elegida en la asamblea de Vistalegre II.

En una carta que ambos han publicado en las redes sociales acusan a Pablo Iglesias e Iñigo Errejón de haber actuado “de espaldas a la voluntad de diálogo y acuerdo” y explican que, por eso, no pueden integrarse en ninguna de las listas que competirán por la dirección política de la organización.

“Ha sido un honor formar parte del Consejo Ciudadano y el Consejo de Coordinación Estatal de Podemos. Ha sido igualmente un honor poder dirigir, respectivamente, la Secretaría de Análisis Político y Programa, y la Secretaría de Economía”, afirman Bescansa y Álvarez en la carta.

Añaden que, a partir de ahora, serán “más útiles ayudando, desde una posición distinta” a que Podemos afronte “en las mejores condiciones posibles” los retos que tendrá que superar a partir del 13 de Febrero”.

“No queremos retroceder ni eludir nuestra responsabilidad. Sencillamente creemos que seremos más útiles trabajando para la recuperación de los grandes debates políticos que fundaron Podemos, y para impulsar los acuerdos que tendrán que producirse después de Vistalegre. En estos momentos, eso sólo lo podremos conseguir dando un paso hacia el margen en esta escena”, aseguran.

Denuncian que el “eje de confrontación” entre Iglesias y Errejón ha dificultado los debates en Podemos y que “la intensificación y la extensión territorial del enfrentamiento ha provocado una maraña de ruido” que dificulta la comunicación “con quienes nos han ofrecido su apoyo, muchas veces con enorme sacrificio, y que esperan de nosotros que sigamos defendiendo sus derechos”.

Recuerdan que hace un mes propusieron desde la iniciativa “Pensando Vistalegre a los sectores del partido un “acuerdo de mínimos destinado a desactivar el enfrentamiento, evitar el choque de trenes y permitir al conjunto de la organización debatir sobre proyectos políticos y propuestas organizativas”.

“Hoy debemos admitir que, por ahora, no hemos logrado nuestros objetivos. Sin embargo, seguimos creyendo en lo acertado de una posición que, estamos seguros, es mayoritaria en la organización”, señalan Bescansa y Álvarez.

Bescansa ha publicado la carta en Twitter, con un comentario en el que afirma que toma “con esperanza” una “decisión difícil” porque “la obligación de cuidar Podemos está por encima de cualquier otra”.

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