Merkel y May encabezan las críticas europeas contra el veto de Trump a los refugiados

Por primera vez, grandes líderes europeos han unido sus voces para criticar una medida de la Administración estadounidense. Se trata de la orden del presidente Donald Trump para impedir la entrada en el país de ciudadanos de varios países de mayoría musulmana, una medida que de momento ha afectado a decenas de personas causando grave malestar en el mundo y especial indignación en las naciones europeas. A la cabeza de las críticas se han situado la canciller alemana, Angela Merkel, e inesperadamente la que hasta ahora se perfila como la más sólida aliada de Trump en Europa, la primera ministra británica, Theresa May.

Merkel ha criticado el veto de Trump, mientras se extiende en Berlín el rechazo a la política migratoria de la Casa Blanca. Merkel “está convencida de que la guerra decidida contra el terrorismo no justifica que se coloque bajo sospecha generalizada a personas en función de una determinada procedencia o religión”, ha declarado el portavoz del Gobierno alemán, Steffen Seibert. El Ejecutivo de Berlín “estudiará ahora qué consecuencias tienen esas medidas para ciudadanos alemanes con doble nacionalidad”, ha continuado el portavoz, según el cual la propia Merkel expresó esa posición a Trump en la conversación mantenida el sábado por los dos líderes.

La declaración este domingo del portavoz de Merkel se ha producido después del comunicado consensuado emitido el sábado por Berlín y Washington al término de la conversación telefónica, en el que se destacaba la “importancia fundamental” que ambos dan a la OTAN y al eje transatlántico. En el texto se mencionaban diversas cuestiones que trataron Trump y Merkel, como la situación en Oriente Medio, el norte de África, las relaciones con Rusia y el conflicto ucraniano, así como su determinación a cooperar más estrechamente en la lucha contra el terrorismo internacional.

Se destacaba, además, la invitación de Merkel a Trump a asistir a la cumbre del G-20, que se celebrará el próximo mes de julio en Hamburgo, y la cursada por el presidente estadounidense a la canciller para visitar Washington, sin concretarse una fecha. El comunicado consensuado no contenía alusión alguna al decreto dictado ese mismo día por Trump y relativo a los ciudadanos de varios países de mayoría musulmana ni tampoco a la política migratoria. Hay que recordar que, pocos días antes de asumir el cargo de presidente, Trump había tachado de “error catastrófico” la política de refugiados de la canciller, en una entrevista al diario alemán “Bild”, donde asimismo calificó a la OTAN de organización “obsoleta”.

Pero si a Merkel ha necesitado meditar su reacción, más tardía aún ha sido la de la primera ministra británica, Theresa May, que se ha pronunciado después de recibir duras críticas por no haberlo hecho. El Reino Unido es el aliado más fuerte de EEUU en Europa y tiene importante inmigración de los países vetados por Trump.

May, que se ha marcado como prioridad cimentar esa buena relación con Trump mientras convierte el Brexit en una realidad y que fue la semana pasada la primera dirigente internacional en ser recibida en la Casa Blanca, ha ordenado a sus ministros de Exteriores e Interior contactar con sus homólogos de EEUU. Su cometido será aclarar la situación y evaluar el impacto de esas medidas en refugiados y musulmanes, además de en nacionales británicos, muchos de ellos con doble nacionalidad de países vetados.

El titular de Exteriores británico, Boris Johnson, ha asegurado que el Gobierno protegerá “los derechos y libertades de los nacionales del Reino Unido, aquí y en el extranjero. Es divisorio y equivocado estigmatizar por la nacionalidad”, ha declarado. El alcalde de Londres, Sadiq Khan, el primer musulmán en llegar a ese puesto, ha calificado la ley de “vergonzosa” y “cruel”. Mientras, el líder laborista británico, Jeremy Corbyn, ha ido más allá y ha exigido cancelar la visita Trump al Reino Unido hasta que se levante la nueva medida estadounidense contra los musulmanes.

El presidente francés, François Hollande, sí ha sido uno de los primeros en reaccionar al advertir personalmente a Trump, en una conversación telefónica durante la noche del sábado, de que la defensa de la democracia implica el respeto de los principios en los que se sustenta, “en particular la acogida de los refugiados”.

En Italia ha habido algún aplauso aislado a Trump, como el de Matteo Salvini, el líder de la ultraderechista Liga Norte. Pero, en general, la clase política ha reaccionado con el rechazo al veto. El primer ministro, Paolo Gentiloni, ha utilizado su cuenta de Twitter para recordar que “Italia está anclada en sus propios valores. Sociedad abierta, identidad plural, ninguna discriminación. Son los pilares de Europa”. El ministro del Interior, Marco Minniti, se ha pronunciado en un sentido similar al de Merkel al asegurar que “la ecuación inmigración-terrorismo es errónea”. Y la presidenta de la cámara de Diputados, Laura Boldroni, ha avisado de que las acciones de Trump “además de minar las bases del principio jurídico internacional, traerán un caos generalizado y alimentarán peligrosas tensiones”.

En Suiza, el ministro de Exteriores, Didier Burkhalter, ha declarado que la decisión de Trump “va en la mala dirección”, pues las medidas antiterroristas “deben respetar los derechos fundamentales, así como el derecho internacional”, y ha criticado “la discriminación de los seres humanos en razón de su religión o de su lugar de origen”. En la misma línea, su colega austríaco, Sebastian Kurz, ha afirmado que “el justificado compromiso contra el terrorismo y el islamismo no puede conducir a que se ponga bajo una sospecha generalizada a toda una comunidad religiosa y a Estados enteros”.

En Bruselas, fuentes de la Comisión Europea (CE) han asegurado que la institución estudiará las consecuencias para los ciudadanos comunitarios de la nueva política migratoria de EEUU, que también ha sido rechazada por el Gobierno de Bélgica. La jefa de la diplomacia europea, Federica Mogherini, ha asegurado este domingo que Europa continuará trabajando “con todos países de la región; todos ellos, independientemente de la religión de sus ciudadanos”. Así lo ha escrito en un mensaje divulgado en su blog.

El ministro de Exteriores de Irlanda, Charlie Flanagan, ha advertido de que la política de Trump “puede tener consecuencias a largo plazo, tanto en el ámbito humanitario como para las relaciones entre EEUU y la comunidad musulmana mundial”. En Holanda, el primer ministro, Mark Rutte, ha emitido un comunicado en el que señala: “Somos conscientes de la posibilidad de que los terroristas potenciales no pueden abusar de los procedimientos de asilo y los servicios de seguridad tienen aquí una tarea importante. En este contexto, deploramos la prohibición de viajar (a EE UU) (…) por ciudadanos de siete países musulmanes y lo rechazamos”.

Las temidas consecuencias para los europeos con doble nacionalidad

De nuevo en Alemania, el veto a ciudadanos de varios países de mayoría musulmana afectará, según el semanario “Der Spiegel”, al vicepresidente del grupo de diputados atlantistas del Bundestag (Parlamento federal), de origen iraní, Omig Nouripour. Diputado y miembro del partido Los Verdes, Nouripour está entre las decenas de miles de alemanes con doble nacionalidad que, de acuerdo a ese decreto, no podrían viajar temporalmente a Estados Unidos. Esa formación, así como La Izquierda, los dos partidos de la oposición parlamentaria alemana, han mostrado su rechazo tanto a esa norma como al muro que ha prometido construir Trump en la frontera con México.

La Comisión Europea ha anunciado que estudiará las potenciales consecuencias para los ciudadanos de la Unión Europea. En un artículo de opinión publicado por el dominical alemán “Welt am Sonntag”, el presidente de la CE, Jean-Claude Juncker, defiende la política de los Veintiocho en materia de ayuda a los refugiados, pero también las medidas de refuerzo de la seguridad en las fronteras y la lucha contra el terrorismo. La portavoz comunitaria Annika Bredidhardt ha recordado a Efe las palabras de Juncker en el discurso sobre el estado de la Unión de 2015, en las que dijo que el presidente del Ejecutivo comunitario sigue reafirmándose: “Europa ha cometido errores en el pasado haciendo distinciones entre judíos, cristianos y musulmanes. No hay religión, creencia o dogma respecto a los refugiados”.

El expresidente del Parlamento Europeo Martin Schulz, designado candidato socialdemócrata a las próximas elecciones generales alemanas, ha considerado que Trump ha roto con ambas medidas “un tabú” y ha advertido de que ello pesará sobre las relaciones transatlánticas, puntal tradicional de la política exterior alemana.

Al margen del veto temporal dictado en EEUU, en Berlín se han sucedido las críticas estos días al propósito de Trump de construir un muro fronterizo con México, cuestión que en la capital alemana remite a la división que partió la ciudad durante décadas en la Guerra Fría. “Berlín, la ciudad de la división europea, de la libertad europea, no puede permanecer en silencio mientras otro país planea edificar otro muro. Los berlineses sabemos mejor que nadie cuánto dolor provoca una división cimentada por un muro y alambradas”, apuntó el alcalde-gobernador de la capital, Michael Müller.

La caída del Muro de Berín en 1989 fue un “momento estelar” en la historia del siglo XX, dijo Müller, quien instó a Trump a recordar la frase histórica pronunciada en 1987 por uno de sus antecesores, Ronald Reagan, ante la Puerta de Brandeburgo, cuando pidió al presidente soviético, Mijaíl Gorbachov, que echara abajo el muro.

Disqus Comments Loading...