Aznar critica a Rajoy por su política económica y Cifuentes le pide primarias para el PP

José María Aznar ha reaparecido en público por primera vez desde que anunció el pasado 20 de diciembre su renuncia a la presidencia de honor del Partido Popular con críticas a las políticas económicas del Gobierno, algo que no es nuevo, y con un aviso a Rajoy sobre los pactos con otras fuerzas políticas para paliar la debilidad parlamentaria de su grupo tras haber perdido la mayoría absoluta. La nueva andanada de Aznar se produce a un mes del congreso del PP, en el que Cristina Cifuentes defenderá el sistema de primarias mediante una enmienda a la ponencia Política y de Estatutos.

aznar-900Concretamente, Aznar ha alertado contra los “pactos a base de más compromiso de gasto, sin reformas de calado” y ha dicho que el principal desafío para la continuidad de la recuperación económica en España es la situación política interna. Todo esto lo ha expuesto durante su intervención en un almuerzo de trabajo con la Asociación valenciana de Empresarios (AVE) donde ha hecho un repaso a la situación económica de España y la Comunitat Valenciana.

Ha admitido que “gobernar (en minoría) no es fácil” pero ha apelado a su propia experiencia, recordando que cuando en 1996 llegó a la Presidencia del Gobierno él se enfrentó con la necesidad de pactar en el Parlamento y cumplir con los exigentes objetivos para entrar en el euro. Se refería Aznar al ‘Pacto del Majestic’ que le permitió gobernar con el apoyo de CiU a cambio de incrementar las competencias de Cataluña. Ese acuerdo, que él reivindica con frecuencia, es visto por otros -incluidos sectores de su partido- como una renuncia a crear un proyecto propio en la Comunidad que, a partir de entonces, quedó en manos de los nacionalistas.

Ante unos 70 empresarios, siete de ellos mujeres, y sin hacer declaraciones a los periodistas, Aznar ha señalado que la actual fragmentación parlamentaria y un gobierno en minoría son poco propicios para las reformas, pero ha añadido que “estabilidad y reformas no son una opción, sino un imperativo”. En este sentido, ha advertido sobre los “pactos a base de más compromiso de gasto, sin reformas de calado”, y ha añadido que “todavía hay que cerrar el largo paréntesis electoral abierto en 2014”.

Lo que no ha desvelado Aznar es si está pensando en fundar un nuevo partido, como se ha especulado desde que abandonó la presidencia de honor del PP. El expresidente no ha querido responder a las preguntas de los periodistas a la entrada del acto y cuando, una vez dentro y a puerta cerrada, los empresarios le han planteado este mismo asunto, ha dicho que su único partido hoy por hoy es el Popular. “Yo creo que este hombre es listo y sabe que las segundas partes nunca fueron buenas”, ha opinado uno de los asistentes. De todas formas, los rumores siguen circulando hasta el punto de que el diario ‘La Razón’ publicaba este lunes una especie de velada advertencia al expresidente en forma de declaración de “fuentes populares” al diario: “Tiene todo el derecho a hablar, pero se equivocará si va contra su partido”.

De todas formas, en Génova tratan de quitar importancia a los esfuerzos de su exlíder por ensanchar su espacio público. El vicesecretario de Comunicación del PP, Pablo Casado, ha asegurado hoy mismo que Aznar no tiene ningún proyecto para fundar un nuevo partido y ha recalcado que la historia del PP no “se entiende” sin su aportación. “Sinceramente no me imagino a Aznar fuera del PP porque es su casa y porque la refundó él”, ha declarado Casado en una rueda de prensa tras la reunión del comité de dirección que ha presidido Mariano Rajoy.

Impuestos, déficit, deuda y Estado del Bienestar

Pero volviendo al encuentro de Aznar con los empresarios valencianos, sí ha habido por parte del expresidente muchas recetas económicas y muchos reproches a las políticas de Mariano Rajoy. A su juicio, el dilema de este tiempo “no puede ser el de elegir entre acuerdos o reformas” porque “necesitamos las dos para ensanchar con urgencia la parte productiva de la sociedad española”. “Esta debe ser la respuesta estratégica a las tendencias de fondo que desequilibran nuestro modelo de bienestar. Por eso, me parece que no es bueno que se asiente la creencia de que la única forma de reducir el déficit público consiste en subir los impuestos ni que se vea el déficit público como elemento generador de crecimiento y empleo, y que se acuda a la deuda como un recurso indoloro para pagar el Estado del Bienestar”, ha puntualizado.

Esa última reflexión ha sido una crítica a la propuesta que han avanzado algunos miembros del Gobierno de recurrir a la deuda para solucionar el problema de sostenibilidad estructural del sistema de pensiones. La última ha sido la secretaria general del Tesoro, Emma Navarro, quien este mismo lunes ha señalado que “en último extremo, (el organismo) sirve de garantía para la financiación del Estado y en caso necesario de otras administraciones públicas”. Sin embargo, no ha querido especificar a cuánto ascenderá la deuda que se emita para el pago de pensiones. Según el expresidente del Gobierno, “todo lo que se paga con deuda se paga más caro” y en el caso de las pensiones equivaldría a consentir que “el sistema siga igual pero que su coste sea imprevisible y en todo caso más caro”.

“Impuestos altos, déficit y deuda son lo contrario del círculo virtuoso en que la economía española debe anclar su crecimiento y, por tanto, el empleo y la viabilidad futura del Estado de bienestar”, ha asegurado Aznar, para quien “la estabilidad presupuestaria y las reformas estructurales no son una opción sino un imperativo, si se quiere dejar atrás la crisis y participar con éxito en la economía global”. Por ello, ha argumentado que mantener déficits públicos elevados nos hace “vulnerables” porque supone “depender de políticas monetarias que es seguro que irán girando hasta ser menos favorables”. “El déficit público persistente en el tiempo no crea empleos y los empleos que no estén soportados por reformas económicas sino por déficit se irán con el ciclo económico y el déficit se quedará”, ha afirmado.

Para el que fuera presidente del Gobierno entre 1996 y 2004, España “debe acometer una reforma fiscal integral” que no tienen que estar cimentada en “subir o bajar este o aquel impuesto”, sino que debe de “orientar el sistema tributario al crecimiento económico y a su potencial recaudatorio evitando las distorsiones que genera hoy”.

Ha considerado que las empresas necesitan entornos “predecibles” en los que poder planificar a largo plazo y España necesita revisar los instrumentos del Estado del bienestar para hacerlo “más eficiente y viable”, como “un gran acuerdo de solidaridad intergeneracional”, pero también para contar con un modelo de bienestar “más eficaz a la hora de reducir los niveles de pobreza, que no nos debemos permitir”. Y ha insistido en que “el mundo está cambiando y no espera a nadie y aquellos países y aquellas empresas que no sean capaces de adaptarse a la nueva situación están condenados a la irrelevancia y al atraso”.

RELACIONADO