Trump, dispuesto a purgar la CIA tras las conclusiones de ésta sobre el 'hacking' ruso

Según The Wall Street Journal, el presidente electo quiere reestructurar por completo las agencias de inteligencia

Según fuentes próximas a Donald Trump consultadas por el diario conservador The Wall Street Journal, el presidente electo quiere reestructurar por completo las diversas agencias de inteligencia que, a su juicio, son ineficientes y están altamente politizadas

Trump se ha burlado socarronamente de los servicios de espionaje estadounidenses en sus numerosos e improvisados tuis y ha llegado a afirmar que la CIA es un órgano politizado al servicio del partido en el poder. Tras criticar esa supuesta prevaricación, Trump no ha tardado en asumirla como una realidad ineludible, al asegurar que cuando ocupe la Casa Blanca rodarán cabezas en los servicios de espionaje. “Traeré a mi gente”, dijo.

La cabeza más visible de los servicios de espionaje de EEUU es James R. Clapper, que testificó ayer ante el Comité de Servicios Armados del Senado. Clapper criticó las formas de Trump, sin nombrarlo, al subrayar la diferencia entre expresar un “sano escepticismo” hacia los servicios de inteligencia, y tratarlos con “menosprecio”.

“La comunidad de inteligencia no es perfecta”, dijo. “Somos una organización de seres humanos y, como tales, podemos cometer errores”, añadió Clapper, que aludió posteriormente a los miembros de la organización caídos en acto de servicio.

Desde que surgieran los primeros indicios del hackeo ruso al Comité Nacional del Partido Demócrata, Trump relativizó primero tal hipótesis (“también pudo haber sido un tipo de 400 libras desde el sofá de su casa”, dijo entonces); puso después en duda las aptitudes de la Agencia Central de Inteligencia (entrecomilló “inteligencia” al mencionar la CIA en un tuit) y finalmente acabó dando más crédito a las tesis del embajador Assange, uno de los enemigos más notorios de la república, que a las instancias de su propio gobierno.

El presidente electo de Estados Unidos ha sido acusado de poner el poder ejecutivo al servicio no tanto de los intereses nacionales, sino de una versión personalista de la República, donde todos los mecanismos del gobierno estarían pendientes no tanto de la presidencia como del propio Donald Trump, que se acerca al cargo con el pulso agitado por su victoria contra pronóstico y por el temor a que las pruebas de la intervención rusa en el proceso electoral deslegitimen aún más su mandato.

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